Jan Bosse


© Arno Declair
Nació en 1969 en Stuttgart, Alemania. Entre 1990-1993 estudió artes dramáticas, germanística e historia del arte en la Universidad de Erlangen-Nuremberg. Entre 1993 y 1997 estudió dirección escénica en la Escuela Superior de Arte Escénico Ernst Busch en Berlín.

Posteriormente fue asistente de dirección escénica junto con Manfred Karge y Robert Wilson, entre otros. A partir de 1998 se desempeñó como director escénico del Kammerspiele de Munich bajo la dirección general de Dieter Dorn. Desde 2000 es director escénico en el Deutsches Schauspielhaus de Hamburgo (Director General: Tom Stromberg).

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Retrato: Jan Bosse

Junto con Sebastian Hartmann Jan Bosse es la figura protagónica de la dirección que lleva adelante Tom Stromberg en el Deutsches Schauspielhaus en Hamburgo. Lo caracteriza la valentía de abordar los grandes temas, algo poco habitual entre los directores más jóvenes. En los escasos cuatro años en los que ha estado trabajando como director en Hamburgo, ha puesto en escena a Sófocles, Goethe, Moliére, Chejov y Beckett.
Cabe destacar que los comienzos de Bosse en Hamburgo fueron todo menos felices. Completados sus estudios en la famosa Escuela Ernst Busch en Berlín, dio que hablar con algunos estrenos bajo la dirección de Dieter Dorn en el Kammerspiele de Munich. Convocado a Hamburgo, Stromberg le encargó la puesta en escena de una obra escrita especialmente para su debut en ese teatro. A apenas tres años de haber completado sus estudios, la presión que suponía la obra excedió la capacidad de Bosse y la puesta del 2000 de “Parada. Fantasmas” de Helmut Krausser fue un fracaso total. Su nombre quedó vinculado con la crisis que se desencadenó en el Schauspielhaus de Hamburgo, el gran teatro de Alemania, y fue sólo justo que pudiera rehabilitarse como artífice de la posterior recuperación del teatro.

Luego del inicio caótico con muchos experimentos fracasados, Stromberg retomó por la senda más tradicional de los teatros municipales, privilegiando nuevamente las obras convencionales – solo que ahora interpretadas por directores jóvenes. Sobre el final de la primera temporada Bosse demostró con “Edipo” de Sófocles que era capaz de hacer un teatro fuerte en imagen y que la narración también puede ser moderna. Transformó la tragedia de un destino dado por los dioses de manera muy plástica en la desesperación de una sociedad individualizada.
Las actualizaciones de Bosse de los clásicos se presentan siempre en forma dinámica aunque fieles al texto. Le confiere a “Clavijo”, la obra de Goethe sobre los laberintos de las premisas matrimoniales, la dinámica de un video clip. Trasladó “El misántropo” de Moliére” al ambiente de un prostíbulo de nivel con paredes de flores. Y el salón de “ “Las tres hermanas” se transforma en un paisaje de contenedores que sirve de marco para las fiestas de moda. Pero en todas sus puestas en escena Bosse pone la mirada en la superficialidad de una sociedad hedonista desde cuya perspectiva analiza a los clásicos. Sus figuras siempre son más estridentes que melancólicas, más vociferantes que prudentes, por lo que muchas veces son descritas como la reconstrucción crítica de las grandes figuras de la televisión.

Esa característica se manifestó especialmente en su última producción , “Esperando a Godot” de Beckett, en donde Valdimir y Estragon se transforman en dos caricaturas de una comedia de enredos ante una cortina con lentejuelas de show, que tratan de esconder su vacío interior detrás de chistes insípidos. Sin embargo, la obra también revela lo sutil que puede ser la diferencia entre la critica y la afirmación y qué cerca puede estar el malentendido de asistir a una mera versión burlesca de la pieza. El talento de comicidad que posee Bosse, que en ciertas ocasiones deja la impresión de tratar la obra original con cierta frivolidad, oculta, en verdad, una visión de mundo más bien pesimista. “Nuestros autorretratos y cosmovisiones tambalean”, explicó Bosse su análisis del presente con motivo de una puesta en escena de “Robeto Zucco”. “El humor cubre como un barniz la violencia latente, que arde debajo de la superficie y puede explotar en cualquier momento”. En sus actualizaciones de los clásicos, Bosse busca hacer palpable esta falencia. Y para ello sigue la receta de la agudización de las estímulos superficiales – “porque la gente en la superabundancia necesita una sobredosis para llenar su vida y sentir”. Bosse todavía tiene tiempo para encontrar alternativas más profundas a estas figuras contemporáneas que ocultan su vacío debajo de un velo de exaltación. Después de todo, y a pesar del honor que significa ser director permanente en el Schauspielhaus de Hamburgo, aún está al comienzo de su carrera. Y momentáneamente su fortaleza está en clavar el aguijón de la juventud y no en la serenidad que proporciona la experiencia de la vida. De estos ya hay suficientes.

Till Briegleb

Puestas en escena – Una selección

  • Werner Schwab "Las presidentas"
    2005, Schauspielhaus Zürich
  • Johann Wolfgang Goethe "Fausto I"
    2004, Deutsches Schauspielhaus Hamburg
  • Samuel Beckett “Esperando a Godot”
    2004, Deutsches Schauspielhaus Hamburg
  • Anton P. Chejov “Las tres hermanas”
    2003, Deutsches Schauspielhaus Hamburg
  • Heinrich von Kleist “La familia Schroffenstein” <
    2003, Schauspielhaus Zürich
  • Sófocles "Edipo"
    2003, Residenztheater München
  • Molière “El misántropo”
    2002, Deutsches Schauspielhaus Hamburg
  • Johann Wolfgang Goethe “Clavijo”
    2001, Deutsches Schauspielhaus Hamburg
  • Sófocles “Edipo”
    2001, Deutsches Schauspielhaus Hamburg
  • Helmut Krausser “Parada. Fantasmas“
    2000, Deutsches Schauspielhaus Hamburg
  • Theresia Walser “Nuestros bosques ya no son tan salvajes”
    2000, Münchner Kammerspiele
  • Johann Wolfgang Goethe “Torquato Tasso“
    1999, Münchner Kammerspiele
  • Marguerite Duras “La enfermedad de la muerte”
    1999, Schauspiel Frankfurt
  • Marius von Mayenburg “Cara de fuego”
    1998, Münchner Kammerspiele
  • Marius von Mayenburg “Psicópatas”
    1998, Wiener Festwochen