Frank Castorf


© Marcus Lieberenz
Nació el 17 de julio de 1951 en el este de la dividida ciudad de Berlín. Estudió historia del teatro en la Humboldt Universität de Berlín. Entre 1976 y 1979 fue dramaturgista en Senftenberg, donde presentó sus primeras realizaciones. Entre 1979 y 1981 se desempeñó como director del Theater Brandenburg, entre 1981 y 1985 trabajó con un elenco propio independiente en el Theater Anklam. A diferentes puestas en escena en diversos teatros de Alemania Oriental, le siguieron las primeras realizaciones en Europa Occidental en Colonia y Basilea.

Después de la caída del muro trabajó como director independiente en Hamburgo, Munich, Berlín y Basilea. En 1990 fue nombrado director del Deutsches Theater Berlín, antes de asumir en 1992 la dirección general del Volksbühne am Rosa-Luxemburg-Platz de esa misma ciudad, función que ejerce hasta la fecha. Hasta 2000 produjo periódicamente realizaciones en el Deutsches Schauspielhaus en Hamburgo, así como en Viena, Salzburgo, Bochum, Zurich y Estocolmo.

En 2004 asumió, además de la dirección general en Berlín, la dirección del Festival del Ruhr en Recklinghausen, que desde entonces obedece al nombre de Trienal del Ruhr.

Desde 1989 Castorf fue elegido cinco veces director del año en la encuesta que anualmente realiza la revista “Theater heute” entre críticos del arte dramático. En 1994 fue galadornado con el premio Kortner.

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Retrato: Frank Castorf

Las mejores veladas de teatro de Frank Castorf son demandantes, extensas, complejas, ruidosas, exaltadas y escasamente lógicas. Descartan la narración lineal y las interpretaciones concluyentes. La interpretación psicológica de las figuras es algo que el director del Berliner Volksbühne am Rosa-Luxemburg-Platz detesta y la actuación imperturbable es el objeto de un odio asimilable al odio que le inspira la trivialización de la realidad a través del arte. A partir de esta concentrada anti-actitud surge desde hace casi 15 años el teatro contemporáneo más importante de Alemania.
La enorme energía que caracteriza al trabajo escénico de Castorf nace de la confrontación entre la armonía y la violencia. Como joven director en la RDA, el socialismo burocrático provocó la primera resistencia de la iracunda voluntad de arte de Castorf. Desterrado hacia la provincia, en Anklam violó tantas veces el canon de críticas veladas al régimen, toleradas por el sistema establecido en el teatro de Alemania Oriental, hasta que por fin obtuvo el permiso para llevar sus producciones a Alemania Occidental.

Luego de la unificación de Alemania hizo eclosión su rechazo contra coincidencias falsas ante la hipocresía del capitalismo victorioso. En ninguna otra expresión del arte posterior a la caída del muro, la sonrisa del poder público ser vio confrontado dan duramente con la realidad deprimente del sistema, como en el teatro de Castorf.
En 1990 puso en escena “Los bandidos” de Schiller como réquiem a la RDA, que descargó tanto la rebelión contra la absorción como también la ira contra la “depresión latente” de los alemanes orientales. Desde la rebelión adolescente, hecha ira pura, pasando por el insulto al público hasta los montaje de Schiller, Hegel y de Sade, el agresivo espectáculo desgranó todo la caja de herramientas con la que cuenta de Castorf para manifestar su desagrado. Convirtió la violación de las reglas en norma y desarrolló a partir de ahí un teatro que lo puede todo y que no debe nada. Más tarde, cuando la absorción de la RDA por la sociedad de consumo comenzó a empalidecer históricamente, trasladó este principio a otras situaciones sociales.
Gracias a su enorme energía creativa y a un elenco de actores excepcionales que pueden cumplir provocaciones intelectuales como sátiras estridentes, Castorf sometió a Shakespeare y Hauptmann igual que a Dostoievski o Tennessee Williams a radicales reinterpretaciones. Después de ensaladas de papas que volaban por los aires y de montajes de textos teóricos, de orinar en un balde de cinc y pruebas de nervios de una vida en familia histérica, le siguieron discursos improvisados dirigidos al público o el subconsciente sacado afuera con mucho de slapstick. Música ensordecedora entreverada con escenas fílmicas, una espera interminable que finaliza con el aterrizaje de un helicóptero de juguete o la locura descarnada con una boa alrededor del cuello, es a partir de estos elementos que Castorf monta su visión insolente del mundo. “Escindir el unívoco, sustraerle el piso a los significados - eso fue lo que siempre quise!”, describe Castorf su agenda teatral. Es obvio que esta desvalorización de la armonía y de los sentimientos sólo pueden funcionar gracias al excepcional espíritu constructivo que posee Castorf. Los tantos ecos frustrados de su método donde no existe esta capacidad de construcción, dan prueba de ello. Las modas de deconstrucción, que fueron declaradas la tendencia de los noventa, llevaron en los muchos imitadores apenas a la disolución de la forma. En el caso de Castorf, en cambio, el permanente comentario, muchas veces cínico, de los acontecimientos en la escena como parte de la puesta, son un verdadero desafío al intelecto y al humor. Incluso una maratón de cuatro horas cómo “El idiota” o “Los Demonios” que trasladaron la melancolía rusa en la desprolija estética bungalow de su congenial escenógrafo Bert Neumann al ambiente de la gran ciudad, creó el placer excitante que generan las exigencias desmedidas.
En los últimos años, el principio “esfuerzo como purificación” se vio potenciado por el hecho de que Castorf duplicó los niveles de imágenes y narración en la escena con equipos fílmicos. La gran cantidad de escenarios y avalanchas de imágenes a veces sale de control, aunque también eso forma parte de la contradicción permanente de violencia y armonía que electrifica el teatro de Castorf. Nada de unívocos. El resto es cosa del espectador.

Till Briegleb

Puestas en escena – Una selección

  • Frank Castorf, reinterpretación de "La reina de las nieves" de Hans Christian Andersen
    2004, Volksbühne Berlin
  • Frank Castorf, reinterpretación de Frank Norris "Codicia"
    2004, Ruhrfestspiele
  • Frank Castorf, reinterpretación de “Forever Young” de Tennessee Williams
    2003, Wiener Festwochen
  • Michail Bulgakov “El maestro y Margarita”
    2002, Volksbühne Berlin, Invitación al Encuentro de Berlín
  • Frank Castorf, reinterpretación de “El idiota” de Fiódor Dostoievski
    2002, Volksbühne Berlin
  • Frank Castorf, reinterpretación de “Humillados y ofendidos” de Fiódor Dostoievski
    2001, Volksbühne Berlin, invitación al Encuentro de Berlín
  • Frank Castorf adaptación de “Un tranvía llamado deseo” de Tennessee Williams
    2000, Volksbühne Berlin, invitación al Encuentro de Berlín
  • Frank Castorf adaptación de “Demonios” de Fiódor Dostoievski
    1999, Volksbühne Berlin, invitación al Encuentro de Berlín
  • Jean-Paul Sartre “Las manos sucias”
    1998, Volksbühne Berlin, invitación al Encuentro de Berlín
  • Gerhart Hauptmann “Los tejedores”
    1997, Volksbühne Berlin
  • Carl Zuckmayer “El general del diablo”
    1996, Volksbühne Berlin, invitación al Encuentro de Berlín
  • Bertolt Brecht “El señor Puntila y su criado Matti“
    1996, Deutsches Schauspielhaus Hamburg, invitación al Encuentro de Berlín
  • Elfriede Jelinek „Raststätte oder Sie machens alle / Services“
    (1995, Deutsches Schauspielhaus Hamburg, invitación al Encuentro de Berlín
  • Carl Laufs / Wilhelm Jacoby “Pensión Schöller / La batalla”
    1994 Volksbühne Berlin
  • Henrik Ibsen “La dama del mar“
    1993, Volksbühne Berlin
  • Anthony Burgess „Clockwork Orange“
    1993, Volksbühne Berlin
  • William Shakespeare “El rey Lear”
    1992, Volksbühne Berlin, invitación al Encuentro de Berlín
  • Frank Castorf nach Friedrich Schiller “Guillermo Tell”
    1991, Theater Basel
  • Henrik Ibsen „John Gabriel Borkmann“
    1991, Deutsches Theater Berlin, invitación al Encuentro de Berlín
  • Frank Castorf nach Friedrich Schiller “Los bandidos”
    1990, Volksbühne Berlin
  • Frank Castorf nach Gotthold Ephraim Lessing „Miss Sara Sampson“
    1989, Bayrisches Staatsschauspiel München, invitación al Encuentro de Berlín
  • Frank Castorf nach William Shakespeare “Hamlet“
    1989, Theater Köln
  • Paul Zech „Das trunkene Schiff / The drunken Ship“
    1988, Volksbühne Berlin
  • Heiner Müller “La construcción”
    1986, Theater Karl-Marx-Stadt
  • Henrik Ibsen „Nora“
    1985, Theater Anklam
  • Heiner Müller “La misión”
    1984, Theater Anklam