Pina Bausch

Pina Bausch

© LG Arts Center Pina Bausch nació en 1940 en Solingen, sus coreografías superadoras de las viejas formas de la danza y su trabajo como directora del Wuppertaler Tanztheaters permitieron crear un nuevo concepto de tanztheater. Bausch estudió entre 1955 y 1958 danza en la Folkwangschule in Essen bajo la dirección de Kurt Jooss. Entre 1959 y 62 estudió danza en los EE.UU.. Trabajó luego con Paul Taylor y Antony Tudor, entre otros. A pedido de Kurt Jooss volvió en 1962 a Alemania para integrarse como bailaria al Folkwang-Ballett creado por Jooss. En 1968 le sigue una primera coreografía propia para el Folkwang-Ballett: “Fragment". Entre 1969 y 73 se desempeñó como directora artística, coreógrafa y bailarina (Cabe destacar: en 1971 "Aktionen für Tänzer", en 1972 "Thannhäuser", "Bacchanals"). En 1980 realizó su primer trabajo junto con el escenógrafo Peter Pabst. A partir de 1983 asumió la dirección artística del Folkwang Tanzstudio, cargo que retiene hasta la fecha. Entre 1983 y 1989 dirigió el departamento de danza en la Folkwang Hochschule en Essen. En 1973 fue convocada como directora del ballet del teatro Wuppertaler Bühnen que desde entonces lleva por nombre Tanztheater Wuppertal, y al que dirige hasta la fecha.


Retrato corto

Desde sus primeras piezas fue perfilándose que desde Wuppertal se demandaba una nueva calidad de danza ... en particular en "Frühlingsopfer", la coreografía exige una entrega total de los bailarines. Le otorga a las piezas una autenticidad y una potencia dramática que se transmite en forma directa a los cuerpos de los espectadores. Dolor, sufrimiento, desesperación ya no sólo se insinúan o se codifican en gestos hermosos. Se descargan con la fuerza de la máxima presencia física y emocional. Ello requiere de bailarines que no sientan temor ante sí mismos, dispuestos a describir en ellos pulsiones humanas elementales y entregarlas sin tapujos en el escenario. Gradualmente, Pina Bausch fue modificando su forma de trabajo. Comenzó a formular preguntas a los bailarines en lo que se constituyó en el comienzo de una amplia investigación acerca de los límites y las posibilidades del entendimiento. ¿Dónde nos tocamos y qué hace que nos alejemos unos de otros? Se buscan respuestas a palabras, frases, sugerencias: no se trata de una improvisación vaga, se interroga siempre algo exacto, un momento de honestidad, que sólo es llevado a una forma coreográfica, cuando realmente se ha encontrado algo. Con cada pieza se inicia así un viaje de descubrimiento que confía en que cada cuerpo guarda un cúmulo de comportamientos, de esperanzas y nostalgias, de miedos y placeres, y, en definitiva, también de posibles soluciones. Bausch prefiere la compañía porque sabe más de lo que puede conocer un coreógrafo individualmente. El método aprovecha el conocimiento almacenado en cada cuerpo para volcarlo a la luz. Le otorga a cada bailarín el margen de libertad necesario para descubrir y mostrar su conocimiento individual del mundo. Testimonia un profundo respeto por cada individuo que obtiene su derecho a la existencia a partir de su ser singular e inconfundible. / Norbert Servos

A más tardar desde mediados de la década de los setenta, Pina Bausch se vio confrontada con la pregunta acerca de que si lo que hacía efectivamente era danza y no teatro: un malentendido que se intensificó a partir de su manifestación temprana de que le parecía menos interesante el cómo se movían las personas que el que las movía. De hecho, por espacio de casi dos años la coreógrafa fue diluyendo gradualmente el baile en sus piezas. Sin embargo nunca abandonó la danza por completo y en sus piezas más recientes la danza vuelve a avanzar fuertemente, en parte quizá porque en los periódicos reestrenos de sus piezas tempranas y medianas, los pasajes de danza demostraron ser más resistentes al tiempo que los parlamentos. De todos modos, resulta poco conducente discutir si la obra de Pina Bausch en su conjunto o algunas de sus más de veinte obras que ocupan toda una noche son asignables más a la danza o al teatro, porque todo lo que hacen sus bailarines en sus piezas –incluso cuando hablan– está integrado en un gran ritmo danzante. En definitiva, Pina Bausch sólo hizo lo que han hecho todos los grandes reformadores en la historia de la danza. Al superar los límites, los ha desplazado, otorgándole así a la danza una nueva dimensión: como un arte no ya sólo de la belleza (siempre presente en sus piezas) sino sobre todo de libertad, pleno de amor, ternura y humanidad. / Jochen Schmidt


Producciones

Sweet Mambo (2008)
Bamboo Blues (2007)
Vollmond (2006)
Rough Cut (2005)
Ten Chi (2004)
Nefés (2003) en colaboración con el International Istanbul Theatre Festival y la Istanbul Foundation for Culture and Arts
Die Kinder von gestern heute und morgen (2002)
Agua (2001)
Masurca Fogo (1998)
Der Fensterputzer (1997)
Palermo Palermo (1989)
Viktor (1986)
Walzer Nelken (1982)
Bandoneon (1980)
Arien (1979)
Café Müller Kontakthof (1978)
Blaubart (1977)
Fritz (1974)

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