Fútbol

Piotr, Ioannis y Nando: los hijos de los inmigrantes han llegado al equipo nacional alemán

El delantero alemán Nando Rafael (centro) festeja con sus compañeros de equipo, Aaron Hunt (izq.) y David Odonkor (der., atrás), uno de sus dos goles para la victoria contra Gales. Copyright: dpa – Report/Foto: Jens WolfDurante mucho tiempo se criticó a la Asociación Alemana de Fútbol (Deutscher Fußball-Bund, DFB) por no fomentar adecuadamente a los jóvenes talentos, y también porque los jugadores de familias de inmigrantes, pero nacidos en Alemania, eran reclutados por los equipos nacionales de los países de sus padres. Hace muy poco tiempo que estos jugadores deciden quedarse en los equipos de selección alemanes, pero son cada vez más.

Nunca hubo hasta ahora un equipo nacional alemán de juveniles (menores de 21 años) que tuviese tanto éxito como el presente. No es sólo que los juveniles alemanes se hayan clasificado para la ronda final del campeonato juvenil europeo "U 21", que comenzará a finales de mayo de 2006 en Portugal, sino que el equipo, cuyo director técnico es Dieter Eilts, viene invicto desde hace 14 partidos. Y además, nunca hubo ningún equipo alemán tan multicultural.

Malik Fathi, Ioannis Masmanidis, Piotr Trochowski, David Odonkor, Nando Rafael: un vistazo a la lista de nombres de los jugadores es suficiente para ver que los hijos de los inmigrantes han llegado a la selección nacional. ¡Por fin!, exclaman los expertos del fútbol, y a ellos se unen los políticos que trabajan activamente en pro de la integración.

La DFB reconsidera su postura

"Debemos reconsiderar nuestra postura y acercarnos a los padres de los jóvenes extranjeros, con el fin de que sus hijos accedan al fútbol alemán y a la selección juvenil alemana." Esta exigencia la formuló el presidente de la DFB, Gerhard Mayer-Vorfelder, cuando Alemania fue eliminada, dolorosamente pronto, del mundial de 1998. Ese año, el país anfitrión, Francia, ganó el título, con cuatro jugadores de color y dos provenientes del norte de África. Sin embargo, aún debieron transcurrir siete largos años antes de que los frutos de este cambio de política fuesen visibles.

Los jugadores del equipo alemán (de izq. a der.) Malik Fathi, Mike Hanke y David Odonkor celebran su victoria al final del partido celebrado el 15-11-2005 en el estadio BayArena de Leverkusen. Copyright:  dpa – Report/Foto: Rolf Vennenbernd

Entretanto, sin embargo, la Asociación Alemana de Fútbol tiene cada vez más éxito a la hora de conquistar jugadores "de trasfondo migratorio" (como lo formula el lenguaje burocrático) para la selección nacional alemana. La DFB intenta acercarse a los jóvenes talentos lo más pronto posible –eso significa hacerlo antes que los países competidores. También los clubes aportan su granito de arena en este campo, a favor de la selección alemana.

El entrenador del equipo alemán juvenil "U20" (de menores de 20 años), Ulli Stielike, opina ya desde hace tiempo: "Debemos actuar con cuidado: el jugador debe poder indentificarse con Alemania y decidirse voluntariamente por nuestro país. De otro modo, siempre sería un paria en su entorno cultural y en el deporte."

Equipo "multiculti" sin prejuicios

Es evidente que Dieter Eilts no tiene ningún problema con esto en su equipo "U 21". "Todos estos jugadores se sienten alemanes", declaró el entrenador, de 41 años, al diario Süddeutsche Zeitung, "sus raíces no desempeñan ningún papel en el trabajo cotidiano." Y añadió: "Los jugadores se demuestran gran consideración y respeto mutuos."

Los jugadores comparten esta impresión. "Aquí nadie se fija en el color de la piel, sólo importa el rendimiento", dice Nando Rafael, delantero del Hertha BSC de Berlín. Rafael, nacido en Angola, huyó de la guerra civil a los nueve años, después de la muerte de sus padres. Primero se trasladó a Holanda, y en el verano de 2005 se decidió a jugar por Alemania. Gracias a sus dos goles contra Chequia, Alemania se clasificó para la última ronda de la copa europea.

Piotr Trochowski, del club Hamburger SV, nació en Tczew, Polonia, y se trasladó a Hamburgo cuando tenía cinco años. Él tampoco se decidió por su país de origen, sino por el país en el que recibió su formación y celebró sus primeros éxitos en el fútbol.

Vientos de cambio entre los jugadores hijos de inmigrantes

Podría creerse que la situación sería distinta entre los jugadores nacidos en Alemania pero hijos de inmigrantes. Sin embargo, el decidirse por el equipo alemán es, en general, un fenómeno relativamente nuevo en el país. Toda una generación de futbolistas alemanes de padres turcos se decidió, en los últimos años, a jugar en la selección nacional turca, no en la alemana, entre ellos, Nuri Sahin, Yildiray Bastürk así como Hamit y Halil Altintop.

Ahora, entre los inmigrantes de tercera generación se perciben vientos de cambio. El ejemplo más reciente es Gonzalo Castro, hijo de españoles, nacido en Wuppertal. Se decidió a formar parte de los juveniles alemanes en noviembre de 2005. "Fue la decisión más difícil de mi vida, pero me siento en casa en Alemania. Aquí recibí mi formación y también aquí aprendí a jugar al fútbol", explicó Castro. "Por un lado, es una decisión tomada por agradecimiento a mi club y a la DFB, pero por otro lado expresa también mi sentimiento de pertenencia a Alemania y a la región en la que crecí."

Marvin Matip, defensor del equipo alemán, llevando el balón, el 15-11-2005 en el estadio BayArena de Leverkusen. Copyright:  dpa – Report/Foto: Rolf VennenberndEs probable que motivos muy similares hayan sido decisivos también para los restantes jugadores del equipo U 21: por ejemplo, para el berlinés Malik Fathi, cuyo padre es turco; David Odonkor, de Bünden, cuyo padre es oriundo de Ghana; Marvin Matip, de Bochum, cuyo padre proviene de Camerún, o Ioannis Masmanidis, de Leverkusen, cuyos padres son griegos.

La selección nacional como espejo de la sociedad

El hecho de que la nueva generación de descendientes de inmigrantes se decida por Alemania no sólo es algo positivo para la DFB y su búsqueda de talentos. Para Cem Özdemir, parlamentario europeo, "esto también es una señal positiva que repercute en la sociedad alemana mayoritaria".

Poco a poco, estos jugadores irán pasando al equipo A de la selección nacional. Sería de esperar que para el mundial de 2010, la lista del equipo incluyera, con toda naturalidad, nombres de pila como Hamit y Gonzalo, Piotr y Nando, junto a los más tradicionales, como Michael y Thomas.

Dagmar Giersberg
trabaja como publicista freelance en Bonn.

Copyright: Instituto Goethe, redacción online

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Febrero de 2006

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