La revolución urbana

Sobre la historia de las ciudades
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Manchay, Lima, Peru |
Hubo culturas urbanas tempranas en Mesopotamia, Egipto, Persia, India, China y América Central y del Sur. El tamaño de las ciudades antiguas suele infravalorarse porque la arqueología se centra en los monumentales templos y palacios, mientras que las sencillas casas de adobe -en las que vivía la masa de la población- han desaparecido sin dejar huella. En el año 1800 a.C., Babilonia contaba con unos 300.000 habitantes; Bagdad y la ciudad china de Changan, hacia 850, con más de un millón, y lo mismo puede decirse de Edo -la actual Tokio- y de Estambul hacia 1700. Ni la historia de las ciudades ni la de las metrópolis tiene su origen en Europa, donde sólo en 1800 una ciudad, Londres, llegó a alcanzar el millón de habitantes.
Colonialización
El ascenso de Europa hacia 1500 tuvo como consecuencia la destrucción de numerosas culturas extraeuropeas. La sumisión de otros pueblos no era nueva, pero con la colonización alcanzó dimensiones mundiales. El dominio europeo se mostró primeramente como colonialismo tradicional, al que -como consecuencia de la Revolución industrial- le siguió un colonialismo moderno. En el siglo XVI, la colonización europea se centró sobre todo en Latinoamérica. Tenochtitlan, la capital del reino azteca, fue destruida por los españoles en 1521; en el mismo lugar se fundó Ciudad de México. La cultura de los incas fue asimismo destruida; la población india quedó diezmada por la guerra, la explotación y las enfermedades.
Sin embargo, el urbanismo colonial de los españoles fue algo único: ya hacia 1700 existían en el Nuevo Continente algunos cientos de ciudades y asentamientos, creados en su mayoría según el modelo de las Leyes de las Indias (publicadas en 1680), una temprana ley sobre urbanismo con indicaciones precisas para la fundación de ciudades coloniales españolas. Su base era el "tablero de ajedrez", herencia de la ciudad colonial grecorromana, que en el Renacimiento volvió a encontrar un puesto de excepción entre los proyectos de ciudad ideal.
Un importante elemento de la ciudad colonial hispanoamericana era la plaza mayor, situada en el centro de la ciudad y que servía como escenario para el poder. Las culturas autóctonas habían quedado tan destruidas que no era de temer un contraataque: la mayoría de las ciudades coloniales carecían de fortificaciones y pudieron crecer rápida, pero también ordenadamente, lo cual fue una razón fundamental para el éxito de este modelo urbano.
El colonialismo moderno comenzó hacia 1800 y se dirigió sobre todo a Asia y África, donde hasta entonces había sólo unas pocas bases europeas, a fin de controlar el comercio de esclavos, del oro y las especias. Las jóvenes naciones industrializadas buscaban materias primas y mercados para su producción de mercancías, que había crecido enormemente; la producción manual tradicional de los países sometidos fue destruida sistemáticamente, y con ella también su cultura urbana
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