República Democrática del Congo Lye M. Yoka

Lye M. Yoka
Foto: Goethe-Institut Kinshasa

¿Qué significa para usted el término “refugiado”?

En mi país, decimos: “No son las estaciones las que echan a los pájaros; son los pájaros los que echan a las estaciones”. Desgraciadamente, un refugiado es un pájaro echado por las estaciones inclementes: no es él quien las doma. Los refugiados más infelices son los que están refugiados en su propio país. Se los ha denominado “los desplazados”. En mi país, decimos: “Un pájaro que le tiene miedo a su propio nido, ¿sigue siendo un pájaro? Y ese nido, ¿sigue siendo un nido?”.

¿Es menos legítimo huir de la pobreza que huir de la guerra o de la opresión política?

En mi país, decimos: “¿Hay un color, una nacionalidad, una raza para el miedo? El miedo es la cosa más universal, más compartida, más democrática”. Pero la democracia, sabemos, es un lenguaje inventado por los más débiles.

¿Y qué opina de los que huyen a causa de problemas medioambientales?

El miedo es el miedo; no tiene mil caras: hambruna, guerra, dictadura, tsunami, todo eso es miedo; todo eso sólo tiene la misma cara, la misma ironía del destino. En mi país, decimos: “Incluso el pez que vive en el agua tiene siempre sed”.

¿Cuándo se deja de ser refugiado?

En mi país, decimos: “Refugiado no es un estatuto, refugiado es un estado de ánimo”. Cuando uno ha estado refugiado, carga con eso como con una segunda naturaleza. Durante mucho tiempo, algunos congoleños, sobre todo de la nueva generación, pensaron que refugiado era una “etnia”. Hay quienes lo siguen pensando… Se preguntaba: “¿De dónde viene ese niño?”. Respuesta: “Ese niño es de la familia de los refugiados”.

¿Existe un derecho natural al asilo?

En mi país, decimos: “Bozoba esala ngando: akimi mbula akweyi na ebale”: “Pobre cocodrilo que se escapa para no mojarse con el chaparrón y se refugia en el río”.

En caso afirmativo: ¿es un derecho incondicional o se puede perder?

No hay condiciones para ser libre. No hay condiciones para ser un hombre libre o una mujer libre entre los hombres y las mujeres libres.

¿Piensa que hay un límite en la cantidad de refugiados que puede absorber una sociedad?

65 millones de refugiados en el mundo constituyen toda una nueva nación en las Naciones Unidas. ¿Naciones… “unidas”?

En caso afirmativo: ¿dónde pondría ese límite y por qué?

Vuelvo a decirlo: cuando uno es refugiado, es refugiado. Es a la vez un tatuaje en la frente y el vientre (del mismo modo que se identificaba a los judíos por medio de una marca declarada en Europa durante la Segunda Guerra), y un estado de ánimo.

En su país, ¿hay refugiados con privilegios, por ejemplo algunos que sean mejor recibidos que otros? En caso afirmativo: ¿por qué?

Los animales encerrados en el zoológico, ¿están ahí de “manera justa”? Antiguamente se le preguntaba a un niño refugiado: “¿Qué quieres ser cuando seas grande?”. Respuesta del niño refugiado: “¡Vivir!”.

¿Reciben los refugiados en su país un tratamiento justo?

En mi país, decimos: “El árbol de la orilla llora de nostalgia mirando la piragua que boga en el río; la piragua en el río llora de nostalgia mirando el árbol en tierra firme. El sabio les dice a uno y a otra que todos tienen la misma esencia”. Todo hombre es hombre; toda mujer es mujer. Todo refugiado es hombre; toda refugiada es mujer. Todos y todas tienen los mismos derechos sean cuales sean las presiones de la opinión pública.

¿Aceptaría recortes en el sistema de seguridad social de su país para facilitar el ingreso de más refugiados?

En mi país, decimos: “El padre que se casa con mi madre viuda o divorciada es desde entonces mi padre”. El refugiado adoptado se considera como un niño adoptado con sus derechos, pero también con sus deberes.

¿Qué requisitos deberían cumplir los refugiados para lograr una integración satisfactoria? ¿Y los ciudadanos del país anfitrión?

En mi país, decimos:  “El padre que se casa con mi madre viuda o divorciada es desde entonces mi padre”. El padre, el pueblo adoptivo, tiene sus derechos, pero también sus deberes.

¿Conoce personalmente a algún refugiado?

En un país constantemente en guerra desde 1960 como la República Democrática del Congo, los refugiados forman parte del paisaje cotidiano. He conocido a varios, tanto refugiados “antiguos” como “nuevos”. Ya lo he dicho: aun cuando ya no están en “campamentos” (¡qué palabra fea!), están fichados para siempre como pertenecientes a un nuevo grupo étnico perpetuamente estigmatizado.

¿Apoya de forma activa a algún refugiado?

Soy maestro; en mis horas libres, periodista y escritor. Escribí mucho bajo la forma de motivos ficticios o realistas, testimonios sobre casos vividos o grabados. Es mi forma modesta de denunciar, de indignarme.

¿Cómo cree que va a evolucionar la situación de los refugiados en su país en los próximos dos años?

En mi país, decimos: “Ata na suka ya ngomba, bamonaka avenir te”: “Incluso en la cima más alta de la montaña es imposible leer el porvenir”. En dos años la situación no cambiará mucho dados los gérmenes de la violencia que se incrustaron en la sociedad, principalmente durante los períodos electorales en nuestro país, la República Democrática del Congo.

¿Y en las próximas dos décadas?

No obstante, en los veinte años venideros habremos cumplido la condena por nuestros crímenes, la sociedad civil actualmente emergente habrá sido un contrapeso para reequilibrar la política y la democracia, los jóvenes empresarios habrán disciplinado la tendencia general actual a la informalidad y la improvisación, “la etnia de los refugiados” se habrá integrado a la comunidad: muchos ingredientes para impulsar la cultura de la paz y de la concordia.

¿Es capaz de imaginar un mundo sin refugiados?

Es mi sueño loco: estoy convencido de que los trastornos actuales en el mundo, sea cual sea su amplitud y su peligrosidad (migraciones masivas, terrorismos, xenofobia rastrera, repliegues identitarios), constituyen un período de transición grande hacia una nueva civilización sin fronteras, fuera de las fronteras. En mi país decimos que hay que pasar por el fuego iniciático para esperar la redención.

En caso afirmativo: ¿cómo se conseguiría algo así?

En mi país, decimos: “Con un dedo solo no se puede lavar toda la cara”. Si aliamos nuestras indignaciones individuales de manera particularizada y formal, y denunciamos las injusticias inhumanas como muchas ondas profilácticas y purificadoras –a imagen de lo que ya se anuncia en África y en el mundo en los medios de los jóvenes “indignados” (“no war, no money”)–, mañana seremos y provocaremos un huracán de transformación cualitativa.

Usted o su familia, ¿han sido refugiados en alguna ocasión?

Soy originario de la República Democrática del Congo y mi mujer es del este, donde perduran los conflictos. Todo el tiempo estamos sometidos a pruebas. Sabemos lo que quiere decir “duelo”. ¡Justamente, de donde viene mi mujer se dice: “Dios ha creado la Geografía; el Diablo ha creado la Historia”!

¿Piensa que podría serlo en el futuro?

Sinceramente, no deseo ser un día refugiado. En mi país, decimos: “La vida no vale nada, pero nada vale la vida”.

¿Cuánto “hogar” o cuánta “patria” necesita?*

Mi sueño, para mí y para mis hijos, y para mis nietos, es que toda la Tierra sea mi patria, nuestra patria. Ya ahora mis hijos son “nómadas” de los tiempos modernos, ya que una es estadounidense y el otro canadiense. ¡Son los verdaderos ciudadanos del mundo!

*Esta pregunta ha sido tomada del cuestionario de Max Frisch sobre “Heimat”.