Japón Akira Takayama

Akira Takayama

¿Qué significa para usted el término “refugiado”?

Entiendo que se refiere a gente que ha perdido el hogar. Sin embargo, cuando estoy delante de personas a las que se designa como “refugiados” y debo usar esa palabra me siento sumamente incómodo. Tengo la sensación de que en el instante en que los llamo “refugiados” les quito todo: el nombre, el carácter, la profesión, la religión, la individualidad, la cultura, la historia. De hecho, muchos de los refugiados no perdieron su familia, su tierra y suelo o su patria porque sí, sino porque les impusieron ese estado en el que se encuentran.

¿Es menos legítimo huir de la pobreza que huir de la guerra o de la opresión política?

No creo que la diferencia sea tan grande como generalmente se supone. Hace un tiempo, en el marco de un proyecto más amplio, entrevisté en Tokio a una mujer sin hogar. El proyecto consistía en ir a un lugar por el que circularan muchas personas diferentes, personas que vivieran en la calle y extranjeros, hacerles el mismo cuestionario de treinta preguntas y grabar las entrevistas en video. A la pregunta “¿Piensa que en el futuro habrá guerra en Japón?”, la mujer respondió: “¿Guerra? La guerra ya está. Todos los días”.

En Japón hay muchas personas a las que la pobreza les hizo perder el hogar. Muchas no tienen casa y viven en la calle. Algunas tienen como “vivienda” los McDonald’s o los cyber-cafés, que están abiertos las veinticuatro horas. También ellos son refugiados, son víctimas de la guerra y la política. En japonés se los llama “refugiados McDonald” o “refugiados cyber-café”.

¿Y qué opina de los que huyen a causa de problemas medioambientales?

A consecuencia del accidente nuclear de Fukushima, muchísimas personas perdieron su casa. Hasta hoy siguen distribuidas a lo largo de todo Japón y no pueden establecerse definitivamente. Aunque no se los reconozca por su aspecto, pienso que también son refugiados, personas a las que se abandonó.

¿Cuándo se deja de ser refugiado?

Cuando alguien logra volver a su lugar sin sufrir peligro, o cuando encuentra un nuevo lugar donde quedarse y este se convierte en su hogar.

¿Existe un derecho natural al asilo?

Sí.

En caso afirmativo: ¿es un derecho incondicional o se puede perder?

Incondicional.

¿Piensa que hay un límite en la cantidad de refugiados que puede absorber una sociedad?

Desde un punto de vista realista, la respuesta es “sí”. Pero ese “realismo” nos vela la realidad y nos quita la posibilidad de volver a cuestionar el mundo. ¿Cuáles son los problemas fundamentales? ¿Dónde están los límites de la sociedad? ¿Quién se apropia de las riquezas? ¿Por qué las guerras surgen “allí” y no “aquí”?…, etc. Deberíamos eliminar las fronteras, aunque esto lleve al caos.

En su país, ¿hay refugiados con privilegios, por ejemplo algunos que sean mejor recibidos que otros? En caso afirmativo: ¿por qué?

Sí, y hay que acabar con eso. Incluso para aquellos que han presentado una solicitud, la posibilidad de ser reconocidos en Japón como refugiados es muy baja. El año pasado [2015] hubo 7.586 solicitudes y se aceptaron sólo 27. La postura de privilegiar y recibir sólo a determinados grupos entraña, al menos en Japón, el peligro de seleccionar y excluir cada vez más a los refugiados. Y el resultado es que en los criterios se reflejan sólo ciertas tácticas políticas.

¿Reciben los refugiados en su país un tratamiento justo?

Para nada.

¿Aceptaría recortes en el sistema de seguridad social de su país para facilitar el ingreso de más refugiados?

Permítanme cuestionar la formulación de la pregunta. Sugiere que “el sistema social” y “la acogida de refugiados” se opondrían entre sí, y obstruye la posibilidad de alcanzar nuevas constelaciones financieras y nuevos modos de pensar.

¿Qué requisitos deberían cumplir los refugiados para lograr una integración satisfactoria?

El esfuerzo por aceptar la cultura ajena, y la postura de conservar la propia. Es decir, una combinación de ambas cosas.

¿Y los ciudadanos del país anfitrión?

Interés y tolerancia respecto de la cultura ajena. Esforzarse por la convivencia. No se trata de lo que podemos enseñar, sino de lo que podemos aprender.

¿Conoce personalmente a algún refugiado?

Sí.

¿Apoya de forma activa a algún refugiado?

No. (Sin embargo me ocupo de retratar a los refugiados que están en Japón y de dar a conocer su situación actual.)

¿Cómo cree que va a evolucionar la situación de los refugiados en su país en los próximos dos años?

Espero que, como publicidad política para los Juegos Olímpicos de Tokio [2020], por un tiempo se acepten más refugiados. Sin embargo, nada cambiará radicalmente. Al contrario, temo que los permisos y rechazos se decidan cada vez más en relación con estrategias políticas conjuntas de los países, y que los refugiados no reconocidos como tales caigan en una situación cada vez más grave. (Un ejemplo: a los kurdos no se los reconoce en Japón como refugiados por respeto a Turquía, que es un país amigo.)

¿Y en las próximas dos décadas?

Probablemente llegue una gran cantidad de refugiados de Asia. Espero que Japón los acepte; Japón tiene que aceptarlos.

¿Es capaz de imaginar un mundo sin refugiados?

No. Lamentablemente, no.

Usted o su familia, ¿han sido refugiados en alguna ocasión?

No, pero después del accidente de Fukushima trasladé a mi familia a la región de Kansai. Allí no teníamos parientes. Los que nos recibieron fueron personas de la ciudad de Kobe, que prácticamente habían perdido todo durante el gran terremoto de Hanshin-Awaji, el 17 de enero de 1995.

¿Piensa que podría serlo en el futuro? En caso afirmativo: ¿por qué?

La avería de Fukushima no está resuelta; en un futuro cercano se espera un terremoto directamente bajo la región de Kanto; la libertad de expresión está cada vez más limitada y ya no se puede excluir la posibilidad de que Japón vuelva a participar en una guerra. El peligro de convertirse uno mismo en refugiado es permanente.

¿Cómo se prepararía llegado el caso?

No puedo hacer nada concreto, pero trato de mantener la reflexión sobre eso. (Y esto también me sirve para activar un poco mi imaginación, cuando estoy en contacto con refugiados.)

¿En qué país se refugiaría?

Lo más conveniente sería Alemania, donde tengo muchos amigos y conocidos y donde podría continuar con mi trabajo. Pero creo que al final me quedaría en Asia.

¿Cuánto “hogar” o cuánta “patria” necesita?*

Dado que nunca perdí el hogar, no puedo conocer su verdadero significado. Pienso que sólo cuando se ha perdido el hogar se experimenta dolorosamente lo necesario que, de hecho, es.

*Esta pregunta ha sido tomada del cuestionario de Max Frisch sobre “Heimat”.