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Así es la vida de los nómadas digitales
Cuando el mundo se convierte en tu mejor oficina

Nomada digital sin oficina en Koh Lanta, Thailand, Asia
Nomada digital sin oficina en Koh Lanta, Thailand, Asia | Max Pixel | Creative Commons Zero - CC0

Trabajar desde un tren en la India, reunirse por Skype con los pies en la arena de una playa de Tailandia o disfrutar de tu “afterwork” conociendo una nueva ciudad cada semana es el modo de vida de estos profesionales errantes gracias a las nuevas tecnologías.

© Goethe-Institut Madrid


Un ordenador portátil y una buena conexión a internet son las únicas dos cosas que Olga, Andrés y Elisa necesitan para trabajar. Ellos, como el resto de nómadas digitales, han aprovechado la oportunidad que brindan las nuevas tecnologías para desempeñar sus trabajos a la vez que viajan de país en país. Olga ya ha estado en 50, Andrés, en 30 y Elisa, en 24 (sin contar los que solo han visto de pasada). Todos ellos son viajeros empedernidos que un día encontraron en la Red la forma de ganar dinero desde cualquier parte del mundo.
 
Olga Maria Czarkowski trabajaba a jornada completa en una oficina de Nueva York. Sin embargo, no le gustaba su rutina y creía que podía aportar mucho más, así que comenzó a formarse como relaciones públicas. Organizaba desfiles de moda, eventos benéficos y, poco a poco, se convirtió en toda una experta de las redes sociales. En 2013 decidió dar el gran paso y fundar su propio magazine online. Y por fin pudo dar el gran salto y dedicarse a lo que realmente la hacía feliz: viajar y aprender de diferentes culturas. “Durante los últimos dos años he sido nómada digital: Alemania, Turquía, Suecia, Austria, Ucrania…”, repasa.
© Goethe-Institut Madrid

Mucho esfuerzo y una gran planificación

Uno de sus últimos viajes la ha llevado hasta España. Fue gracias a su otro gran proyecto, Latinas Who Travel, una comunidad de mujeres trotamundos de países latinos. Para ellas organizó un viaje de casi un mes por España y Marruecos. Su próximo destino es la India, donde participará en un viaje con otros 60 blogeras y blogueros recorriendo todo el país mediante diferentes rutas en tren.
 
Aunque algunos pensaran la situación de Olga es fruto de la suerte, detrás de ello hay mucho esfuerzo y, sobre todo, “una gran planificación”, asegura. “Debes pensar bien cuáles son tus talentos y si con ellos puedes ganar dinero. Ya sea diseñador gráfico, redactor, gestor de redes sociales, consultor de negocios… Lo que sea, pero que esté bien definido qué vas a ofrecer”, explica.

Gestionar tu tiempo como mejor te convenga y disfrutar del viajar

En este sentido, Elisa Orellana lo tenía fácil. Ella es traductora y hace cuatro años (y tras trabajar para una empresa) decidió darse de alta como autónoma. Esto le permitía gestionar su tiempo como mejor le viniera y, por supuesto, dar rienda suelta a su gran pasión: viajar.
 
Estando en Estados Unidos conoció a su actual pareja, y hace tres años decidieron juntos volverse nómadas digitales. “Tailandia, Malasia, Camboya, Indonesia, Singapur, Alemania, Polonia, Francia, Reino Unido, Irlanda, Turquía, Israel, Dinamarca, Croacia…” En algunos han pasado solo unas semanas y en otros, hasta tres meses, que es el tiempo máximo de los visados de larga duración en la mayoría de países.
 
“Cuando empezamos, mi pareja era artista de circo y nos movíamos en función de los lugares donde él podía trabajar, pero en cuanto él cambió de profesión, comenzamos a viajar de otra manera, moviéndonos en función de lo que nos apeteciera, y así estábamos más tiempo en cada país”, explica. Algo que, como ella misma cuenta, también le viene bien para gestionar su trabajo con los clientes.
 
© Goethe-Institut Madrid

No tener hogar propio y estar lejos de los seres queridos es la parte negativa

Ser nómada digital le ha hecho sentirse parte del mundo, le ha abierto la mente y le ha permitido conocer a un montón de personas maravillosas. Además ha aprendido a vivir con menos cosas, a ser más tolerante y a gestionar el estrés ante cualquier situación. A pesar de todo el aprendizaje, Elisa también confiesa que existe una parte negativa. “Para mí, lo que resultó más difícil fue no tener un hogar propio”, explica. A esto se une el no estar siempre cerca de los seres queridos y a veces la barrera idiomática, que es algo frustrante.
 
Ese mismo entusiasmo por viajar fue también lo que hizo a Andrés Navarro atreverse con la vida de nómada digital. Este sevillano se formó para ser técnico superior en realización de cine y vídeo y siempre había tenido ganas de vivir en el extranjero. Así que, tras un tiempo trabajando en Mallorca y Sevilla, un buen día de 2014 le dijo a su madre que se iba a Filipinas. Después de un año se mudó a Irlanda y, más tarde, a Alemania. Mientras realizaba trabajos esporádicos en estos países, Andrés iba poco a poco montado su propio negocio: la revista digital Me voy al Mundo que, en la actualidad, es referente para muchos españoles que buscan una guía para vivir y trabajar en el exterior. Hoy Andrés le dedica todo su tiempo y es lo que le permite ganar dinero para vivir su día a día como nómada digital.
© Goethe-Institut Madrid
Ahora acaba de llegar a Camboya, donde pasará tres semanas para luego poner rumbo a Filipinas. Esta vez visitará el país de otra manera. Ya lo conoce, sabe dónde ir y tiene amigos. Para él, sin duda, lo mejor de esta vida itinerante es la libertad: sin horarios, sin jefes y con la oportunidad de conocer lugares, personas y culturas nuevas. Y aunque la añoranza por familia y amigos es inevitable, siempre hay un avión que le acerca a sus allegados cuando ha pasado mucho tiempo echándoles de menos.
 
En su mente está seguir formándose, y es posible que regrese pronto a Madrid para retomar sus estudios en lo audiovisual. Sin embargo, como él mismo dice, “es el plan de futuro, pero eso puede cambiar mañana mismo”.

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