Conceição Evaristo
“Hay miedo en el aire”

Foto: Pedro Hamdan

La escritora brasileña Conceição Evaristo, autora de una literatura que transita entre temas como “miedo instalado” y “coraje necesario”, advierte que negar el miedo puede ser una forma de ocultarlo.

De Ana Paula Orlandi

A los 73 años, la poeta, novelista, cuentista y ensayista brasileña Conceição Evaristo reflexiona sobre el momento contemporáneo de aislamiento social e incertidumbre: “No estoy atravesando por este momento, sino que este momento me está atravesando a mí”.

Usted parece ser una mujer fuerte. ¿De qué tiene miedo?

Las personas fuertes pueden tener muchos miedos. El miedo puede fortalecernos y debilitarnos. Hay un miedo que nos paraliza y hay un miedo que nos anima, nos impulsa. En mi caso, tengo miedo de enfermarme, de morir antes de tiempo, quiero vivir mucho tiempo, llegar a ser muy vieja. Cuando viajo en avión muchas veces, en pleno vuelo, me invade un miedo profundo. Me gusta la inmensidad de las aguas, el mar, los ríos, las lagunas. Las aguas me atraen, pero tengo miedo de los misterios de las aguas.

Usted nació en una familia pobre y afrodescendiente en un país racista y desigual como lo es Brasil. ¿Alguna vez ha tenido miedo de no poder afirmarse como escritora?

Me gusta escribir desde que era niña, pero nunca tuve miedo de no poder ser escritora, porque ser escritora no estaba en mis planes. Siempre quise ser maestra. Me convertí en escritora por casualidad, en la década de 1990, después de publicar mis cuentos y poemas en la serie Cadernos Negros. Pero para mí, lo que me convierte en escritora es saber que tengo un público lector muy diverso, que se siente convocado por mi escritura.

¿Qué nos enseña el miedo? ¿Cómo podemos convertirlo en coraje?

No estoy segura de qué nos enseña el miedo en el momento en que lo estamos experimentando. Creo que las enseñanzas del miedo son las mismas que podemos sacar de la pobreza. He dicho que la pobreza puede ser un lugar de aprendizaje, pero solo cuando se rompe esa condición. En otras palabras, esta experiencia de vivir en la miseria, en la necesidad, solo es válida cuando logramos salir de ella, cuando rompemos las barreras impuestas por esta condición. Es necesario superar la pobreza, superar el miedo, para poder ver lo positivo de estas experiencias.

En cuanto al coraje, éste nos enseña que debemos superar el miedo tan pronto podamos. Y muchas veces tenemos que usar artificios, como en el dicho popular “hacerse el muerto para engañar al empresario de pompas fúnebres”. Ahora, si le tengo miedo al sepulturero, pretendo estar muerto y, mientras él prepara la tumba para enterrarme, estoy buscando una estrategia para escapar de él, espero un momento de distracción del monstruo.

Vivimos días de incertidumbre y aislamiento social a causa del coronavirus. ¿Cómo está atravesando por este momento? ¿Puede escribir?

Estoy viviendo muy mal. No estoy atravesando por este momento, sino que este momento me está atravesando a mí. No estoy logrando administrar el tiempo que me queda en medio de la rutina de la casa, es difícil concentrarse. Antes de la cuarentena, lo que más deseaba era tiempo para escribir la novela y el libro de cuentos que ya había comenzado, pero hasta ahora no he podido agregar una línea a los textos. Para mí, está claro que hay miedo en el aire, hay miedo en cada uno de nosotros. El mayor temor puede no ser el de la enfermedad, sino el de la muerte. La muerte ronda a la humanidad.

¿Negamos nuestros miedos?

En este momento en que vivimos, una parte de la población puede incluso disfrazar el miedo, pueden creer a aquellos que dicen que todo es un “pequeño resfriado”… Negar el miedo puede ser una forma de ocultar el miedo. Ahora, aquellos que históricamente viven en la “cuerda floja”, como ciertos grupos sociales, siempre han sabido qué es el miedo. Menciono solo un ejemplo: las madres, tías, hermanas, novias, los padres, es decir, la familia en toda su diversidad, sufre terriblemente cuando un joven negro sale del interior de la casa a la calle, al trabajo, la escuela o a jugar. Esto no depende de una pandemia; es, desafortunadamente, una realidad brasileña.

¿Puede la literatura convertir el miedo en fuerza?

Creo que sí. Mis narraciones hablan de miedo y coraje, los personajes experimentan estos dos extremos. Quiero ejemplificar esto con dos extractos del libro Poemas da Recordação e Outros Movimentos. En Só o medo, digo: “Solo tenemos miedo / solo miedo / miedo a ser valientes. / A tener miedo / también del miedo”. En otro extracto de ese mismo libro, sin título, escribo: “En medio del miedo instalado y el coraje necesario, ensayamos movimientos anclados en la memoria de las antiguas hazañas de quienes nos trajeron hasta aquí. Y, a pesar de los eventos de la nostalgia, continuamos. Nuestros pasos vienen de lejos. Soñamos más allá de las cercas. Nuestro campo de siembra es vasto y nadie, aparte de nosotros mismos, sabe que también inventamos nuestra Tierra Prometida. Es allí donde sembramos. En nuestros campos escarpados, sabemos cómo pisar las llanuras y las colinas, en todo momento nuestros antepasados nos cuidan y con ellos aprendemos a cruzar los senderos de piedras y flores. También es su enseñanza que las motivaciones de las flores son muchas. Se ajustan a la habitación donde ocurre el parto, así como a las ofrendas para aquellos que han completado el último viaje”.
 

Conceição Evaristo nació en 1946 en Belo Horizonte pero vive en Río de Janeiro desde la década de 1970. Tiene un doctorado en Literatura Comparada de la Universidad Federal Fluminense. En sus libros, algunos de ellos traducidos en Estados Unidos y Francia, reflexiona, ante todo, sobre la realidad de las mujeres negras.


 

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