Crónica de Alta Voz
Mily Ponce (Mily Cuentera)

Altavoz Foto: © Gabriela Fajardo

Igualdad de género a través del arte, Bolivia

“Podría pensarse también que el primer narrador fue un viajero. De hecho, el viaje es una de las estructuras centrales de la narración: alguien sale del mundo cotidiano, va a otro lado y cuenta lo que ha visto, narra la diferencia.”[1]
 
Viajar desde Buenos Aires, Argentina, a la ciudad de La Paz es siempre una aventura. La inmensa cadena de los Andes parece cercana. El monte Illimani hipnotiza. Para los indígenas aymara (la mayoría de la gente en La Paz), el Illimani es el protector de la ciudad. Los barrios bajan (o suben) a lo largo de los cerros en una explosión de colores. El aire limpio a 4095 metros de altura hace que mi corazón golpee un poco más fuerte. El aroma de frutas y especias me rodea, junto con las conversaciones de la gentil gente paceña. Todo y todos me dan la bienvenida.
 
Las historias, las fábulas, las leyendas y la poesía me conectan con un ejercicio antiguo que hemos llevado a cabo desde el comienzo de nuestra especie humana; transmitimos las palabras, y en ellas, nuestra cultura y forma de vida. Capturar experiencias y compartirlas a mi regreso a casa es parte de mi profesión como narradora. Contar y escuchar historias me permite conectarme y hablar sobre el amor, el respeto, la igualdad y la diversidad, por eso viajé a Bolivia, para conocer la promoción de la igualdad de género a través de la cultura y las artes que allí se realiza.
 
El Proyecto Alta Voz promueve la igualdad de género y el respeto a la diversidad sexual como un derecho humano, gestionando y financiando proyectos de activismo artístico. Fui convocada a su Encuentro Nacional en febrero de 2020 como especialista invitada; presenté una conferencia junto a Lillith Border, gestora cultural y artista de Colombia y Andrée-Anne Côté, periodista y recreaóloga canadiense. Esto me permitió compartir mi experiencia como narradora y activista por la igualdad de género y el derecho a la identidad. El Encuentro Nacional reunió a cuarenta y cinco representantes de las nueve ciudades capitales de Bolivia durante dos días en un intenso intercambio de ideas, experiencias y conocimientos. Fue en un ambiente de compromiso y seriedad, valorado por los asistentes como una oportunidad para vincular proyectos, hacer contactos, escuchar nuevas perspectivas, hacer visibles sus causas y obtener apoyo financiero.
 
Algunas de las cuestiones destacadas planteadas durante el Encuentro Nacional estuvieron relacionadas con la necesidad de construir marcos sociales y legales que garanticen a los miembros de la comunidad LGTBQ + el reconocimiento y la atención vinculados al trabajo decente; la posibilidad de realizar operaciones comerciales; el derecho a casarse; y recibir un trato respetuoso en los medios de comunicación y en la sociedad en general. En un país donde las raíces indígenas alimentadas por la cosmovisión andina coexisten con la evangelización occidental, las expresiones culturales se mantienen en un equilibrio cuidado y sostenido por creencias conservadoras. Elevar la bandera de la diversidad sexual y la igualdad de género es un acto revolucionario. Hacer esto a través de proyectos artísticos es un enfoque creativo, firme, hermoso y amoroso. Las artes son un vehículo sólido para hacer visibles los problemas de la población LGTBQ + a través del cine, representaciones teatrales, programas de radio, pintura de murales, acciones poéticas y la recuperación de archivos históricos vinculados al nacimiento y desarrollo del movimiento LGBTQ + en Bolivia.
 
El próximo paso en el diseño de acciones artísticas y culturales regionales discutidas en este Encuentro Nacional, necesitará nuevas evaluaciones y más trabajo en el territorio para articular y especificar su planificación y ejecución.
 
Esta visita fue un viaje dentro de un viaje para mí. Reforzó perspectiva sobre la relevancia del arte como vehículo para la transformación cultural, el cambio social y el apoyo a la agenda LGBTQ + de igualdad de derechos. Me llevó a una gira regional por una tierra multicultural y plurinacional, enriquecida por la conjunción de naciones en un solo país, alimentada por la historia, las tradiciones y las costumbres que me traje a casa para contar, como aquel "primer narrador".
 
*Esta crónica fue encargada por EUNIC y se lo puede leer también en este enlace: www.eunicglobal.eu.
 

[1] Piglia R. en Hirscham S, Gente y cuentos ¿A quién pertenece la literatura?, (2011) Fondo de Cultura Económica