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Novelas y cuentos
Marcela Gutiérrez

Marcela Gutiérrez
Marcela Gutiérrez | Foto: © Marcela Gutiérrez I Privat

Marcela Gutiérrez (La Paz, 1954) dice ser literata empírica y activista cultural. Fue animadora del Café Cultural “Bocaisapo”, durante más de quince años. Con el poeta Jorge Campero dirigió la revista SIESTA NACIONAL (1989). Con los escritores Manuel Vargas y Virginia Ayllón, fundó la revista especializada en cuento CORREVEIDILE (1996-2014). Muchos de sus cuentos fueron teatralizados y presentados en Bolivia por los actores David Mondaca, Raúl Beltrán y Pedro Grossman, entre otros. En Buenos Aires se presentaron en diferentes teatros el compendio de dos cuentos "Todas somos muy felices" y "Zona sur" por la compañía argentina Que aquí Que allá.
 
Algunos de sus libros (cuento, poesía y literatura infantil) son: Para matarte mejor, Diario de campaña, Cuentos eróticos, Zoociedad Anónima, Tales por cuales, La mujer que no se equivocaba, Gente como nosotros, Alicia, la duquesa y el conejo blanco, Animales y otros seres extraños. Sus cuentos fueron publicados en numerosas antologías del país y del exterior, siendo la última la Antología del cuento boliviano (Biblioteca del Bicentenario de Bolivia-BBB).
 

¿Cuál es tu principal motivación cuando escribes?

Soy una escritora que no escribe para vender ni para complacer, en general mi material es sobre todo mi manera de ver el mundo, mis cuentos nacen de una realidad que me conmueve, me divierte y a veces me hace sufrir. La denuncia, el atropello y el abuso, son una constante en mis cuentos feministas.
Tengo un elemento a mi favor y es la ironía y el humor (muchas veces negro) por lo que salen mis textos de tinte social.
El cuento fantástico y de ciencia ficción, es otro sub-género que me gusta escribir, pienso que se debe a mis lecturas de niña y de joven, que despertaron en mí el mundo mágico donde todo es posible y puedo echar a volar mi mente sin límite alguno, me divierte mucho hacerlo.
Últimamente incursioné en el cuento para niños, (aunque desde hace muchos años, escribo poesía infantil) y lo hice porque considero que los clásicos de los hermanos Grimm, Andersen y Collodi, etc., son los cuentos crueles con los que crecimos varias generaciones. Entonces, desde mi visión, los modifico, les pongo un tinte ecologista, humano, inclusivo y hasta cómico y creo que fue un acierto pues el año pasado vendí muchos ejemplares en colegios.
En síntesis, escribo porque tengo algo que decir.

¿Qué hubieras querido ser si no fueras escritora?

Desde niña intuí, tal vez, que iba a ser escritora porque por naturaleza soy una persona que siempre está contando algo y tenía escritos que no se los mostraba a nadie. La pregunta de qué sería si no fuera escritora, creo que debería tener varias respuestas según las edades por las que he pasado.
De niña quería ser villana de historieta, admiraba a Gatúbela, la enemiga de Batman y también soñaba con ser corsaria, de esas que abordaban barcos y tenían su banda de piratas o también bruja de cuentos infantiles porque leía que eran dadas a la hechicería y eso me fascinaba.
De joven, incursioné en el canto, integré durante varios años la Sociedad Coral Boliviana, pues es una rama del arte que me inspira paz y me sirvió para sosegarme de mis aprestos anteriores. El canto lírico me apasiona y la música clásica (óperas, cantatas, sonatas, sinfonías, barroco, etc.), incluyendo el rock clásico, es la única música que escucho. Me hubiese gustado dedicarme profesionalmente al canto, pero ya la escritura abarcaba la mayor parte de mi tiempo libre, y por supuesto, es lo que prefería.
Hubo un tiempo en que me hubiese gustado ser historiadora y me sentí un poco frustrada por no disponer del tiempo necesario para poder estudiar tal profesión. Pero no me duró mucho el desencanto, ya que llegué a la certeza de que leyendo historia se puede aprender mucho, además de las épocas que a uno le más le interesa.
Creo que me hubiese gustado estudiar psiquiatría, porque el estudio de la mente humana me atrae sobremanera. Leo mucho al respecto y a diferencia de las otras especialidades médicas, la psique humana es única en cada individuo: sus miedos, sueños, despertares, paranoias, incongruencias, neurosis, todo eso realmente me parece fascinante, hay tantas y tan diferentes condiciones mentales, que me esfuerzo en conocer mediante las lecturas que tengo al respecto.
Entonces, quedémonos en que me hubiese gustado (a estas alturas) ser psiquiatra, si no fuera escritora; aunque no podría dejar de tomar en cuenta las historias de mis pacientes para volverlas cuentos.

En los años noventa publicaste dos libros de cuentos eróticos.
¿Te consideras parte de una corriente literaria?


Pertenezco a una generación que rompió tabúes aquí en Bolivia y estoy antologada en diferentes partes del mundo. 
Figuro en antologías de Suecia, Alemania y Estados Unidos. Estoy antologada como cuentista y poeta en Chile, Argentina, Perú, Paraguay y Venezuela, y asistí representando al país a eventos literarios en estos países.
El papel de la mujer dentro de la literatura ha cambiado desde hace algunas décadas. Empezamos a incorporarnos al aparato productivo literario que antes era solo del varón y por eso ahora se nos conoce y reconoce tanto en el ámbito latinoamericano como fuera de este continente.
 

 

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