DIGITALIZACIÓN DE LA POLÍTICA LA NUEVA APERTURA

Politica e Internet
Foto: © Blablo101/iStock

Twitter, Facebook, Snapchat – las redes sociales se están convirtiendo en la plataforma más importante de la comunicación política en Alemania. Pero eso también conlleva complicaciones.

El encabezamiento no estaría a la altura de ningún protocolo diplomático. Pero si alguien entra en contacto con el gobierno alemán vía Facebook, es posible que se le dirija con “querido Marco”. Esa informalidad es poco habitual, casi a nivel de compadres. A veces, el “compadre gobierno” incluso agrega algún dicho descarado acompañado por un smiley parpadeando.
 
Y eso funciona. Solo desde el 2015 el gobierno alemán tiene su propia página en Facebook y un año después ya cuenta con 400.000 “amigos”. Eso es más que el tiraje de la mayoría de los periódicos impresos en Alemania.

INTERNET COMO PLATAFORMA MÁS IMPORTANTE

Todo eso es parte de la estrategia de redes-sociales del portavoz del gobierno Steffen Seibert. El 2011 llamó la atención cuando empezó a twittear bajo el nombre @RegSprecher (portavoz del gobierno). A algunos periodistas no les hizo ninguna gracia en ese entonces que anunciara primero en Twitter la próxima visita de la chancillera Angela Merkel a EEUU. Algunos noticieros menos conectados a redes sociales se preguntaban si también necesitaban abrirse cuentas en las redes sociales para enterarse lo que está pasando en el gobierno.
 
El mundo digital ha avanzado desde entonces. Ya casi no existen periodistas o políticos alemanes que no se mueva en Twitter, Facebook, Instagram o Snapchat. Y cada vez hay menos ciudadanos que se informen exclusivamente a través de los medios tradicionales. El Internet se ha convertido en la plataforma más importante de la comunicación política en Alemania.
 
Políticos de todos los partidos intentan destacar en las redes sociales. La chancillera Angela Merkel fue particularmente exitosa cuando el 2015 concedió una entrevista a la estrella de YouTube LeFloid. Hubo más de cinco millones de accesos al vídeo. Poco esfuerzo, gran impacto.

LA CULTURA DEL DEBATE ESTÁ CAMBIANDO

Internet ha cambiado la cultura del debate político de forma contundente. Hoy en día, cualquiera con una conexión al Internet puede participar en los debates políticos: en los diversos foros de las páginas de los antiguos líderes en noticias y canales de televisión, en las páginas del gobierno o de los ministerios en las redes sociales o directamente con los políticos en Twitter. Entre los que más lo usan se encuentran el jefe de la cancillería Peter Altmaier del CDU (Democracia Cristiana) y el jefe del SPD (Socialdemocracia) y el vice-chanciller Sigmar Gabriel. A veces también twittean de vuelta.
 
También las peticiones en línea están viviendo un auge. Desde el 2012 es posible expresar sus deseos en la página web del parlamento alemán. Si uno reúne 50.000 apoyos la comisión encargada de las peticiones está obligada a tratar la petición en una sesión pública del parlamento. Más de dos millones de personas están registradas en la página del parlamento para peticiones en línea. El 2015 hubo más de 13.000 peticiones, seis de ellas superaron los 50.000 apoyos. La gama temática era muy amplia: desde una prohibición para la exportación de armas, pasando por el sueldo demasiado bajo en el ámbito de la salud hasta la exigencia de que los seguros médicos deberían cubrir las terapias de cannabis, entre otras.

ABUNDAN COMENTARIOS DE ODIO

El reverso de la nueva franqueza está en los ejércitos de trolls, gente que siempre está de mal humor, los que se niegan a reconocer los hechos, todos ellos muy presentes en la red. Antes solo se podían reunir en alguna trastienda, hoy, en cambio, tienen toda una cancha abierta en la red. Envenenan cada vez más la cultura del debate político.
 
Desde hace unos años del ministro de justicia del SPD Heiko Maas trató en vano de convencer a Facebook para que borre los comentarios de odio de forma consecuente. Ahí chocan culturas muy distintas: la empresa estadounidense tiene un concepto más bien amplio de la libertad de expresión. Éste incluso incluye la negación del holocausto, la cual está prohibida en Alemania.

UNA BURBUJA DE OPINIÓN AUTO FABRICADA

El siguiente hito serán las elecciones generales del 2017. Si bien los partidos saben que en Internet no se ganan elecciones, sí se pueden perder ahí. Carteles, anuncios en los periódicos y publicidad en la televisión potencialmente todavía le llegan a todo el mundo. Los estrategas de Internet, sin embargo, intentan principalmente movilizar a la propia clientela. Y muchos usuarios de Internet se relajan en burbujas de opinión auto fabricadas y no se dan cuenta que todavía puede haber gente que piensa de forma distinta.
 
El partido populista de derecha, todavía bastante joven, el Alternative für Deutschland (AfD, Alternativa para Alemania) quería apostar en la campaña electoral por un nuevo método de agitación. Quería usar los social bots, los cuales son robots de opinión que se activan de forma automática en los debates políticos en Facebook o en Twitter. Están camuflados como usuarios reales y leen la información privada del usuario, la recolectan y después la esparcen.

Los demás partidos rechazan el uso de dichas máquinas de opinión. La crítica fue tan drástica que la AfD retiró la idea. En los EEUU, en cambio, estos bots fueron parte del repertorio en la campaña electoral durante las elecciones del 2016.