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Santiago

Santiago Skyline
© Sara Magdalena Gómez Schüller

eres bella,
cuando callas.
 
Santiago, el orgullo,
que tu gente perdió,
se halla todavía
en la tierra de Tobalaba,
fluye todavía en el Mapocho,
o vuela con los papagayos
de regreso a la Argentina,
ese furioso vecino que invita a tus hijos
a su casa?
cuelga, él,
en la campana de esmog
al alcance de la mano?

Santiago, eres bella cuando callas,
esa hora o dos,
antes de que la mañana se arrastre lentamente sobre los Andes.
los Andes, ellos, son tu secreto.
tus montañas son tu bendición, Santiago.
 
Santiago Calle © Sara Magdalena Gómez Schüller tú entonces, capital, eres, la que todo a las provincias
roba y sigues sin avergonzarte,
Santiago. eres grande y estás plena de huecos
en los cuales se tropeza,
no solo de noche
y por accidente.
 
debe pisarse
más alto,
para no
caer por no seguir el ritmo.
 
Santiago, cuando te haya llegado la hora,
y la tierra todo lo arrase,
entonces será la cordillera, quien muda
acogerá el próximo grito
y se lo devolverá al suelo.
 
Santiago, donde debajo del asfalto yace la historia:
esa mujer que se quedó en piedra,
mirándo a los ojos del torturador.
ella
ha visto
demasiado.
 
Santiago, cómo olvidar tus pecados?
 
siempre Santiago, regresa todo a ti,
tiras todos hacia ti,
tú, auriga sin dirección,
tú, Justicia de los ojos absueltos.
como olvidarse, Santiago, que en tu Alameda
la esperanza se agotó
en unos lentes de carey
de ese hombre.
 
y luego,
tu lengua que se convertió
en el más oscuro suspiro
desde que depuraron las islas
de sus nativos
estos colonizadores.
 
Santiago, cuándo fue que un edificio devino así un caballo?
el gemido de un palacio indómito,
que sangra,
que sangra hasta vaciarse.
 
sí, se encontró el arma junto a los lentes de carey.
sí, se encontraron las palabras que fueron pronunciadas
aquel día.
 
dime Santiago, no te avergüenzas? Santiago © Sara Magdalena Gómez Schüller
no te avergüenzas
que todo gire alrededor tuyo
y que no hayas cambiado de rumbo.
que le hayas puesto a tantos el destino en la sien.
 
y sí, Santiago, lo grito en los huecos de tus
calles,
miles de desaparecidos
y encontrados cuerpos.
 
Santiago, la historia
late todavía bajo la abundante sal
que fue derramada sobre ella,
vibra aún cuando los niños aprenden a caminar
debajo de los aletazos
de esos tercos papagayos
que permanecieron aquí?
 
tu orgullo, Santiago,
reposa sobre los Andes.
el más tenue desvanecimiento,
apenas se notan los puntos,
que lo forman.
 
no mires hacia allá:
el orgullo volverá.
debe ensuciarse las manos
cuando agrieta tu asfalto.
esa próxima vez.
 
él desciende, Santiago, cuando duermes,
esa hora o dos,
cuando eres bella,
wenn du schweigst.


[Sara Magdalena Gómez Schüller. Traducido al español por Patricio Hergott.]

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