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10 de octubre 2019
Carta 3

Querida Victoria:
 
Gracias por tu bonita y minuciosa carta. Veo que ahora en verdad comenzamos a esbozar un espacio. Aquí hay mucho por hablar pero, antes que nada, iré a tu pregunta sobre si existe en alemán alguna sílaba final que sea más común (creo que el término técnico para ello en realidad es “cadencia”). No es que lo supiese, pero hay tres cadencias. La cadencia átona y “femenina”, la cadencia acentuada “masculina” o “áspera” (jej), y la “cadencia rica” varias veces átona. A modo de estimación poco científica, el alemán sentido tiene muchas cadencias femeninas, o sea justo lo opuesto sobre lo que tú dices en español. Ahora bien, en cuanto a las rimas: En alemán uno puede “empezar” con la terminación –en, ya que las oraciones complejas requieren un verbo al final de la oración y los verbos en alemán terminan casi todos en –(e)n. Es decir, se pueden disponer sin esfuerzo una serie completa de rimas una tras otra que acaben en –en (por cierto, también femeninas). En este caso, vemos cómo en el año 1800 Goethe logra esto a partir de la construcción con especial facilidad:
 
Natur und Kunst, sie scheinen sich zu fliehen
Und haben sich, eh’ man es denkt, gefunden;
Der Widerwille ist auch mir verschwunden,
Und beide scheinen gleich mich anzuziehen.

Es gilt wohl nur ein redliches Bemühen!
Und wenn wir erst in abgemeßnen Stunden
Mit Geist und Fleiß uns an die Kunst gebunden,
Mag frei Natur im Herzen wieder glühen.

So ist’s mit aller Bildung auch beschaffen:
Vergebens werden ungebundne Geister
Nach der Vollendung reiner Höhe streben.

Wer Großes will, muß sich zusammenraffen;
In der Beschränkung zeigt sich erst der Meister,
Und das Gesetz nur kann uns Freiheit geben.
 
La naturaleza y el arte parecen escaparse entre sí,
Y se encuentran antes de lo pensado;
La aversión también ha desaparecido de mí,
Y ambas parecen atraerme con igual fuerza.
 
¡Al parecer solo hay un esfuerzo honesto!
Y recién cuando en horas comedidas
Con alma y rigor nos atamos al arte,
Resplandece libremente la naturaleza en el corazón.
 
Y lo mismo ocurre con toda educación:
En vano espíritus libres
Se esfuerzan por consumar la pura altura.
 
Quien anhela grandes cosas debe reunirse a sí mismo;
Solo en la limitación se mostrará el Maestro,
Y solo la ley puede darnos libertad.

 
 
(Patricio, seguro encontrarás un par de traducciones de este poema y por supuesto que podrías utilizarlas pero ahora tienes la oportunidad de actualizar a Wolfy y en caso de que tengas tiempo, ¿por qué no?)
 
De mala gana te agobio a ti y al mundo con más Goethe, puesto que hay tantas nuevas voces valiosas, pero he incluido este poema que juega en alemán de modo extraordinario con las rimas finales en –en porque muestra lo que tú intentas conectar en tu nuevo proyecto — la unión de la Naturaleza y el Arte. Sin embargo, me parece que el ángulo aquí es diferente. Goethe anhela abrirse paso a través del “esfuerzo” (donde leo: escribir de modo muy artístico), que una a ambxs. Además se pone de lo más romántico, pues desea atizar la brasa de la naturaleza en su corazón humano. Tu intención, en cambio, según entiendo, consiste en dejar que la naturaleza hable por sí misma, o al menos conferirle su Agency. En tu poema sobre la lengua de las plantas, por lo menos eso es lo que leo. ¿Qué respondes? Hay un nuevo Podcast estadounidense llamado “Everything Is Alive” en el que el conductor entrevista objetos sin vida. Objetos como pedazos de jabón, latas de gaseosa, toallas. Debería ser algo cómico pero detrás de eso se esconde un cambio de ángulo serio, rico en facetas, que siempre plantea la cuestión sobre el valor de lo banal. No sé si la naturaleza debe contemplarse como algo banal, pero es justo eso lo que sucede constantemente. Por supuesto, esa cuestión también es política. Aquí me detengo a pensar en nuestro “momento” político, Fridays for Future (sic) y Extinction Rebellion. ¿Pretendes contribuir a él con tu proyecto y despertar mayor conciencia ambiental?
 
Volviendo brevemente al poema de Goethe, debo señalar que en él ya escribe algo interesante. En primer lugar, que él (siempre y cuando leamos el líríco Yo como Goethe) aceptaba antiguamente una “aversión” entre la naturaleza y el arte. Esto es evidente en el contexto de sus obras más antiguas. No obstante, para nosotros su última reflexión es la más interesante, es decir, aquella según la cual el artista puede crear obras maestras únicamente a través de la constricción y la ley. Esto puede leerse como un metacomentario sobre la poesía, que se encuentra sujeta a normas rigurosas (las mencionadas terminaciones –en y la forma del soneto). En cualquier caso, personalmente creo en la constricción como parte irrenunciable de la expresión creativa. ¿Conoces el grupo OuLiPo? Ha perseguido esta idea en algún sentido hasta su final. Se trata de un movimiento literario fundado en Francia en los años 60 que trabajaba a partir de constricciones en la escritura. Uno de sus cofundadores, el autor George Perec, escribió por ejemplo toda una novela sin la letra “e”. Soy un gran fan de OuLiPo. Sin embargo, me parece que la lengua ya es una forma que se delimita y canaliza. A veces se trata de un código, de una referencia cultural, equipada discrecionalmente, que solo pocos logran entender en un determinado período. Como ejemplo al respecto, adjunto un poema mío ligeramente acabado que, como has solicitado, en verdad es bilingüe, aunque yo lo considere más adecuado a la lengua alemana (ya que los interesados en la poesía alemana por lo general también entienden inglés) o para quienes conocen relativamente bien Berlín (en razón de las aludidas referencias culturales). Quizás agregar también un pequeño comentario: el pueblo experimental de Karl Erdbeer es un parque de atracciones bizarro en una región campestre y económicamente debilitada al norte de Berlín, que se centra en su producción de frutillas. El único ejemplo parecido que conozco es el de Tierra Santa en Buenos Aires. El título “Where is the God Seat in the Brain?” es una ligera insinuación en ese sentido.
 
Se me ocurre, para contestar tu pregunta, que este poema nuevamente funciona mejor dejando espacios libres. Te aseguro que no siempre lo mantengo así, a menudo también escribo poemas “normales” serios, incluso algo de prosa. Sin embargo los tres poemas que hasta ahora aparecieron en entrelíneas se comportan exactamente así y tengo una cierta fijación en este momento. Primero, porque este procedimiento hace un poco más gráfico y espacioso al poema en la p á g i n a y segundo porque me parece que a través de él será un poco más “voluminoso”. Se lee más lento y aparecen más interpretaciones entre líneas y más ambigüedades. Aquí pienso en el formalista ruso Víktor Shklovski, que en El arte como procedimiento (Искусство как прием) escribe que nuestro lenguaje coloquial está automatizado y que es el arte el que debería alterar esa automatización y producir con esto una percepción prolongada. ¡Solo espero que esta alteración (destrucción) no vaya demasiado lejos!
 
¿Qué piensas al respecto? ¿Deseas alterar a tus lectorxs o más bien desenrollar la alfombra roja? ¿O el/la observador/a no es importante para tu proceso creativo?
 
Con gran afecto,
 
Schnee

 

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