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SOBRE EL NOMADISMO

Liebe Johanna,
 
te escribo esta carta en español chileno aunque ahora estés leyéndola
en alemán. Espero que estés muy bien. Antes que nada
quería preguntarte una cosa: ¿Te molesta si te escribo
en verso? Sé que eres poeta y si vamos a hablar de otra poeta
tal vez lo mejor sea
mantener la línea. En todo caso, no será un verso clásico
métricamente medido, como el de Mistral. Más bien (por mi parte)
será desmedido, metiendo cosas entremedio
contaminación acústica, videos, incluso podríamos
en algún momento
hablarnos en lugar de escribirnos. Espero que esto no sea
un problema para mi traductora – que aprovecho de saludar
y ojalá este juego la entusiasme – y para ti tampoco. ¿Qué idiomas
hablas? Yo estoy aprendiendo alemán
desde hace unos cuantos años (nunca es suficiente) y español – nunca
tendremos el control absoluto de un idioma.- Y no sé cuántos sabía
Gabriela Mistral. Sin embargo el español de sus poemas
ya es un poco raro para nosotros, es muy amplio, muy rico
y al mismo tiempo arcaico. Me imagino
a un millenial abrumado con el diccionario on-line buscando
vocabulario del siglo XIX para terminar su tarea de lenguaje (el
significado de la palabra crótalo) Yo también busco
en el diccionario on-line
palabras para estar más cerca de casa.
 
¿Alguna vez has visitado Chile? ¿América Latina? Si aún no has venido
puedo describirte el lugar donde ella nació:
Vicuña, en el Valle del Elqui. Aquí comienza todo:
130 años de nomadismo.
Si nunca has visitado Chile, cuando vengas tienes que pasar por ahí.
Nacer ahí es un milagro. Es increíble que alguien
haya nacido ahí. No hablo de las personas de ahora sino
de aquellos que nacieron hace 130 años. Ellos nacieron
en un lugar donde no había
mucho. Solo silencio silbando entre las grietas de las montañas. El eco
de una piedra cayendo. El canto del gallo a la mañana y el relincho
cansado de algún burro. La expresión grave de los espinos, lo seco
del día bajo el sol y el frío bajando con la noche. A la luz de una vela
una biblia abierta de par en par.
 
Hace años fuimos con mi familia de vacaciones a Coquimbo
y pasamos ahí una tarde. Hoy hay tiendas de souvenirs, excursiones
turísticas. Y la casa-museo de Gabriela Mistral:
pequeña, de barro y madera. Precaria. Ahí nació
la heroína de nuestras cartas. Aquellos que hemos nacido
en la ciudad no lo entenderemos nunca. Recuerdo sentir una presión
en los oídos, dulce, cierta claridad. Y el celeste del cielo: irreal. A mi
me cautiva lo remoto. ¿Cómo una Premio Nobel pudo
salir de ahí ? La vida no era fácil en esa época, y aunque
hay muchos chilenos/as que viven en las mismas condiciones todavía,
no lo entenderemos nunca: ¿Cuántas personas
están naciendo ahora
de las entrañas de la pobreza
y aún ignoradas por el poder
están salvando al mundo?
 
Quería hablarte de Vicuña para hablarte de nomadismo. Después
de Vicuña no hubo ningún lugar fijo para Gabriela Mistral. Esta
es una excusa para hablarte un poco de mi, que también practico el
nomadismo como una de las Bellas Artes. De Gabriela, unos dicen
que este arte lo aprendió de su padre
profesor rural pero ante todo
poeta popular / otros señalan
que sus condiciones de vida la obligaron a tener
que moverse de una escuela a otra.
Lo cierto es que el nomadismo hace 130 años
no era considerada una moda, más bien, lo contrario:
podría haber sido algo sospechoso. Imagínate: Chile, un país
con distancias tan grandes entre sí / alguien yendo de un año
a otro de provincia en provincia / de ciudad en ciudad / de país
en país.
 
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Tal vez falten algunos lugares. El nomadismo en esa época no era
como ahora, que podemos ejercerlo
en aviones, con un seguro médico, en cubículos. Hay personas
que parecieran estar viviendo simultáneamente en varios
países. ¿Qué tipo de vida es ésta? Yo mismo he vivido en diferentes
países y ciudades. Y he soñado que estoy en dos lugares y en dos
idiomas al mismo
tiempo. Los sueños de este tipo nunca se repiten; a veces hay
personas conocidas en la ciudad incorrecta; otras veces
son apenas detalles, objetos fuera de contexto
por lo general lo que más permanece en la vigilia es la secuencia
de esas palabras soñadas, que en el país del sueño
tienen clara coherencia. Pero cuando despierto me atemoriza
la impresión de no estar en ningún lado. O de estar frágilmente
aquí y ahora, sin más, colgando
en la punta de un alfiler. Me han preguntado
de qué estoy escapando. Me han
preguntado porqué este ejercicio
de estar cambiando de sitio
cada cierto tiempo. Siempre decepciono a mi interlocutor
con un “no tengo idea”. Me han preguntado de dónde soy.
Esta es
mi pregunta favorita. Cada vez que me la hacen, pienso:
¿Quieres la respuesta de cinco segundos
que solo nombra al país que puso un número a mi cuerpo
cuando nací? ¿O prefieres la biografía express de un minuto
donde te cuento los lugares más importantes donde viví?
¿O, con suerte, la historia de mi vida en cinco minutos contada
con algún toque de realismo mágico para hacerla interesante?
 
No estoy hablando de las personas que deben migrar
por la violencia económica o política. Inmigrantes, refugiados,
exiliados. En ellos desplazarse es un asunto de vida o muerte. Y ante
la pregunta ¿de donde eres? pueden tener una respuesta más clara
aunque con el tiempo
con los años, como siempre, las cosas se vuelvan más difusas.
En cambio el nomadismo es una especie de vagabundeo
interior. El deseo de extraviarse en otra cosa, por placer, por interés
o por algo innombrable. ¿Porqué Gabriela Mistral viajaba tanto
y durante tanto tiempo? No podemos solo decir que viajaba por trabajo.
El mundo le rendía culto. Podía haber elegido un lugar
y dejado de viajar, echar raíces. Pero ella practicaba el nomadismo
como un arte
mayor, existencial. Lo contrario a un encierro, pero por momentos
bajo sus mismos efectos.
 
Estoy vagabundeando alrededor de este tema y temo haberte cansado.
No nos conocemos pero te propongo sentarnos un momento aquí. ¿Tú
también practicas el nomadismo? Como buen estudiante de alemán
pienso en esta palabra: Fernweh. Sé que no hay traducción
simple al español. Solo sensaciones, imágenes. Nostalgia
de otro lugar, una pequeña cosquilla dolorosa
por estar en otra parte. ¿Habrá conocido esta palabra
Gabriela Mistral?
 
Y tú                 ¿de dónde eres?
 
mi casa            es el español chileno
lo llevo            como tierra en los zapatos.
 
 
 
Felipe
 
 

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