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12 de septiembre
Carta Para Felipe

Querido Felipe:
 
Gracias por tu carta.
Me alegra que nos escribamos y quisiera decir que es raro
escribirte en alemán. En verdad
leo tu carta en español, así como los poemas de Gabriela.
(Como sus libros están sobre el borde mi cama,
me tomo el atrevimiento de llamarla por su nombre). Al leer a Gabriela
a menudo debo buscar:
                                      cardumen. marisma. llanada. morera. zarza.
Buscar es una palabra antigua que se aleja de lo que hago:
ingresar una palabra tecla por tecla
en una máscara de búsqueda. Enter.
Dentro de pocos segundos entraré en paisajes en los que nunca estuve.

cardumen. marisma. llanada. morera. zarza.

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Fischschwarm. Sumpfiges Küstenland. Flachland. Maulbeerbaum. Dornbusch.
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cardumen. Fischschwarm. marisma. Sumpfiges Küstenland. llanada. Flachland. morera. Maulbeerbaum. zarza. Dornbusch.
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También tengo un diccionario.
Viene de una época en la que me encontraba detrás de todas estas palabras que corrían con prisa por las líneas de las tiendas y en las conversaciones de lxs transeúntes.
El libro es solo un poco más grande que la palma de mi mano y al menos tan ramificado como sus líneas. En mayúsculas puede leerse:

PEQUEÑO DICCIONARIO ANAYA DE LA LENGUA.

En este diccionario en el que no hay traducciones,
buscar significa
vagabundear
buscar una palabra significa
con gran probabilidad
toparse con otras desconocidas
 
Cuando presione Enter, no me cruzaré con ellas. No me extraviaré.
En lugar de eso iré directo al grano. Sin golpear, sin esperar, no me descalzo y llevo toda la arena dentro de la casa.
 

Con el nomadismo verdadero se produce algo extraño.
Se distinguen
lxs nómadxs de los expulsados, de los desplazados, de lxs exiliadxs.
Gabriela Mistral compartió un siglo con ellos, con los muchos
que fueron expulsados de su patria por la fuerza,
de sus casas, de sus paisajes, de la vida.
Ella ha tenido entre ellos a algunxs vecinxs y amigxs. Dos de ellos,
el escritor Stefan Zweig y su esposa, Lotte Zweig, cuyo apellido de soltera era Altmann,
se suicidaron durante su exilio en Brasil. Tres años después, la guerra termina
y Gabriela Mistral, cuyo nombre de nacimiento era Lucila Godoy Alcayaga, recibe el Premio Nobel en diciembre de 1945. En la entrega,
en la que se concedía el premio por primera vez desde el comienzo de la guerra a lxs
galardonadxs que se oponían al conflicto bélico,  se elogia la “cantante de la misericordia y la maternidad”. De “la inquietud e inestabilidad” que se alude respecto a su padre, la familia que éste abandonó,
puede entenderse “la inquietud y la inestabilidad (…) habituales de los poetas”.
 
Con asombro me imagino una entrega de premios en un continente devastado,  en el que el asolamiento, la expulsión y la destrucción no se mencionan.
 
Los que tenían una casa a la que podían regresar, dejaron de tener derecho a hacerlo                                                                
                  como a quienes ya se lo habían arrebatado esos o tantos otros.
Los que decidieron oponerse a la expulsión, aunque se les había permitido quedarse,
no volvieron de dónde venían, aunque sus hogares aún se mantuvieran
y nadie viviera en sus casas, bajo un mismo techo con la afirmación,
de que nunca habían sido sus casas, y si
si alguna vez hubiese sido el caso, no habrían tenido allí nada que buscar contra lo cual decidieron oponerse a su permanencia en una época en la que otros fueron expulsados bajo el pretexto de su inquietud,
la despojaban de su casa bajo la calumnia de no tener patria,
y su vida
que decidía oponerse contra la permanencia o se pronunciaba a favor del cambio de lugares,  sí, puedo imaginarme cómo uno se los cruzaba bajo sospecha.
 
¿Por qué Gabriela Mistral decidió así?
Siempre vuelve a escribir sobre marcharse, sobre partir.
Dice que escribe de rodillas bajo la condición de un cielo.
Si regresa: en una casa vacía, en los sueños de los que allí se quedaron.
Lucila Godoy Alcayaga, por fin recordaré ese nombre,
Lucila posee en sí no solo un ángel y un poeta,
sino que también se ha llevado un viento a su nombre:
Un vagabundo, un buscador de arena, un golpeador de puertas,
un creador de olas, un rompevientos.
 
He andado la Tierra, la Tierra,
talvez la andaré todavía.
 
Sentémonos por un momento.
Me has hecho muchas preguntas - ¿Debería respondértelas de pie?
¿De dónde eres?
Si así lo preguntas, se me viene a la mente una réplica que no me pertenece:
 
No soy de aquí, ni soy de allá
No tengo edad, ni porvenir
Y ser feliz es mi color
De identidad


 
¿Conoces la canción? La escribió alguien que se denominaba a sí mismo “vagabundo first class”, Facundo Cabral. Gabriela podría compartir ese título con él.
Por cierto, también son de primera clase  los complejos de vacaciones sobre los que recibo
una publicidad  antes de poder escuchar la canción que no quisiera perderme;
y luego recibiré otra de la aduana alemana –  a la cual evidentemente están subordinadxs lxs
funcionarixs de estos días en los que como en el pasado, se trata a lxs no ciudadanxs como
personas de segunda clase; y a los de este joven siglo, en el que desde siempre sabemos
compartir más pena que gloria – que desea alentarme a que considere
hacer una carrera.
 (Ya sabes, por si no pasa nada con la poesía.)
 
Pero ahora, escucha: Esta es mi versión preferida:
Chavela Vargas, Mexiko, 2011:

https://www.youtube.com/watch?v=DNpiSS40Fz8

Como se le mencionó a Chavela una vez en un programa de televisión respecto de su origen, se dice que el siguiente diálogo habría acontecido:

 – “Sí, soy mexicana.”
– “Chavela, pero usted nació en Costa Rica.”
– “¡Los mexicanos nacemos donde nos da la rechingada gana!”

Evidentemente esta mujer no escatimaba en reivindicaciones ni se guardaba sus respuestas
contra lo que se esperó de ella.
Aunque cantó una canción que los otros habían escrito,
las palabras eran otras en su boca.
En No soy de aquí, no soy de allá también se dice: “Me gustan los amantes, pero no los señores”. Chavela Vargas nació en 1919, pero recién hacia el final de su vida habló en público sobre su atracción por las mujeres. Sin embargo, ya durante su carrera mostró pocas reservas, por ejemplo, “vestida de hombre” cantó Rancherías.
 
Si Gabriela Mistral hubiera vivido más tiempo, ¿habría alguna vez decidido
hablar sobre su deseo abiertamente? ¿O acaso lo hizo
en sus propias palabras?

En el debate sobre su sexualidad siempre resurgía la cuestión de la prueba.
 
¿Qué sería una prueba de nuestro deseo?
¿Qué sería una prueba sobre una conducta queer en una sociedad heteronormativa?
 
Puede ser que hoy una persona que huya, como
no cumple con las normas o condiciones correspondientes
del país en el que se refugia, deba acreditar
ante la ley que ha pretendido
y de este modo solicita,
a satisfacción de las autoridades,
superar a todas luces con esmero el deseo
de cumplir con todas las normas o condiciones,
para que se le conceda un buen día el derecho
de quedarse.
 
Un poema no produce pruebas.
Leer un poema no significa dejar que se examine el cuerpo, que se lo haga comparecer o que se lo someta al control de la aduana.
Un poema necesita palabras propias.
 
Estoy contenta de que nos escribamos.
Me gustaría saber que tendría Gabriela para decir al respecto.
Me gustaría conversar con ella:
 
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Señora Mistral:
 
 ¿Dónde se siente usted como en su casa?
 
¿Qué significa patria para usted?
 
La autora Lina Meruane escribe en la introducción a una antología de sus poemas:
“La poesía dialogante de la Mistral reniega el poder del territorio,
entabla una relación fluida con la tierra”.
¿Estaría de acuerdo con esto?
 
 
Señora ex-Cónsul:

 
Admiro Sus Poemas,
sobre todo País de la ausencia.
¿Preferiría asumir por este país o por la República de Chile
la representación diplomática?
 
Disculpe por favor,
¿le importaría si, solo por la duración de esta residencia,
la llamo por su nombre de pila? Y en caso de que no,
¿prefiere entre sus amistades –
Lucila, Gabriela, Gabriel
u otro nombre, por favor?
 
¡Gracias!
 
Felipe, ¿todavía estás ahí?
¿Qué preguntas le harías a Gabriela?
Disculpa si he divagado.
No sé si pude responder tus preguntas.
Puedes encontrar mi biografía express en:

https://www.goethe.de/ins/cl/de/kul/sup/entrelineas-2019/entrelineas-2019.html

En Chile todavía no he estado, y mucho menos en América Latina.
En internet figura que la Casa Museo Gabriela Mistral acaba de cerrar. Una lástima.
 
Felipe, ¿es verdad que justo ahora estás en Berlín?
¿Qué palabras buscas en el diccionario?
 
Johanna
 

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