Perdedores y ganadores

Idioma alemán
Subtítulos alemán, inglés, francés, portugués, español, chino
Género documental
País Alemania
Año 2006
Dirección Michael Loeken, Ulrike Franke
Producción Filmproduktion Loeken Franke GbR (Colonia)
Duración 96 minutos

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La globalización puede alterar radicalmente las relaciones de poder. De un quiebre de este tipo trata Perdedores y ganadores de Ulrike Franke y Michael Loeken. Las consecuencias se hacen visibles en el ejemplo de la coquería Kaiserstuhl en la cuenca del Ruhr. Después de operar solo durante ocho años, la hipermoderna coquería que había costado 1.300 millones de marcos fue cerrada en diciembre del 2000. Esta compañía fue vendida a una empresa china, la cual desarmó la coquería pieza por pieza, con el fin de transportarla a China y volver a instalarla allá. Al comprar la coquería, adquirieron además los planos de la construcción y, de esta forma, la empresa china quedó en condiciones de establecer muchas otras instalaciones industriales más en el Lejano Oriente.

Durante un periodo de un año y medio, Ulrike Franke y Michael Loeken observaron atentamente este proceso. Es la historia de una desaparición y de dos mundos que se encuentran. El optimismo en el futuro de los chinos choca con la autosuficiencia de los europeos, quienes tienen nostalgia de los viejos tiempos. Se construye una aldea de contenedores para cerca de 400 chinos—con espacios de ocio, una gran cocina con woks gigantes y antenas satelitales para ver la TV de la lejana patria-. Además del jefe de proyectos y de una joven traductora, han venido numerosos trabajadores, para desmontar la industria en jornadas de 60 horas semanales, hambrientos de riqueza y símbolos de status de los países industrializados de Occidente, Cada cuatro semanas, los más dedicados son consagrados como los ‘trabajadores del mes’. Los 30 alemanes a cargo de administrar el desmantelamiento de la fábrica deben prestar ayuda logística y ver cómo ‘su’ coquería desaparece. Reina el escepticismo y la distancia con respecto a los colegas extranjeros. Una de las escenas más potentes es aquella en la que descubren que los chinos han amarrado varias escaleras con alambre para poder escalar a la cima de un edificio. Al observar que esto no se condice con las normas de seguridad para los obreros, simplemente sacan las escaleras y desconectan las improvisadas conexiones eléctricas. Sin embargo, con acciones como esas no se logra detener el progreso al estilo chino. 



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