Escuelas de arte y migración
“En el arte no hay límites”
Los obstáculos para un estudio de arte son altos. Con programas de estudio especiales, las escuelas de arte en Berlín y Leipzig ayudan a artistas que han escapado de áreas en crisis, y así ponen en práctica perspectivas inusuales de educación.
Si no hubiera venido a Berlín, se habría convertido en un ingeniero como su padre y dos de sus hermanos, dice Dachil Sado. Ingeniero se encuentra entre las profesiones más respetadas en su país de origen, Irak, además de médico. Pero ahora está en Berlín y ha llegado a conocer las posibilidades y la libertad del trabajo artístico. “Lo que falta en mi patria es el arte. ¿Podría el arte cambiar algo? Esa es mi pregunta, me gustaría saberlo. No tengo una respuesta.” Por eso quiere regresar. Llegó a Berlín a través de desvíos y allí consiguió asilo, aprendió alemán, comenzó un curso de ingeniería y se dio cuenta de que ese no era su camino.
Dachil es uno de los veinte estudiantes invitados de la “foundation class” o “clase de base” de la Escuela Superior de Arte de Weißensee, Berlin. Desde el semestre de verano de 2016, el programa ha apoyado a artistas refugiados en la preparación de su solicitud de admisión en una universidad de arte o diseño. El proyecto fue iniciado por el artista Ulf Aminde, profesor de “Zeitbasierte Künste”: artes basadas en el tiempo (película, video, instalación de medios, performance, medios mixtos).
El arte no necesita un permiso de residencia
En los cursos, personas con diferentes biografías, experiencias y expectativas entran en contacto. Al principio hubo conflictos, pero ahora siempre le gusta venir aquí, explica Dachil. Uno de sus trabajos muestra un mapa blanco marcado con alfileres. Cuando vio por primera vez las obras de Joseph Beuys, no las comprendió. En su país de origen no hay galerías y los museos no muestran arte contemporáneo. Por esta razón, un taller en el museo Hamburger Bahnhof en Berlín fue particularmente importante para él.Dachil enfatiza que no lo gusta ser llamado “fugitivo” o “refugiado”, pues “en el arte no hay fronteras, el arte no tiene nacionalidad”, dice enfáticamente.
Un espacio seguro
Los docentes, que también llegaron a Alemania como inmigrantes, apoyaron a los participantes de la “foundation class” en el desarrollo de un portafolio de su propio trabajo. No se trata solo de diferentes concepciones del arte, sino sobre todo de condiciones de vida extremas.“Hay muchos trabajos que tienen que ver con la fuga o las experiencias e impresiones de Alemania, de la burocracia alemana y la política de refugiados de Alemania”, dice Miriam Schickler, coordinadora del programa. “Pero también pueden ser temas completamente diferentes”. Schickler quiere evitar que las biografías de los artistas refugiados se vuelvan más importantes que sus obras. “Queremos ofrecer un espacio a los participantes, en el que puedan sentirse seguros y no sean reducidos constantemente a su permiso de residencia, un lugar donde puedan ser solamente artistas.” En su manifiesto, la “foundation class” establece el objetivo de ofrecerle a los participantes un acceso, en lo posible equitativo, a los campos institucionalizados del arte y la cultura, transformando así su estatus de “fugitivos” en “estudiantes de arte”.
Estudio de arte, más estudio del alemán
También la Academia para el Intercambio Transcultural (ATA, por su nombre en alemán), en la Escuela Superior de Artes Visuales de Leipzig (HGB) se ha impuesto el compromiso de ofrecer a los artistas refugiados acceso directo al estudio del arte. Desde octubre de 2016, nueve estudiantes pueden participar en uno a cuatro semestres de un programa especial, así como en otros cursos y seminarios. El requisito previo para la admisión es, como con en el caso de todos los solicitantes, la aprobación de una prueba de idoneidad. Si se cumplen los criterios artísticos y lingüísticos, es posible el acceso a un estudio regular.Los hombres jóvenes –solo hay una mujer ente ellos– de Siria e Irak se ven un poco cansados en el seminario de tipografía del Profesor Rayan Abdullah, director de la ATA. Los estudiantes tienen las mismas tareas que sus compañeros de habla alemana. Estos se pueden imaginar bien que los estudios de arte más el aprendizaje de la lengua alemana no es una tarea sencilla. El tema semestral en el nivel básico de tipografía probablemente llevará a resultados muy diferentes: la tarea es crear un “Libro sobre lanada”. Para los estudiantes de habla alemana se trata principalmente un problema de ideas, para los estudiantes de los países árabes un desafío estético adicional: la imaginación oriental de imágenes parece un patrón de alfombra lleno de colores y adornos, explica el profesor Abdullah, él mismo proveniente de Irak y quien enseña en Leipzig desde 2002.