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Berlinale 2021
Festival en tiempos difíciles

Bad Luck Banging or Loony Porn, de Radu Jude, en competencia en la Berlinale 2021
Bad Luck Banging or Loony Porn, de Radu Jude, en competencia en la Berlinale 2021 | Foto (detalle): © Silviu Ghetie / microFilm

Un evento digital para la industria en marzo y otro para el público en junio: en 2021, la Berlinale debe tomar caminos inusuales debido a la pandemia. Justo por eso, y a pesar de todo, es importante que se celebre.

Sin estrellas, sin alfombra roja y, ante todo, sin multitudes frente a los cines. La Berlinale de este año se celebra en marzo sin el elemento que la define: su público. El evento para espectadores más grande del mundo iniciará con un encuentro privado de la industria, y los visitantes deberán esperar hasta junio para ver las películas. Todo esto, por supuesto, es una consecuencia de la pandemia.

UNA CONSTRUCCIÓN INTRINCADA

Durante un largo tiempo, la dirección de la Berlinale, a cargo de Carlo Chatrian y Mariette Rissenbeek, guardó la esperanza de hacer un festival presencial a pesar de las restricciones por el coronavirus. Pero poco antes del confinamiento decretado a finales de 2020, tomó la decisión de cancelar la fecha tradicional de febrero y organizar la edición 71 del Festival Internacional de Cine de Berlín en dos etapas. En marzo, el evento para la industria se dirigirá al público especializado. Casi a puerta cerrada, con la participación exclusiva de representantes de la industria cinematográfica y periodistas acreditados, el programa completo del festival, incluida la selección en competencia, será transmitido por streaming. Los seis miembros del jurado darán a conocer ese mismo mes su decisión sobre los ganadores de los Osos –como también se conoce a los premios–—. La entrega tendrá lugar en un escenario en los meses de verano, cuando también el gran público pueda ver las películas en las salas de cine de la ciudad. Una intrincada construcción para tiempos inusuales.

ARGUMENTO: EL EUROPEAN FILM MARKET

Pero, ¿cuáles habrían sido las alternativas? ¿Trasladar todo el festival a internet y vender billetes para transmisiones por streaming? Esa no era una opción para un festival de primera categoría, cuya atmósfera depende del público cinéfilo y del vivo intercambio entre las personas. ¿Y qué tal haber cancelado la Berlinale por completo? Eso nunca se discutió, explica Rissenbeek, porque los cineastas “necesitan, en todo caso, una plataforma para sus películas”.

Esa plataforma principalmente la encarna el European Film Market (EFM), que tiene lugar durante el evento para la industria. El mercado cinematográfico se desarrolla de forma simultánea a la Berlinale, pero suele pasar desapercibido por el gran público. Es un espacio de negocios importante para los compradores de películas y para los productores, así como para el sector de la distribución, pues allá las obras se venden y los derechos se negocian. Al ser el primer mercado del año, el EFM –junto con el Marché du Film de Cannes, en mayo, y el American Film Market (AFM), organizado en noviembre en Santa Mónica, California– es uno de los tres encuentros más importantes de la industria del cine. El EFM determina todo el año cinematográfico 2021 y el tiempo posterior. Así, el festival berlinés no puede darse el lujo de una cancelación.

LA CULTURA SE MUESTRA FIRME

La Berlinale intentará sacar el mejor partido de una realidad afectada por restricciones necesarias, y buscará sentar un precedente de cómo la cultura puede mostrarse firme incluso en los tiempos más difíciles. Para la Berlinale 71, se postularon 6.318 películas, solo 480 menos que en 2019, todas producciones rodadas o terminadas durante la pandemia. En cuanto al programa, sin embargo, fue necesario recortar la cantidad de películas: los curadores seleccionaron 166 obras; normalmente eran unas cuatrocientas.
Memory Box, de Joana Hadjithomas & Khalil Joreige, en competencia en la Berlinale 2021 Memory Box, de Joana Hadjithomas & Khalil Joreige, en competencia en la Berlinale 2021 | Foto (detalle): © Haut et Court - Abbout Productions - Micro_Scope

UNA COMPETENCIA MENOS OSCURA

La competencia reúne quince estrenos mundiales. Salvo la excepción de una contribución mexicana, de una película coreana, otra japonesa y una más de Irán, se trata, sobre todo, de producciones europeas. Estados Unidos está completamente ausente este año. La competencia, explicó Carlo Chatrian en la presentación digital del programa, será “menos oscura” que el año anterior. Esto sería una prueba de que los cineastas han logrado convertir la apremiante situación de la pandemia en algo creativo y personal.

Con cuatro obras, Alemania muestra una presencia fuerte. Maria Schrader, cuya miniserie Unorthodox acaba de recibir varios premios, participa con su comedia de ciencia ficción Ich bin dein Mensch. Maria Speth hace lo propio con el largometraje documental Herr Bachmann und seine Klasse. También compiten por los Osos dos películas berlinesas: la versión cinematográfica de la novela Fabian oder Der Gang vor die Hunde, dirigida por Dominik Graf, sobre la Berlín de los años treinta, y Nebenan, el debut con aires autobiográficos del actor Daniel Brühl como director.

NOMBRES CONOCIDOS...

Hong Sang-soo presenta su nueva película Introduction, rodada parcialmente en Berlín. El director de culto surcoreano había competido la última vez en 2017 con On the Beach at Night Alone. Introduction, una película de carretera sobre un joven que quiere visitar a su familia, es su película número veinticinco.
Introduction, de Hong Sang-soo, en competencia en la Berlinale 2021 Introduction, de Hong Sang-soo, en competencia en la Berlinale 2021 | Foto (detalle): © Jeonwonsa Film Co.Production
También forma parte del grupo de cineastas internacionalmente reconocidos la francesa Céline Sciamma, cuyo Portrait de la jeune fille en feu (Retrato de una mujer en llamas) recibió en 2019 el Premio del Cine Europeo a Mejor guión. En 2011, Sciamma inauguró la sección Panorama de la Berlinale con Tomboy, una película del género de la novela de aprendizaje. Ahora compite por primera vez con el drama de infancia Petite Maman.

...Y VIEJOS GANADORES DEL OSO

Por supuesto, también han sido invitados algunos antiguos receptores de los premios. El director rumano Radu Jude (Oso de Plata por Aferim! en 2015) vuelve a la competencia con Bad Luck Banging or Loony Porn. La película reflexiona sobre las conmociones sociales que despierta un video sexual filtrado. Bence Fliegauf, que en 2012 se llevó a Hungría un Oso de Plata con Just the Wind, muestra en Forest – I See You Everywhere historias aparentemente desconectadas sobre la vida cotidiana y las relaciones en Budapest.

PELÍCULAS SOBRE LA PENA DE MUERTE…

También este año, la Berlinale se mantiene fiel a su objetivo de ser el más político de los grandes festivales. El cineasta mexicano Alonso Ruizpalacios (Oso de Plata en 2018 por el guión de Museo) presenta Una película de policías, una mezcla entre documental y largometraje sobre la policía en México. De Irán proviene nuevamente una película sobre la pena de muerte: Ballad Of A White Cow, de Maryam Moghaddam y Behtash Sanaeeha, cuenta la historia de una mujer cuyo marido fue ejecutado injustamente. En 2020, el iraní Mohammad Rasoulof había recibido un Oso de Oro por There Is No Evil. Ahora, Rasoulof pertenece al jurado internacional compuesto de seis ganadores del premio.

Y UNA PEQUEÑA SENSACIÓN

Que la coproducción germano-georgiana Was sehen wir, wenn wir zum Himmel schauen? haya logrado ser incluida en la competencia es una pequeña sensación: este largometraje sobre la fantástica historia de amor de Alexandre Koberidze, un hombre originario de Georgia, es su trabajo de grado de la Academia Alemana de Cine y Televisión (DFFB, por su sigla en alemán). Un debut como ese sería de esperarse en el Festival de Cine Max Ophüls, no en un festival internacional de la categoría de la Berlinale.
Was sehen wir, wenn wir zum Himmel schauen?, de Alexandre Koberidze, en competencia en la Berlinale 2021 Was sehen wir, wenn wir zum Himmel schauen?, de Alexandre Koberidze, en competencia en la Berlinale 2021 | Foto (detalle): © Faraz Fesharaki/DFFB

CINE PARA LOS SENTIDOS EN VERANO

La dirección del festival –tanto se puede decir de antemano– ha preparado para la competencia una programación diversa y valiente. Será emocionante ver quién termina llevándose a casa un Oso de Oro o de Plata. Las grandes estrellas no estarán en la sección principal, pero sí en los llamados Berlinale Specials: Michelle Pfeiffer en French Exit, Michael Caine en Best Sellers, Tina Turner en el documental Tina, Jodie Foster y la estrella de Sherlock, Benedict Cumberbatch, en The Mauritanian.

Qué bueno sería que la Berlinale trajera a estas estrellas a Berlín en junio, y que con ellas regresara la atmósfera del festival hoy echada de menos. Si funciona el plan, la Berlinale sería el primer gran evento cultural de Alemania desde el comienzo de la pandemia. La gerente, Mariette Rissenbeek, espera “un gran festival para el cine”. ¿Alguien quisiera contradecirla?
 

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