Fotoreportaje Una parte de África en Colombia – San Basilio de Palenque

Fue fundado por esclavos fugados y es la cuna de grandes músicos y deportistas. Tras muchos años de indiferencia oficial, el pueblo de Palenque, en el norte de Colombia, sale del olvido. 

A la entrada del pueblo esperan las moto-taxis. No acabamos de bajarnos del bus y ya estamos montados detrás de los motociclistas, y así entramos al pueblo, en parte por caminos recién asfaltados, en parte por vías de polvo y piedras. Tras cinco kilómetros llegamos a la plaza. Una pequeña iglesia blanca, una tienda y un quiosco rodean un par de bancas bajo un árbol enorme. Bajo el calor del mediodía no se ve casi a nadie en la calle. Solo la estatua de un esclavo africano que se libera de sus cadenas y que extiende el brazo hacia el cielo.San Basilio de Palenque, llamado “Palenque” por sus casi 3.500 habitantes, es el primer pueblo libre de Sudamérica. Fue fundado en 1713 por esclavos africanos fugados, quienes se establecieron en la región montañosa cercana a Cartagena, en el norte de Colombia. Hoy sus descendientes viven en Palenque y mantienen vivas muchas de las tradiciones de sus antepasados.

Pero esto no siempre fue así. Durante muchas décadas, la discriminación y el desinterés oficial llevó a que muchos palenqueros no creyeran en el valor de su cultura y quisieran asimilarse a la población hispanohablante colombiana. Solo en los años ochenta, una iniciativa de un grupo de estudiantes se esforzó para que la situación cambiara. Desde que Palenque fuera declarado como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco en 2005, el gobierno empezó a invertir en el suministro de agua y de energía eléctrica de la región. Y el número de visitantes va en aumento.

  • Ein Stück Afrika in Kolumbien – San Basilio de Palenque Foto: Santiago Engelhardt

    Pasarán dos horas hasta que el peinado de trenzas esté listo para la fiesta de esta noche en Cartagena. La cliente aprovecha el tiempo para organizar el viaje. Las trenzas son hoy en día una moda entre los habitantes de Palenque. Pero se cuenta que hace cuatrocientos años, sus antepasados esclavos usaban las trenzas para registrar los caminos de fuga en la región de los Montes de María.

  • Ein Stück Afrika in Kolumbien – San Basilio de Palenque Foto: Santiago Engelhardt

    Según la historia de la fundación de Palenque, el esclavo fugado Benkos Biohó fue el líder de la lucha por la libertad de los palenqueros. Los esclavos fugados fundaron asentamientos fortificados en las montañas cercanas a Cartagena, desde donde accedían al valle del Río Magdalena para saquear barcos. En 1691, el rey de España se mostró dispuesto a negociar y le cedió a los antiguos esclavos los derechos sobre la tierra que habitaban.

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    Palenque es caliente y polvoroso. A pesar de la cercanía con Cartagena, perla del Caribe colombiano, en este pequeño y retraído pueblo no se percibe mucho de la atmósfera caribeña. El calor es tan fuerte que a mediodía los palenqueros solo lo pueden soportar en la sombra de sus casas.

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    La base de la vida de los palenqueros es la cría de ganado vacuno y la agricultura. Cada madrugada, cuando aún está oscuro, los hombres se dirigen al campo y solo regresan cuando el calor del mediodía les impide seguir trabajando. Cultivan ante todo yuca, papa, plátano, arroz, maíz y frutas como coco, maracuyá y piña.

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    De lo que los hombres cultivan en el campo, las palenqueras hacen dulces. Suelen vender las cocadas y pasteles de yuca que preparan cuidadosamente en las plazas de Barranquilla y las playas de Cartagena. Si no encuentran suficientes clientes allí, viajan a veces hasta Venezuela. “Esto causa muchos problemas”, dice Dorina Hernández, activista de Palenque. “Las mujeres abandonan a su familia y algunas de ellas incluso han desaparecido en medio del conflicto armado colombiano”.

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    La casa es oscura, y el televisor está prendido. Un padre habla con su hija. El respetado chamán cuenta que aprendió de sus mayores los métodos para usar plantas medicinalmente y explica: “Antes de ir a la clínica, recurrimos a la medicina tradicional”. Esta utiliza plantas, partes de animales y rezos. “La sabiduría en sus mentes era lo único que nuestros antepasados, quienes muchas veces ni siquiera tenían ropa sobre sus cuerpos, pudieron traer desde África”.

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    Rafael Cassiani nos una con su marímbula una prueba de la música tradicional de Palenque. El octogenario es líder del Sexteto Tabalé, fundado en 1930 y que se ha presentado en muchos países del mundo. Junto con la música, el boxeo es un elemento esencial de la cultura palenquera. Lo que servía en el pasado como medio de defensa personal, se convirtió en el deporte principal de los descendientes de esclavos. El primer campeón mundial de boxeo en Colombia, Antonio Cervantes “Kid Pambelé”, es originario de Palenque.

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    Desde que Palenque pertenece al Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, ha recibido mayor atención por parte del gobierno colombiano. Junto al etnoturismo también se ha fomentado la construcción de calles, casas y una escuela. Pero no siempre los proyectos gozan de la aprobación de los habitantes. Según dice un palenquero crítico, las casas tradicionales sin ventanas aislaban el interior del calor mejor que las nuevas. “Así que ahora tenemos que comprar ventiladores”, añade.

  • Ein Stück Afrika in Kolumbien – San Basilio de Palenque Foto: Santiago Engelhardt

    Todos los palenqueros pertenecen a un “kuagro”. Un “kuagro” se conforma en la infancia y juventud, cuando los niños de la misma edad salen a jugar a la calle. El “kuagro”, como forma de organización social, tiene también una función solidaria: en casos de muerte y enfermedad, así como durante fiestas y matrimonios, el grupo colabora con la financiación y la organización. “Es un espacio, junto a la familia, en el que el palenquero se adapta a su propia cultura”, dice la activista Dorina Hernández.

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    Teresa Reyes Salcedo es miembro de las “Alegres ambulancias”. El grupo de cantantes y bailarinas ejecuta el “lumbalú” cuando un habitante de Palenque muere. Durante el velorio de nueve días, las mujeres cantan y bailan alrededor del ataúd según un ritual tradicional que sus antepasados trajeron a Colombia, ante todo de Angola. La habilidad y los conocimientos para practicar el “lumbalú” se transmiten en la familia de Teresa de generación en generación.

  • Ein Stück Afrika in Kolumbien – San Basilio de Palenque Foto: Santiago Engelhardt

    La pequeña iglesia en la plaza alberga la estatua de San Basilio, el patrón de Palenque. Según la leyenda, la estatua del santo blanco con bigote y mitra fue llevado al pueblo en tiempos de su fundación desde San Agustín de Playa Blanca, cruzando el Río Magdalena. Una vez al año, los fieles sacan a San Basilio de la iglesia y realizan una procesión por todo Palenque.

  • Ein Stück Afrika in Kolumbien – San Basilio de Palenque Foto: Santiago Engelhardt

    Desde hace algunos años, Palenque ha puesto sus esperanzas en el ecoturismo. Desde los años cincuenta, ante todo los lingüistas visitaban Palenque, a fin de examinar la lengua palenquera. El nuevo turismo pone a Palenque frente a nuevos retos. La pregunta es ahora qué se debe mostrar a los turistas y dónde establecer los límites necesarios para proteger la vida privada de los palenqueros, explica el historiador de Palenque, Alfonso Cassiani Herrero.