Digitalización de catálogos Lo virtual dentro de lo real

Das Virtuelle im Realen
Das Virtuelle im Realen | © Paulista - Fotolia.com

Los medios digitales se vuelven cada vez más importantes en los catálogos de las bibliotecas. Esta creciente tendencia a la oferta virtual, plantea, a su vez, la necesidad de desarrollar nueva formas de presentación y difusión.

Las bibliotecas especializadas y públicas en Alemania amplían cada vez más su repertorio de e-books, e-papers y otros medios digitales. En la era del internet móvil, que día día gana más terreno, los usuarios demandan de manera creciente productos online. Todo ello, sin embargo, no significa  que los libros o las revistas impresos en papel estén desapareciendo de las estanterías. “Actualmente tenemos alrededor de 9.000 títulos en formato electrónico de un total de 1,3 millones”, señala Inka Jessen, directora de la biblioteca municipal de Stuttgart. Pero agrega: “El volumen de préstamos en el área de los libros electrónicos es mucho mayor”.

Uno de los grandes desafíos en el desarrollo de la oferta electrónica es presentar estos productos, comparativamente más caros, no solo en los catálogos virtuales o en internet, sino visibilizarlos también en el espacio físico de la biblioteca.

El hueco en la estantería

El 2013, el premio a la innovación otorgado por la publicación especializada b.i.t. online recayó en Janin Taubert, como reconocimiento a su trabajo de maestría Absentia in Praesentia? Zur Präsentation und Vermittlung digitaler Medien im physischen Raum (¿Absentia in Praesentia?: Presentación y transmisión de medios digitales en espacios físicos). Taubert diferencia diferentes estrategias: “El enfoque dirigido al uso apunta sobre todo a llenar el hueco en la estantería”. Esto puede hacerse por medio de objetos materiales como un aviso publicitario, pero también a través de códigos QR que deriven al usuario al material que está buscando. “El préstamo virtual en sí no requiere mayor difusión entre los estantes, porque ya es muy conocido”, señala Inka Jessen a partir de su experiencia. Sin embargo, insiste en la importancia de crear un puente entre el mundo físico y el digital. En la biblioteca municipal de Stuttgart, los usuarios disponen en las diferentes áreas temáticas de computadores portátiles con enlaces a bancos de datos y páginas web de los respetivos ámbitos, de manera que el usuario puede buscar allí información. En el área de música, por nombrar un ejemplo, se encuentra el link a la página Naxos Music Library, en la que hay millones de CDs digitalizados de música clásica y jazz, señala la directora de la biblioteca.

Del marco al 3D

Junto a estas medidas prácticas, las bibliotecas prueban también estrategias de mercado. Estas no se orientan tanto a la (re)presentación de libros u otros materiales electrónicos específicos, sino más bien a crear situaciones espaciales atractivas, tales como: “Salas de lectura con lectores electrónicos, que funcionan como puerta de entrada desde el espacio físico al mundo digital”, explica Taubert. También la señalética electrónica está ganando cada vez más terreno, señala Taubert: “Es el mismo principio de un cartel electrónico, es decir un sistema que reproduce textos, videos y música digital, de manera que pueden ser utilizados para promover productos”. Aquí, el abanico va desde la simple pantalla digital, hasta complejas pantallas táctiles que permiten recorrer los catálogos de las bibliotecas. Pero la mayor sofisticación la constituyen las presentaciones en 3D de materiales digitalizados que los usuarios pueden comandar con un imple gesto. La biblioteca municipal de Múnich cuenta ya con este tipo de tecnología. En este esfuerzo de promocionar la dimensión digital de las bibliotecas tampoco quedan fuera las estrategias de mediación, centradas en el papel de las bibliotecas como lugares de aprendizaje y formación. Aquí cobran protagonismo productos de e-learning o formatos transmediales. Jessen da como ejemplo una instalación performática y de animación que puede recorrerse en las salas de su biblioteca o las pantallas instaladas en el recibidor. Éstas transmiten alternativamente arte en red y microlecturas con grabaciones de autores  desconocidos.

Con la participación de los usuarios

La avanzada digitalización permite nuevas formas de participación, también en relación a la ampliación de los catálogos. En las bibliotecas especializadas y científicas, cada vez es más común el uso del Patron Driven Acquisition (PDA), un sistema en el que el usuario, a través de sus consultas en el catálogo digital, activa el proceso de adquisición de la biblioteca. Este modelo, sin embargo, todavía no ha logrado ganarse un lugar dentro de las bibliotecas públicas, lo que no quiere decir que aquí no se consideren las preferencias de los usuarios. Las estadísticas de las bibliotecas también permiten analizar de manera concreta qué grupos o qué productos se buscan con mayor o menor frecuencia, dice Jessen, “pero, precisamente, en el área de los libros electrónicos no podemos responder a todas la demandas a causa del tema de las licencia y los derechos”.

La bibioteca como productora

Para ello, el perfil digital de la biblioteca se está ampliando permanentemente y lo mismo ocurre con la generación de redes. En Stuttgart, por ejemplo, se creó la guía de video Worte sind Taten (Palabras son hechos) en cooperación con la Academia de cine de Ludwigsburg. Ésta permite recorrer a través de una aplicación la biblioteca y abre en distintos lugares cortometrajes en los que artistas relatan historias del estado de  Baden-Württemberg. Es lo que se conoce como un Augmented-Reality-Format, en el que el mundo físico se amplía o complementa con elementos virtuales. Otro ejemplo es la “Online Animation Library” creada en cooperación con el festival de cine animado de Stuttgart. El proyecto consiste en un banco de datos desde el que se pueden consultar los trabajos premiados del festival.  “Tener producciones propias y ofrecer contenidos exclusivamente digitales“ es para Jessen un camino factible en el futuro. Sin embargo, la directora de la biblioteca insiste en que “el catálogo físico sigue siendo importante, también para la gente joven”, sólo que la tendencia es  la búsqueda de información más compacta.

Janin Taubert tampoco cree que los catálogos de las bibliotecas puedan ser completamente virtuales en un tiempo previsible. Actualmente, de hecho, sólo un número muy reducido de nuevas publicaciones está disponible paralelamente en formato de libro electrónico.