Entrevista con Frank Simon-Ritz Por una estrategia nacional de digitalización

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“Alemania necesita una estrategia nacional de digitalización”, exige la Asociación Alemana de Bibliotecas (dbv). El porqué de ello lo explica así su Presidente, el Dr. Frank Simon-Ritz. 

Señor Simon-Ritz, la Asociación Alemana de Bibliotecas presentó ya en marzo las tesis “Alemania necesita una estrategia nacional de digitalización”. En el último informe sobre la situación de las bibliotecas, que data de otoño de 2013, repiten ustedes esta exigencia. ¿Por qué?

Una nación culturalmente unitaria como es la alemana necesita una estrategia en la que se exprese con qué prioridad y con qué asignación de tareas va a solventarse la crucial tarea de digitalizar los bienes culturales. En último término se trata de asegurar a largo plazo tesoros culturales a la vez que se facilita libre acceso a ellos. En el caso de Alemania justamente, una estrategia de este tipo es algo irrenunciable.

¿En qué sentido?

Der Dbv-Vorsitzende Dr. Frank Simon-Ritz Der Dbv-Vorsitzende Dr. Frank Simon-Ritz | © Dbv, JFMüller Países comparables, como pueden ser Francia o Gran Bretaña, al tener una historia nacional completamente distinta, cuentan con bibliotecas nacionales que coleccionan el patrimonio cultural del país desde los comienzos de la cultura del libro. La Biblioteca Nacional Alemana lo lleva haciendo solo desde 1912. Lo cual quiere decir que en Alemania los fondos bibliográficos más antiguos están repartidos entre una larga serie de bibliotecas. Por un lado tenemos aquí las grandes bibliotecas estatales de Múnich, Berlín, Dresde, Gotinga y Hamburgo, pero por otro también están cientos de bibliotecas más pequeñas. Entre todas están obligadas a cooperar de alguna manera para poder dar una imagen representativa del patrimonio cultural alemán en la Biblioteca Digital Alemana, por ejemplo, o también en Europeana. Y para eso hace falta armonización y decisiones estratégicas.

Nuevos órdenes de magnitud, nuevos desafíos

Las bibliotecas alemanas –casi siempre con financiación para proyectos suministrada por el Consejo Alemán de Investigaciones Científicas (DFG)– comenzaron ya hace 20 años a digitalizar parte de sus fondos. ¿Por qué esta exigencia de ustedes tiene vigencia especialmente ahora?

Los dos últimos decenios han estado dedicados ante todo a la retrodigitalización de incunables y de obras de hasta el siglo XVII. Se trata de un fondo bibliográfico abarcable comparativamente. Pero ahora, con la digitalización de libros, revistas y prensa de los siglos XVIII a XX nos encontramos en el ámbito bibliotecario ante tareas totalmente nuevas, y ello simplemente en relación al volumen. Aquí hace falta que se nos ocurra algo ya mismo.

Entonces, ¿qué habría que regular aquí? 

De cara a una estrategia nacional, que por lo demás afectaría a todas las instituciones de preservación cultural, por tanto también a archivos y museos además de las bibliotecas, sería necesario en primer lugar elaborar un catálogo de tareas. A continuación habría que determinar quién asume qué tareas. Otro objetivo sería ponerse de acuerdo en cuanto a unos estándares vinculantes respecto a la calidad de los objetos digitalizados y su habilitación bibliográfica..

Es necesario que haya estructuras duraderas

Por lo tanto, ¿de momento se está desarrollando la digitalización sin ningún plan?

No, tenemos estructuras e instituciones que de una manera u otra van compensando esta falta. Entre ellas, por un lado, tenemos al DFG. Por otro lado, el centro de competencias que tiene su sede en la Biblioteca Digital Alemana (DDB) intenta también actuar planificando y coordinando. Personalmente, sin embargo, echo en falta más energía en este intento.

A finales de marzo de 2014 fue presentada la primera versión íntegra de la Biblioteca Digital Alemana, cuya financiación sin embargo está garantizada solo hasta finales de 2015… 

Sí, es una obligación de los políticos ocuparse en el plano federal y en el de los estados federados de que la Biblioteca Digital Alemana tenga éxito en el futuro. Con la Biblioteca Digital Alemana tenemos ya la infraestructura básica para una plataforma nacional centralizada. Ahora hace falta que el proyecto se convierta en una estructura duradera. Para eso va a haber una necesidad continua de dinero. Y, en conexión precisamente con la digitalización masiva de la que antes hablábamos de obras de los siglos XVIII a XX, son necesarios más esfuerzos económicos que complementen los recursos del DFG.

Entre tanto, ha sido satisfecha una de las exigencias planteadas en las tesis que ustedes publicaron en 2011: ahora existe ya una regulación legal para la digitalización de obras huérfanas y descatalogadas.

Así es, y con esta ley se abre otro nuevo periodo para la digitalización, el que va hasta el año de publicación de libros 1965.

¿Crea esto esperanzas de que también vaya a ser llevada pronto a la práctica su exigencia de una estrategia nacional? 

Tengo verdadera confianza en que va a ponerse en marcha la discusión sobre contenidos y sobre la cuestión de las estructuras participantes y los organismos idóneos. Que nuestras exigencias son razonables es algo que los políticos no dejan de confirmarnos. En cuanto al asunto “obras huérfanas”, yo en 2011 –lo digo sinceramente– no habría dado por hecho que se llegase a una solución tan rápidamente.