La escena del indie gaming en Alemania La rebelión de los enanos

Perfect Woman
Perfect Woman | Foto (fragmento): © Lea Schönfelder, Peter Lu

Sin presupuestos millonarios y sin grandes publishers que los respalden, ningún videojuego logra el éxito. Pero esos tiempos ya pasaron. Hoy los desarrolladores independientes están revolucionando el mercado de los videojuegos con juegos pequeños y especiales.

Cuando World of Goo y Braid salieron al mercado a finales del 2008 fue la primera vez que una opinión pública más amplia se interesó por los juegos independientes. A más tardar en 2011, con el juego de mundo abierto Minecraft, el movimiento independiente llegó al ramo. También en el mercado alemán de los videojuegos – como sucede ya en la música, el cine, la literatura y la moda – los intentos de independencia llevan un nuevo aire a la industria establecida: una nueva y variada oferta que no se orienta sólo según el gusto de las masas, sino que también atiende nichos y entra en competencia con el mainstream.

Sin dinero y sin presión del mercado

La revolución indie ha creado un mundo de juegos totalmente nuevo. Sin apoyo financiero e independientemente de los grandes publishers, es decir, de los editores de videojuegos, los desarrolladores indie le dan rienda suelta a su creatividad. En pequeños estudios o a veces de forma solitaria, los juegos surgen de forma autónoma. Y como los desarrolladores indie trabajan sin la presión del mercado, son capaces de realizar conceptos de juego frescos, que nunca se habían probado, experimentan con nuevos métodos de narrativos, y frecuentemente producen más innovaciones que las que arriesgan los grandes publishers con sus presupuestos millonarios y sus juegos triple A. Aunque los indie-games difícilmente puedan competir con el diseño gráfico de primera clase de los grandes títulos, a cambio de ello son considerablemente más baratos, o incluso gratis.

Los desarrolladores alemanes son más bien recatados

La escena alemana todavía hace un uso comparativamente pequeño de las libertades ilimitadas y posibilidades de experimentación. En general “muchos desarrolladores alemanes […] son muy recatados y poco radicales”, dice Jana Reinhardt, quien empezó a estudiar los videojuegos independientes en su tesis de diplomatura, y en 2014 publicó con su estudio Rat King el juego TRI. Desearía “más locura en la jugabilidad, las narraciones y también en el diseño gráfico”. Ya desde la formación profesional se le da más peso a la orientación al mercado que a la independencia creativa. Para sacar adelante la escena indie alemana, Jana Reinhardt creó junto con el diseñador de videojuegos Martin Nerurkar la Indie-Arena: un foro para el intercambio regular que, entretanto, cuenta ya con más de 300 miembros. Y como los fondos de apoyo son más bien escasos en Alemania, los Game Jams y festivales son de gran importancia para apoyar el talento. Aunque oficialmente los videojuegos son un bien cultural, esto no se refleja en el apoyo económico: menos de una centésima parte del fomento cinematográfico se destina a los videojuegos.

También Thorsten S. Wiedemann desearía que hubiera más gusto por la experimentación en la escena indie alemana. Lo que más importante le parece al fundador del festival independiente de videojuegos A-Maze, es ligar el juego, la tecnología, la cultura y el arte. “En A-Maze nos importa la calidad del contenido, el análisis artístico y la realización en forma de un juego, el experimento, el perfeccionamiento del medio en todas las direcciones posibles”, dice Wiedemann. A-Maze contribuye mucho a la visibilidad de la dirección de la escena indie alemana.

Alemania recobra terreno

Embedded Code
Tiny Wings de Andreas Illiger (youtube.com)

Hasta ahora prácticamente no se han dado en los estudios de los desarrolladores alemanes éxitos internacionales realmente notables. Pero el juego Minecraft, desarrollado de manera independiente por el programador sueco Markus Persson, demuestra que los juegos indie sí pueden convertirse en un hit económico: el juego se ha vendido hasta ahora más de 50 millones de veces, tiene 100 millones de usuarios registrados y ya ha pasado a pertenecerle a Microsoft. Otros juegos destacados, como el finlandés Angry Birds, por ejemplo, alimentan el sueño de un éxito rápido. Pero debido a que la gran mayoría de desarrolladores indie no tienen tanta suerte y con frecuencia financian la realización de sus propias ideas de juegos trabajando en otra cosa, cada vez más desarrolladores independientes reúnen dinero en plataformas de crowdfunding. Sin embargo, Kickstarter, la plataforma más conocida, acaba de empezar a funcionar en el otoño de 2014 en Alemania. Por otro lado, el crowdfunding con frecuencia resulta ser un círculo vicioso para los desarrolladores indie alemanes, pues por lo general es sólo cuando se tiene ya un nombre conocido cuando se allana el camino para la financiación previa. Otra razón para el éxito de los indie-games se encuentra también en internet: el camino hacia los clientes no pasa hoy necesariamente por los estantes de los comercios. La distribución digital a través de plataformas de juego como Steam o App-Stores es más económica y más fácil de atender. Los obstáculos para llevar un juego propio al mercado se eliminan aún más gracias a una serie de herramientas para desarrolladores, que permiten prescindir de vastos conocimientos de programación para desarrollar los juegos. Así, por ejemplo, la conmovedora historia de To the Moon se produjo con la serie de programas RPG-Maker, y el juego Hotline Miami, desarrollado con Game-Maker, demuestra su superioridad con una atractiva jugabilidad. Ambos juegos han recibido numerosas distinciones.

Perspectivas de futuro muy prometedoras

Perfect Woman de Lea Schönfelder und Peter Lu (Youtube.com)

Todos estos desarrollos hacen que sea más fácil que nunca producir uno mismo un juego y subirlo a la red. A pesar de que hasta ahora la escena indie alemana le ha sacado comparativamente poco provecho a estas facilidades, está ganando terreno: entretanto ya hay en Alemania algunos desarrolladores cuyos juegos sobresalen entre la masa y que también se han hecho de un nombre en el mercado internacional. Así el juego de aventuras The Inner World de Studio Fizbin, al que en 2014 se le concedió el Premio Alemán de Juegos para Computadora, lleva al jugador a un mundo fantástico amorosamente dibujado, donde lo esperan una gran cantidad de enigmas desafiantes. También en 2014 Lea Schönfelder y Peter Lu aventajaron a sus competidores internacionales y con su juego Perfect Woman trajeron a Alemania el premio principal de A-Maze. Andreas Illiger incluso logró llegar al primer lugar de los éxitos de las App-Stores con su juego Tiny Wings. Y el juego Tiny & Big de Black Pants Studio, que recibió en 2013 el Premio Alemán de Juegos para Ordenador en la categoría de “Mejor juego juvenil”, logra “poner en práctica el encanto particular de su burlesco arte en el estilo del cómic con el profesionalismo de un estudio de desarrolladores establecidos”, según argumentó el jurado que le otorgó el premio.

Las perspectivas de futuro de la escena indie alemana son muy prometedoras, según Jana Reinhardt, pues “entretanto hay más equipos que han establecido su estudio, que pueden presentar más de un buen título y que disponen de los contactos necesarios para llamar la atención de la presa internacional”