Danza y política Cuerpos de peso

Buchcover-Ausschnitt von „Dance, Politics and Co-Immunity“, Stefan Hölscher (Hg.), Gerald Siegmund (Hg.)
Buchcover-Ausschnitt von „Dance, Politics and Co-Immunity“, Stefan Hölscher (Hg.), Gerald Siegmund (Hg.) | © Diaphanes Berlin

¿Cómo puede la danza recuperar su potencial crítico cuando se están usando estrategias artísticas para avivar a la economía global? Esto se pregunta la antología Dance, Politics and Co-Immunity, editada por Gerald Siegmund y Stefan Hölscher.

La publicación, concebida a partir de un simposio internacional, está dedicada a un tema muy discutido en los últimos años: ¿Cómo se puede repensar la relación entre el arte –en este caso, la danza– y lo político en un presente en el que las estrategias y formas de trabajar del arte son cooptadas por la economía? El cuerpo y el capital son enviados de viaje por el mundo, mientras que otros cuerpos no deseados son detenidos en las fronteras, aisladas tanto a nivel político como tecnológico. Estos desarrollos tienen, como escriben Gerald Siegmund y Stefan Hölscher en la introducción, una doble relación con la danza: por un lado, se basan en las facultades del cuerpo individual y su capacidad de movimiento, que se convierten en el punto de partida de los procesos. Y, por otro, se ocupan de distribuir los cuerpos en el espacio, igual que hace la coreografía. Esto llevó a los compiladores al demoledor diagnóstico de que el arte y las comunidades artísticas se han convertido, por tanto, en modelos de la flexibilización neoliberal y de la autoexplotación. ¿Cómo hablar, entonces, acerca de la relación entre danza y política sin repetir demandas y condiciones neoliberales? Esta pregunta la tratan de responder muchos de los textos, que analizan la complicada relación entre la danza –tanto moderna como contemporánea– y lo político, y que están agrupados en cinco temas: The Politics of Enjoyment, of Sense, of Modernism, of the Social and of Community. En ellos toman la palabra muchos importantes representantes tanto de la teoría de la danza como de la filosofía, la politología y los estudios culturales.

La política de los tropiezos

Así, por ejemplo, la teórica de la danza Bojana Kunst, quien dirige la maestría de Coreografía y Performance en Gießen, escribe un esclarecedor ensayo sobre el potencial de resistencia del danzar y el caminar en el postfordismo: Working Out Contemporaneity. Dance and Post-Fordism. Las formas de producción artísticas son una de las principales áreas de interés de la autora, a quien siempre le ha preocupadi detectar los potenciales de acción en un presente considerado carente de alternativas. Aquí escribe acerca de la cooptación económica de la capacidad de movimiento en el postfordismo, en el que no se fomentó la especialización, sino que más bien se convirtió en factores de producción a las capacidades humanas primigenias de hablar, pensar y moverse. La capacidad corporal del cambio fue transformada en una flexibilización que, no obstante, niega precisamente factores como la lentitud del cuerpo. Así, ésta se puede convertir en una cortapisa para el flujo omnipresente y sin obstáculos: pues la autora distingue entre la explotación cotidiana de la capacidad corporal del movimiento y el conocimiento de los bailarines y coreógrafos para utilizar el movimiento. Así pueden crear distancia hacia las formas de movimiento empleadas todos los días, burlarse de ellas y crear resistencia.

El iniciar como una forma de apertura

En su ensayo From Parttaking to Initiating: Leadfollowing as Dance’s (a-personal) Political Singularity el teórico de la danza, curador y dramaturgista André Lepecki analiza de manera crítica el concepto de participación: sí sugiere que haya una participación social, pero afirma que las posibilidades de acción de quien participa ya siempre están definidas. Por eso demanda un nuevo concepto del compromiso y sugiere el de “iniciar”. El iniciar es una apertura que posibilita o exige reacciones: a diferencia de lo sugerido por la historia de los conceptos, no se debe a quien actúa de manera individual, sino que más bien inicia una dinámica apersonal entre los cuerpos, una fuerza que siempre es impredecible y temporal. Justamente en la danza existe esta dinámica, por ejemplo en la improvisación del contacto como instauración de un campo de fuerza apersonal de acción y contrarreación.

Márgenes de acción del presente azaroso

Erin Manning y Brian Massumi estudian el potencial político de los autistas al distinguir en sus textos formas alternativas de percepción, en los que la articulación humana no se encuentre en el centro. E Isabel Lorey analiza la inmunización de prácticas políticas de resistencia por parte de las fuerzas gobernantes. Así, de diferentes formas se revisan las inscripciones y los cambios de lo político.

Todo esto convierte a Dance, Politics and Co-Immunity en un libro muy bien logrado, que ofrece diagnósticos concisos e interesantes perspectivas sobre un tema muy actual, porque los textos le dan un giro productivo al demoledor diagnóstico inicial de los compiladores: los márgenes de acción de nuestro azaroso presente se encuentran precisamente en el constante reordenamiento inmanente de las relaciones que permiten negociar y que abren espacios temporales de resistencia, que permiten el flow y que hacen la diferencia.
 

Stefan Hölscher y Gerald Siegmund (Comps.)
„Dance, Politics & Co-Immunity“
Diaphanes Berlin, 288 págs, € 29,95