Geniales Diletantes Cuando el no poder se hizo productivo

Diedrich Diederichsen en la re:publica 2013

Cuando se habla de la subcultura alemana occidental de los años ochenta, tarde o temprano se topa uno con el término clave “Geniales Diletantes”. El teórico del pop Diedrich Diederichsen explica en entrevista qué papel desempeñaron el diletantismo y la auto-organización para la producción cultural en ese entonces.

Señor Diederichsen, en 1981 se realizó en el Tempodrom de Berlín el evento Die große Untergangsshow – Festival Genialer Dilletanten (El gran show de la decadencia – Festival Geniales Diletantes). Poco después se publicó una antología con ese título. ¿Quiénes eran los Geniales Diletantes?

Se puede designar con este concepto a las bandas berlinesas que actuaron en el Festival y que están representadas en el libro del mismo nombre, publicado por la editorial Merve. Pero acerca del componente productivo del diletantismo ya se hablaba desde hacía mucho y en todas partes. Aunque hay dos interpretaciones muy diferentes del concepto. Por un lado, el elogio de los pocos acuerdos y la esperanza que esto implicaba, de que todos fueran creativos. Por otro, la idea de que el no poder producía cosas insospechadas, imposibles de ser planeadas, también una mayor complejidad que no estuviera determinada por las convenciones. Es decir: o más creativos, o una mayor y diferente creatividad.

¿Ambas ideas estaban representadas en los Geniales Diletantes?

En el Festival de Berlín hubo bandas como Die Ichs (Los Yo) y Sprung aus den Wolken (Salto desde las nubes) que no sabían hacer nada y que tampoco desarrollaron nada más que un sound berlinés, fácilmente reconocible, que era simple y chato, y que a pesar de ello tenía la ventaja de no sonar como música. Algo similar se puede decir de Einstürzende Neubauten en su primera época. Y después estaban los otros, como Tödliche Doris (Doris Letal) y Frieder Butzmann, que se enfrentaban al acto sonoro con otros parámetros, por ejemplo, performativos. Si los involucrados eran en efecto diletantes –como Doris– o no –como Butzmann– desempeñaba un papel menos importante que su idea de praxis artística. Más que la primera generación del diletantismo, eran la segunda generación del movimiento de Fluxus.

El diletantismo a nivel internacional

El descubrimiento del diletantismo en esa época no fue un fenómeno alemán.

Claro, mucha gente, también en otros países, había hablado del diletantismo. Mi ejemplo favorito es Jad Fair, fundador de la banda Half Japanese. Ahí surgió un mundo totalmente propio del diletantismo, que le debemos a gente como el artista y músico estadounidense Daniel Johnston. Hay que observar el fenómeno de manera global.

Hoy la atención está puesta sobre todo en las transiciones fluidas entre arte, música y cine en la subcultura de los años ochenta. ¿Es interdisciplinariedad la palabra correcta?

En ese entonces nadie mencionaba el objetivo de mezclar las disciplinas. En ambos campos, el arte y la música pop vanguardista, los recursos eran escasos. Todavía no había lugares en los que se pudiera expresar algún joven bromista que quisiera cuestionar las ideas anteriores de la vanguardia de los años setenta. Hubiera sido demasiado limitado quedarse en el propio mundo, por eso tocaba uno en una casa de artistas.

Los bajaban del escenario

Era parte del diletantismo no sólo que uno mismo hiciera música y arte y estableciera los lugares para ello, sino también que uno mismo produjera e hiciera la distribución.

La escena se organizaba ella misma, y encontró para ello títulos como Geniales Diletantes. Para la auto-organización de los sellos discográficos se tenían modelos británicos. Los singles punks ingleses con sus fundas más gruesas tenían un increíble valor fetichista. Estaba claro que un disco no podía ser un producto estandarizado, sino algo en lo que uno pudiera diseñar todos los elementos. Surgieron muy rápido versiones exitosas de tiendas o sellos discográficos, como Zensor en Berlín o Rip Off y ZickZack en Hamburgo. Antes los festivales eran organizados por artistas como Martin Kippenberger. Ahora había festivales ZickZack en todas las ciudades.

¿Qué importancia tenía la idea del performance, de lo teatral?

Lo único en lo que todos estaban de acuerdo era en que el enemigo era el rock que se tocaba en los estadios, eso era muy teatral. Había bandas surgidas de los círculos punks que consideraban afectado y ridículo toda forma de performance, sin saber que eso que les gustaba también era un performance. Los punks bajaban a la gente del escenario, si les parecía que hacían demasiado performance. A mí también me bajaron del escenario junto con mi banda, los Nachdenkliche Wehrpflichtige (Los reclutas pensativos).
 
La exposición Geniale Dilletanten presenta a partir del 23 de abril de 2015 en Minsk (Bielorrusia) y después en una gira mundial la mayor panorámica organizada hasta ahora sobre la subcultura alemana de la década de los 80 del pasado siglo. De junio a octubre de 2015 se expuso en la Casa del Arte en Múnich. Geniale Dilletanten es una exposición itinerante del Goethe-Institut.