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Olga Grjasnowa
Un diagnóstico imparcial de la época

Olga Grjasnowa en la Feria del Libro de Praga
Olga Grjasnowa en la Feria del Libro de Praga | © Björn Steinz/Goethe-Institut

Olga Grjasnowa entreteje en sus novelas tramas inusitadas y complejas cuestiones políticas. Su mirada analítica y refrescante estilo propio cautivan a los lectores y a la crítica por igual.

“Cuando algo me enoja, escribo”, dice Olga Grjasnowa, con voz amable y queda, aunque determinante, mirando a su interlocutor a los ojos. Razones para escribir hay más que suficientes para esta autora nacida en Azerbaiyán en 1984. En su primera novela, publicada en 2012, Der Russe ist einer, der Birken liebt (A los rusos les gustan los abedules), se ocupa, por ejemplo, de la pereza mental, de la obsesión por delimitarse y del racismo cotidiano: fenómenos a los que una narradora  despierta como Mascha disecciona casi como de paso. Y ese diagnóstico suyo, carente de resevas y ligeramente irónico, lo muestra en una especie de monitor que comparte de forma paralela con la trama de sus historias.

Olga Grjasnowa nace en Bakú en 1984, en la provincia de Azerbaiyán, jija de una familia judeorrusa. En 1996 se instalan en Hesse como refugiados, en donde aprende alemán con once años. En 2010 finaliza sus estudios de escritura literaria en el Instituto Literario de Leipzig. Después de estancias formativas en Polonia, Rusia (Instituto Litario Maxim-Gorki) e Israel, se dedica a estudias danza en la Universidad Libre de Berlín. Olga está casada  y tiene una hija con el actor de origen sirio Ayham Majid Agha.

Por la reconocida Der Russe ist einer, der Birken liebt (A los rusos les gustan los abedules), novela con la que debutó, obtuvo el Premio Klaus-Michael Kühne y también el  Anna Seghers. En 2014 publica Die juristische Unschärfe einer Ehe (Las entre tinieblas jurídicas de un matrimonio), subvencionado por la beca otorgada por el Senado de Berlín y galardonado con el Premio Chamisso. Ambas obras han sido dramatizadas. En 2017 aparece su novela Gott ist nicht schüchtern (Dios no entiende de timidez)

Sus protagonistas son obstinados e híbridos culturales

Por su mirada aguda y analítica, así como por su refrescante estilo propio, Olga Grjasnowa es una autora reconocida y varias veces premiada. En 2012 recibió, entre otros, el Premio Anna Seghers y estuvo nominada para el Premio Alemán del Libro. En su primera novela, Olga Grjasnowa perfila la imagen de una mujer joven y autónoma, resuelta, y de gran inquietud interior. Su segunda novela, publicada en 2014, Die juristische Unschärfe einer Ehe, también presenta unos protagonistas igualmente obstinados que se reinventan de manera permanente. Todos ellos tienen en común la falta de interés en las categorías limitadoras e identificativas como pueden ser la patria, la cultura o la religión. Así mismo, son personajes que desaparecen del mapa cuando una situación amenaza con ponerse demasiado seria, intensa o confrontativa.

En A los rusos les gustan los abedules Mascha alterna de manera soberana entre las lenguas y las culturas. Al ser una niña refugiada, aprendió rápidamente “que hablar es poder” y no paró hasta apropiarse de este poder. Después de  estudiar interpretación, trata de llegar a lo más alto, a las Naciones Unidas, y sabe cómo funciona la auto-optimización. Deja el pasado de lado, de manera consciente y rigurosa. Ni las traumáticas vivencias del por aquel entonces Azerbaiyán ni la discriminación sufrida en la escuela en Alemania tendrán cabida en el aquí y ahora que supo conquistar por sí misma. Sin embargo, se exaspera ante absurdas escenas cotidianas que le recuerdan esa fatal forma de pensar en categorías étnicas o nacionales que a veces vive como una absoluta pesadilla.

Los escenarios de su primera novela (Bakú, su ciudad natal y Hesse, ciudad a la que llegaron como parte del “contingente de refugiados” judío y donde transcurriósu juventud) a veces coinciden con la vida de la autora, Aún así, A los rusos les gustan los abedules en ningúncaso puede considerarse autobiográfica. Al ser una observadora escrupulosa, Olga Grjasnowa necesita conocer con suma precisión aquello que retrata. Por eso, cuando estudió en el Instituto de Literatura en Leipzig, donde se graduó en 2010, las clases que vivió con más entusiasmo fueron sobre todo los seminarios de investigación. El saber teórico que no encontró en Leipzig lo complementó Olga Grjasnowa estudiando unos semestres en el Instituto de Literatura Max Gorki, en Moscú, y en la Universidad de las Artes de Berlín. Para recrear los flash-backs sobre la época del conflicto entre Armenia y Azerbaiyán por la región caucásica de Nagorno Karabaj, realizó extensas investigaciones in situ y habló con numerosos testigos presenciales. Lo que le movía era hacer comprensible “cómo funciona la violencia por motivos étnicos y lo fácil que resulta escenificar pogromos en cuestión de semanas, ¡y no sólo ahí”!, cuenta Olga Grjasnowa.

Roadmovie en el Cáucaso

Sus investigaciones sobre el Cáucaso también hallaron eco en su novela Die juristische Unschärfe einer Ehe, por la que recibió en 2015 el Premio Adelbert von Chamisso. Lo que le interesaba de esa novela era el “pronunciado contraste que reina entre los mundos postsoviéticos que  hoy viven Azerbaiyán, Georgia, Armenia y Rusia, donde la violencia en contra de los homosexuales es una cuestión de Estado, y la olvidada escena del Berlín más festivo. Sus protagonistas son la bailarina profesional clásica Leyla y el psiquiatra Altay, quienes contraen matrimonio de forma ficticia para ocultar su orientación homosexual y seguir viviendo en Moscú sin ser molestados. Al mismo tiempo, entre ellos se desarrolla una relación afectiva que no precisa definición. La novela les acompaña a Berlín y, tras algunas crisis, enredos y un triángulo amoroso, a Bakú, antes de finalizar con una roadmovie por el Cáucaso, narrada con un estilo agudo, rápido y directo. Las ideas de libertad y las expectativas entrechocan en todo momento y, cuando por fin todo podría empezar a funcionar bien a nivel íntimo, se hace presente de nuevo la sociedad con su presión normativa y su afán cordial aunque brutal de priorizar las relaciones de poder.

Siempre hay material nuevo para escribir

La especialidad de Olga Grjasnowa son los ataques frontales casuales a ciertos modelos  de pensamiento anquilosados. Presentes también en sus intervenciones en el blog literario Texto Libre del periódico semanal Die Zeit, o en el proyecto Conflict Food del Teatro Gorki en Berlín: mientras Olga Grjasnowa junto con el público, el actor Ayham Majid Agha, su pareja, y un cocinero de comida francesa, india o persa, preparan un plato en conjunto, esta se encarga de trinchar y desmenuzar ciertos estereotipos de género y encasillamientos culturales y políticos.


Olga Grjasnowa lee en voz alta La falta de nitidez jurídica de un matrimonio

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