La situación del tebeo alemán en España ¿Es la hora del cómic “alemañol”?

Imagen: Portada de “Pornstory” de Ralf König
Portada de “Pornstory” de Ralf König | © 2015 by Rowohlt Verlag GmbH, Reinbek bei Hamburg © 2016 Ediciones La Cúpula S. L.

La lista de autores es larga. Aunque no tienen la repercusión que se merecen ya que se traducen poco al castellano. ¿Qué más les impide triunfar? ¿Por qué no surgen una Marjane Satrapi o un Joe Sacco alemanes? Editores, libreros y expertos dan respuesta.
 

Empecemos con un ejemplo, cogido al azar de entre muchos otros por los que podíamos haber optado: el de Joscha Sauer, dibujante nacido en Frankfurt hace 38 años. Su álbum Nichtlustig, repleto de gags de una sola viñeta, conforma una sucesión de joyas sobradas de humor surrealista que, por fortuna, pueden seguirse gratis en la web www.nichtlustig.de (página de culto en Alemania que es visitada diariamente por más de 300.000 lectores). El caso es que, por alguna extraña razón, apenas se conoce su obra en España poco más allá de un ejemplar traducido por Planeta De Agostini y de alguna que otra viñeta suelta aparecida, de forma esporádica, en el diario gratuito ADN.
Algo similar ocurre con el trabajo de otros compatriotas suyos como Walter Moers, Ulf Keyenburg, Isabel Kreitz, Aisha Franz o Mawil (pseudónimo de Markus Witzel). Por no hablar de Flix (Felix Görmann) y Brösel (Rötger Feldman), todos ellos jóvenes autores sobradamente reconocidos a nivel internacional aunque ignorados en España o limitados al restringido circuito de las librerías especializadas. Y eso que Flix trasladó hace años, en viñetas, al Quijote desde su meseta manchega natal a un estado confederado de Alemania donde le tocó pelear contra un parque de molinos eólicos.

Mortadelo, Filemón, Max y Moritz

Para el crítico, ilustrador y gestor cultural Borja Crespo no cabe duda a la hora de recomendar sus últimos grandes descubrimientos ‘made in Germany’: Baby’s in black, de Arne Bellstorf, y la obra completa de Sascha Hommer. “Para mí, Ralf König es ya un clásico”, confiesa, “como Max y Moritz, que igual no son tan populares como Mortadelo y Filemón, pero ya forman parte de la historia del cómic. De todas formas, no creo que ellos conozcan mucho lo que se hace aquí y, aparte, bastante tenemos nosotros con lo nuestro: sobrevivir. Sin embargo, estamos viviendo actualmente uno de los mejores momentos de la historia del noveno arte gracias a innumerables proyectos independientes”.
“A la hora de conocer a otros dibujantes de aquel país”, prosigue Crespo, “ayudaría alguna que otra mesa redonda en la cual varios autores expliquen el estado de las cosas, cómo está allí el panorama, de qué forma trabajan, si existe público… Este tipo de encuentros que fomentamos en el GRAF, festival de cómic de autor y edición independiente de Barcelona, por ejemplo. Estamos abriéndonos a iniciativas independientes de otros países”.
Por su parte, Miguel Ángel Martín, dibujante y guionista, flamante premio Yellow Kid (el equivalente al Óscar de los cómics) y responsable de la última edición ilustrada de Don Quijote de la Mancha aparecida en España, lo tiene bastante claro y es tajante en su respuesta: “Los únicos autores alemanes que conozco son Matthias Schultheiss y König. El primero nunca me interesó. A König lo leía en El Víbora, como a Peter Bagge, pero nunca fui fan de ninguno de los dos”.

König, la excepción a la regla

De lo que a nadie le cabe ninguna duda es que Ralf König ha sido y es, sin ningún tipo de discusión, el rey del cómic alemán en todo el mundo. También en España, cuyo éxito llegó una década después del de su compatriota Matthias Schultheiss. Una innegable fama que, sin embargo, no ha sido fruto de la casualidad. A lo largo de su dilatada carrera y su infinidad de obras, ha demostrado una mezcla de talento gráfico e imaginación única en el género. Empezó publicando sus historietas en el año 79, en un fanzine denominado Zomix. Su primer álbum editado en castellano fue El condón asesino. Esta obra marcó un punto de inflexión dentro del cómic para adultos. Lo que resulta curioso, puesto que la temática gay, en la que el autor centra sus historias, fue desde siempre un género claramente underground.
Natalia Mosquera, editora de La Cúpula, quienes fueron los primeros en apostar por la obra de König en España, no cree que haya un boom del cómic alemán porque el idioma es un hándicap. No obstante, en su opinión, seguirán llegando autores gracias a la ayuda de las redes sociales. “Facilitaría mucho el acceso el que los editores recibiéramos las obras traducidas al inglés, o al menos un dossier en inglés”, sugiere.
“Hace poco tuvimos que tomar la decisión de no publicar a un autor alemán que nos gusta mucho porque su obra era muy extensa y a todo color, por lo que los costes de producción y traducción eran inasequibles y, calculando lo que vendería en España, no podíamos asumir el riesgo. Aisha Franz, por ejemplo, me llamó la atención gráficamente cuando me enviaron su trabajo en alemán, pero no aposté por ella hasta que pude leerla en francés, porque ya había sido publicada en Francia”.
“¿Un gran clásico de la literatura alemana adaptado al cómic?”, repregunta Mosquera. “Pues no me lo había planteado nunca… Pero la obra de Michael Ende plasmada en viñetas sería una maravilla”.

La respuesta está en Internet

Para Eloy R. B., responsable de Madrid Cómics, librería especializada fundada en 1982, son las editoriales españolas las que deberían apostar en firme por traducir sus obras. Aunque no lo ve nada fácil. “Las veces que he estado en Alemania, me ha costado menos encontrar los cómics de autores españoles publicados en alemán que de dibujantes de allí. La gran ayuda al acceso de distintos autores en todo el mundo se realiza a través de Internet”.
“En cuanto a lo de leer alguna novela alemana adaptada en viñetas”, remata, “mi respuesta es ninguna. No me gustan las adaptaciones. Es cierto que algunas colecciones americanas adaptan todo tipo de clásicos. Pero a mí eso no me llega. El mundo del cómic tiene suficiente poder creativo por sí mismo. Ocurre con los superhéroes en el cine. Hollywood se ha quedado sin ideas. Por eso recurren a los universos Marvel o DC”.
Lo que está claro es que el cómic alemán necesita un empujón para lograr en España el lugar que merece. ¡Ojalá llegue pronto!