Bienal de Venecia Radical y brutal

La artista Anne Imhof recibió el León de Oro por su creación para el pabellón alemán de la Bienal de Venecia 2017
La artista Anne Imhof recibió el León de Oro por su creación para el pabellón alemán de la Bienal de Venecia 2017 | Foto: © dpa; picture alliance / Felix Hörhager/dpa

Con dos premios, Alemania no pasa inadvertida en la Bienal de Arte de Venecia. Especialmente polémico resulta el trabajo para el pabellón alemán. Con una obra sombría, la artista Anne Imhof logró instalarse en el plano internacional.

Mayor contraste no puede haber entre los dos alemanes premiados en la Bienal de Venecia. De un lado, Franz Erhard Walther, artista conceptual de 77 años, que con sus coloridos trabajos en tela es desde hace décadas una verdadera celebridad en el mundo del arte contemporáneo. De otro, Anne Imhof, de 39 años, que alguna vez trabajó de portera y ahora, con sus ropas negras, es celebrada como la nueva estrella por su brutal arte performativo.

Lo que tienen en común: los dos provienen del estado federal de Hesse, más precisamente de la ciudad Fulda, y los dos lograron convencer con sus obras al jurado de la Bienal, cuyo lema es “Viva Arte Viva”. Walther, como mejor artista; Imhof, por su diseño del pabellón alemán. Y ahora todas las miradas del mundo del arte internacional están dirigidas hacia ellos. ¿Habría que decir entonces “Viva Anne Viva”?

El jurado sobre Anne Imhof: “Potente y perturbadora”

Por cierto, el pabellón alemán, que en 2017 curó Susann Pfeffer, directora del museo Fridericianum de Kassel, no es un espacio fácil. Ocupado por la historia nacionalsocialista, los artistas se rompen la cabeza desde hace años cada vez que tienen que crear un diseño para esa espacio pomposo. Cuando fue su turno, Christoph Schlingensief construyó una Iglesia del miedo en ese pabellón que alguna vez los nazis usaron para propaganda. Por ese trabajo recibió el León de Oro póstumamente. Ahora le tocó a Imhof.

Para su trabajo, llamado Fausto, Imhof no duda en aprovechar lo brutal de la construcción y el ambiente que recuerda al fascismo. En su discurso de agradecimiento, Imhof resaltó que con su obra quería ir contra de “lo que asociamos con ese pasado”. Delante de las puertas hay dos perros doberman en una perrera. Dentro, pisos de vidrio van de pared a pared. Acompañados por sonidos atronadores, actores se mueven como zombies por el espacio, entre los visitantes. Se arrastran por el suelo, cuelgan de correas en la pared. Masturbación, sexo, violencia, poder, agresión: todos los elementos están presentes.

El jurado calificó la obra de “potente y perturbadora”. El Ministro de Relaciones Exteriores de Alemania, Sigmar Gabriel, dice que el trabajo contribuye a “iluminar espacios sociales, iluminar su energía y sus centros de poder”. En Imhof misma pueden verse todo el esfuerzo de los últimos meses. Una y otra vez le agradece a su hija (“sin ella yo no estaría aquí”), que en el último tiempo tuvo que prescindir bastante de su madre. Y también le agradece a su pareja, Eliza Douglas, que asimismo tiene su participación en el performance de cinco horas.

Las acciones políticas no fueron muy solicitadas

Los visitantes están divididos. Unos ven una obra atrapante que aborda la exclusión, la injusticia y la violencia. Otros la consideran un juego simplista con la historia alemana.

Más allá de cuál sea el juicio, algo es seguro: Fausto contrasta con los otros pabellones y también con la exhibición principal. Bajo la consigna “Viva Arte Viva”, la curadora Christine Macel, del Centro Pompidou de París, ha reunido una exhibición más bien optimista que celebra el arte por el arte. Las acciones políticas no fueron muy solicitadas. Por el contrario, hubo mucho arte textil y bricolaje interactivo, advierten los críticos.

El jurado sobre Franz Erhard Walther: “Radical y complejo”

Franz Erhard Walther encaja en este contexto, sobre todo porque desde los años sesenta invita a los visitantes a convertirse ellos mismos en arte. Los espectadores en medio de la obra, un aspecto que también es central en Imhof.

Franz Erhard Walther recibió el León de Oro al mejor artista en la Bienal de Venecia 2017 Franz Erhard Walther recibió el León de Oro al mejor artista en la Bienal de Venecia 2017 | © dpa; picture alliance / Felix Hörhager/dpa “Me alegra el reconocimiento“, dijo Walther a la Agencia de Prensa Alemana (DPA). “Estoy aquí rodeado por artistas más jóvenes y es muy reconfortante ser recibido con tanta simpatía en este círculo”. Ahora, que es un veterano, la fama de Walther se renueva.

El jurado destacó la naturaleza “radical y compleja” de su obra. Otro elemento a tener en cuenta: Walther está realizando una gran muestra individual en el Museo Reina Sofía de Madrid, y el director del museo, Manuel Borja-Villel, preside este año el jurado de la bienal.

Dos Leones de Oro para Alemania. “Es una perfecta casualidad, una feliz casualidad” dice el presidente de la Bienal, Paolo Baratta. Y aunque siempre se afirma que el arte nunca es sólo nacional y debe ser puesto en un contexto global, es un buen día para la escena artística de Alemania.
 
Bienal de Venecia, Giardini y Arsenale, del 13 de mayo al 26 de noviembre de 2017