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La música y el cine
¡Sorpréndeme!

Una oportunidad para entrar en el mundo de la música cinematográfica: los talleres de Soundtrack Cologne
Una oportunidad para entrar en el mundo de la música cinematográfica: los talleres de Soundtrack Cologne | Foto © Soundtrack Cologne

La música cinematográfica es un mezcla de arte y artesanía, que se puede aprender. También en las universidades alemanas. Las bandas sonoras se pueden escuchar en pantallas y monitores, en salas de concierto o en exposiciones, como por ejemplo, en la Soundtrack Cologne. Una introducción.

De Ralf Dombrowski

Grandes nombres brillaron con luces de neón en Hollywood. Hans Zimmer sobre todo, el gurú de las bandas sonoras, nacido en Frankfurt, Harold Faltermeyer, de Múnich, que también goza de fama internacional, o Klaus Doldinger, el viejo maestro del oficio que reside en el Starnberger See. Son los grandes de una era en la que se pensaba en superproducciones, de preferencia orquestales, y siempre con la pretensión de crear himnos para un mundo de imágenes, que al mismo tiempo también las trascendieran. Ahora, sin embargo, el negocio ha cambiado.

“Los medios de producción siguen siendo básicamente los mismos”, dice Gerd Baumann, profesor de música cinematográfica de la Escuela Superior de Música y Teatro de Múnich. “Cualquiera puede grabar en su casa con una excelente calidad, y esto conlleva ventajas y desventajas. Lo que hace veinte años sólo podía hacerse con ayuda de un experto, hoy lo podemos lograr con pequeñas herramientas. La cuestión es hacia dónde evolucionamos. La televisión que conocíamos desaparece poco a poco; Netflix y compañía marcan tendencia. Detrás, encontramos otros inversores, a menudo mucho más flexibles respecto a los gustos. Y eso genera un buen impulso, los compositores imaginan todo lo que podrían crear con otros tipos de música y de sonidos en el ámbito electrónico, o incluso se plantean limitarse los recursos para ver qué pasa. Y justo cuando aparecen directores, productores y guionistas abiertos a la experimentación”.

Cambio estructural con opciones

Lo que se espera hoy en día de un compositor o de un músico, también cómo se le valora, ha cambiado totalmente y tiene que ver con la transformación estructural que ha sufrido el mundo de los medios de comunicación. Si Enjott Schneider, el predecesor de Baumann en la cátedra de escuela de Múnich, se lamentaba en su excelente artículo Filmmusik in Deutschland (“La música cinematográfica en Alemania”, 2001) de que con pocas excepciones la “música cinematográfica en Alemania está marcada por el 'analfabetismo' y el 'diletantismo'”, su sucesor considera la situación de otra manera: “El clásico modelo de compositor de música cinematográfica que se sienta delante de una partitura de orquesta y se sirve de un único estilo musical desaparece. Los géneros saltan por los aires, muchos directores buscan el efecto del momento: '¡Sorpréndeme!', un desafío dirigido a todos aquellos que marcan tendencia y experimentan”.

Esto puede darse de forma autodidacta en un pequeño estudio de una casa o como un añadido a una carrera, tal y como el que ofrecen algunas instituciones privadas y la Escuela Superior de Múnich, o también Ulrich Reuter, en la Universidad Konrad Wolf en Berlín, o Florian Dittrich y Andreas Fuchs en la Academia de Cine Baden-Württemberg en Ludwigsburg. Mientras que la última pone especial atención en la producción y el diseño de sonido, en las primeras se enfatiza la formación musical que abarca desde de la armonía y el contrapunto hasta la dirección musical. En la escuela de Múnich, además, siempre surgen numerosas colaboraciones con la Escuela de Televisión y Cine, de forma que los estudiantes ya puedan hacer intercambios en la fase temprana de su formación: “Al fin y el cabo, sobrevive quien más polifacético es, aquel que vive conectado y se relaciona con otra gente y con otros temas, además de los que les concierne”.

Rutina y creatividad

Por lo general, tanto en el cine como en la televisión, los compositores, directores, productores y editores trabajan juntos. La regla dice que cuanto antes se incorpore al compositor en el proceso de producción, mejor y más rica será su contribución. Pues el enemigo de la creatividad se llama temp track. Un temp track es una secuencia musical provisional que se introduce en lugar de la música definitiva, mientras se trabaja con el material visual. Si un temp track es muy dominante o si los involucrados se acostumbran a él, después será difícil hacer cambios. Aparte de esto, no existen otras normas claras que establezcan el trabajo en común. “Algunos directores dan indicaciones precisas, otros solo cierran algún tema musical para determinados aspectos del argumento o determinados personajes, pero dan vía libre para el resto. La mayoría de las veces se trata de un proceso de aproximación, casi nunca sirve la primera propuesta para la película”, dice Verena Marisa, que compone, entre otros, para la serie policial de televisión Tatort.

Marisa añade que, si se es flexible, resulta factible hacerse un hueco y afirmarse en la escena alemana de la música cinematográfica. “En Alemania se puede vivir de eso, aunque también hay que tener un poco de suerte. No siempre compondrás la mejor música del mundo, pero es posible. Y tampoco necesitas tener una orquesta, se puede trabajar con samples. Al fin y al cabo, la música no se oye como en una sala de cine.”

El gremio, durante muchos años poco y mal organizado, ahora encuentra cada vez más ayuda, gracias a su efectiva autoorganización e instituciones como la Unión Alemana de Compositores de Bandas Sonoras (Defkom), que posibilita su desarrollo. La página web de la Defkom tiene enlace de unos ciento cuarenta compositores y compositoras. A su vez el Premio Alemán a la Banda Sonora y el Premio a la Mejor Música de Documental, otorgados anualmente en la DOK de Múnich, atraen la atención de los profanos sobre la escena.

También existe “Soundtrack Cologne”, la feria del sector que ofrece todos los años en agosto talleres de composición para cine, televisión y juegos, saca a debate cuestiones legales, fomenta la conexión entre los miembros de la comunidad y otorga premios como el “Peer Raben Music Award”. Por otro lado, en las Jornadas de Música Cinematográfica de Halle se celebra dicha actividad como un acontecimiento sonoro, y en todo el país a día de hoy se pueden escuchar en numerosos conciertos bandas sonoras. La formación y la organización se profesionalizan pero, según Verena Marisa, en Alemania la música de películas tiene que crecer aún más, tanto en contenido como en valoración artística: “A diferencia de las series estadounidenses, por ejemplo, en donde la música a veces participa tanto del argumento que, por así decirlo, puede llevar sola la batuta durante minutos, en la televisión alemana o también en el cine alemán, la música está subordinada a las imágenes. Las libertades que puede tomarse el compositor son todavía escasas, ahí es donde debemos evolucionar".

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