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Antisemitismo
“Un problema masivo”

Llevar una kipá en público en Alemania ahora tiene sus riesgos.
Llevar una kipá en público en Alemania ahora tiene sus riesgos. | Foto (detalle): © picture-alliance/dpa/Danierl Bockwold

En Alemania aumentan los casos de ataques antisemitas a ciudadanos judíos, también en las escuelas. Los especialistas reclaman una mejor formación para los docentes.

De Claudia Isabel Rittel

En una clase de ética, Oscar Michalski mencionó de pasada que era judío. Lo que siguió nadie lo imaginaba, tras esa simple afirmación el estudiante vivió con un miedo de muerte y sus padres perdieron la confianza en la sociedad alemana. Pocos días después de dicha declaración, en apariencia intrascendente, los compañeros comenzaron a molestar al entonces joven berlinés de catorce años: le golpearon, simularon su ejecución y le apretaron el cuello tanto tiempo con intención de ahogarle que por unos momentos perdió el conocimiento. Todo esto ocurrió a comienzos de 2017 en una escuela de clase media de Berlín, en la que nadie se esperaba semejante estallido de violencia. Durante varias semanas el director no reaccionó ante la solicitud de ayuda de los padres. Al final, los padres sacaron al chico de la escuela (su verdadero nombre es otro) y dieron a conocer publicamente el caso en distintos medios de comunicación.

El caso de Oscar no es un episodio aislado. Los expertos en antisemitismo detectan un problema de base en las escuelas de secundaria alemanas. “En los últimos años, el antisemitismo vuelve a ser más visible, amenazador y violento”, constata el politólogo Samuel Salzborn, actualmente profesor invitado del Centro de Investigación del Antisemitismo de la Universidad Técnica de Berlín. “Y no solo se trata de agresiones verbales, también de violencia física”.

Vladislava Zdesenko es abogada y asesora a familias que atraviesan situaciones semejantes. Según su experiencia, los jóvenes que terminan abandonando la escuela resultan ser las víctimas. “Los causantes se quedan y no sufren ninguna consecuencia”, dice Zdesenko. Eso se debe en parte a que la escuela no suele intervenir, y tal vez porque es más sencillo que se vaya un alumno a todo un grupo. “Pero precisamente eso es una señal espantosa para los judíos”, afirma Zdesenko, “los jóvenes judíos a día de hoy son de hecho la primera generación que no va de víctima después del Holocausto”.

Mala vibra desde dos lugares

Para los judíos la mala vibra les viene simultáneamente desde dos lugares, del ámbito de la derecha y del contexto islámico. La mayoría de las veces, las expresiones antisemitas por parte de la derecha adoptan la forma de revisionismo histórico, de rechazo de toda responsabilidad en el Holocausto o de simple cuestionamiento de la existencia del Estado de Israel. El antisemitismo islámico se remonta, según Salzborn, a fuentes antijudías del Corán. Este antisemitismo está íntimamente relacionado con el conflicto del Medio Oriente y una identificación excesiva, y muchas veces parcial, con los palestinos.

En el plano político, el antisemitismo parece haber encontrado un hogar en el partido Alternativa para Alemania (AfD). Ningún otro partido cuenta entre sus adeptos con tantos antisemitas. “En la AfD, el cincuenta y cinco por ciento de los afiliados suscriben expresiones antisemitas”, dice Salzborn. En el resto de los partidos se hace entre un quince y veinte por ciento, la misma cifra que la investigación empírica adjudica desde hace veinte años para la media de la población. El catedrático Uffa Jensen, del Centro de Investigación del Antisemitismo de la Universidad Técnica de Berlín, afirma que “aunque no todos los partidarios de la AfD son antisemitas, su tolerancia es sin duda muy alta” respecto a las declaraciones antisemitas de sus dirigentes. Además, el partido tiene mucho trato con los círculos de la derecha y la extrema derecha.

¿Y el antisemitismo islámico? ¿Importa Alemania el odio a los judíos porque recibe a muchos refugiados provenientes de países musulmanes? Jensen opina que no. El antisemitismo no es más común entre los refugiados que entre la población local. “Cuando el antisemitismo viene de los migrantes, a menudo viene en realidad de jóvenes de familias árabes o palestinas nacidos en Alemania que viven en nuestro país como segunda o tercera generación”, dice Jensen. Entonces, ¿se trata de jóvenes mal integrados? Tal vez. Pero tal vez se trate de jóvenes tan bien integrados que saben perfectamente cómo y con qué pueden provocar, opina Jensen. El investigador ha percibido en los últimos años un fuerte aumento de este fenómeno, incluso son cada vez más los alemanes de origen turco que manifiestan antisemitismo.

necesidad de reformar los libros escolares

Da igual de qué lado venga: “El antisemitismo está mal”, afirma Salzborn, “y siempre habría que rebatir expresiones de ese tipo”. Esto, según su opinión, todavía no suele suceder en las escuelas alemanas, opinión que comparte con los expertos. A muchos docentes y directores de escuela les sobrepasa este problema. “En este aspecto, la política educativa alemana fracasa desde hace décadas”, dice Salzborn.

Dado que los políticos también ven que el problema del antisemitismo crece en Alemania, a comienzos de 2018 el Parlamento Alemán decidió que el país necesitaba un Comisionado de Antisemitismo. Desde mayo el cargo lo ocupa Felix Klein. Klein opina que el problema antisemita en las escuelas va mano a mano con su desarrollo en la sociedad, sólo que entre la juventud sale a la luz con mayor claridad, y por eso reclama más y mejor trabajo educativo. “El judaísmo debe perder su significado místico y percibirse como otra parte más de Alemania”. Y este proceso tiene que comenzar en las clases, y en los libros escolares. “Hasta ahora los judíos solo aparecían como víctimas del Holocausto y eso es un error, el judaísmo siempre formó parte de Alemania”, dice Klein. Eso es lo que habría que transmitir.

Para los expertos en antisemitismo, el problema radica en los libros escolares y en la formación docente. Para que los docentes pudiesen reaccionar de forma más resolutiva ante casos como el de Oscar, ya en sus estudios habría que prepararles para manejar la discriminación, ya fuese contra judíos, musulmanes, homosexuales, la mujer o cualquier ser humano.

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