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Realidad virtual y arte
El yo, el mundo y su disolución

La instalación RESET III AND VIRTUAL REALITY, comisariada por Tina Sauerländer de la plataforma “peer to space”, en la galería Priska Pasquer, Colonia, 2017.
La instalación RESET III AND VIRTUAL REALITY, comisariada por Tina Sauerländer de la plataforma “peer to space”, en la galería Priska Pasquer, Colonia, 2017. | Foto (detalle): © Nathan Ishar / courtesy PRISKA PASQUER

La realidad virtual conquista la escena artística y cada vez son más los artistas alemanes que se entregan a los mundos artificiales. En sus proyectos, a menudo espectaculares, no faltan las experiencias límite.

De Oliver Herwig

En 2016, vestido de rosa con ropa de trabajo, Thorsten Wiedemann entró en la realidad virtual (RV) y salió cuarenta y ocho horas después. A modo de comparación: Neil Armstrong estuvo en la luna exactamente veintiuna horas y treinta y seis minutos. Dos días pueden hacerse largos, por eso, Wiedemann jugó, habló y, naturalmente, durmió. El fundador de A Maze, el festival de juegos independientes de Berlín, probó cómo sería entrar en un mundo nuevo de modo virtual. Acompañada de la diseñadora de RV Sara Lisa Vogl, quien desarrolló especialmente para el “Intronauta” una alternancia entre el día y la noche, y hasta una cueva donde dormir aureolada de estrellas artificiales. El título de la performance era Disconnected, una mezcla de viaje de exploración y el el reto de ganar un récord Guinness, sin olvidar los efectos secundarios. “Ya el primer día tuve un ataque de pánico”, declaró Wiedemann en una entrevista concedida a la revista de tecnología WIRED y, al día siguiente, por lo visto, estuvo “a punto de quitarse las gafas”. Su coach Vogl, por suerte, logró calmarlo. Wiedmann siguió aguantando hasta que, cuarenta y ocho horas después, ya algo sobreexcitado, miró a cámara, tomó el brazo de Vogl y levantó el pulgar.

Disconnected fue algo así como una prueba de supervivencia en un mundo artificial: ¿Cuánto tiempo podemos exponernos a un ambiente de ese tipo? ¿Cuánto tiempo soportamos mirar el brillo y el parpadeo de las gafas de realidad virtual, además de su resolución comparativamente más baja, mientras nos llegan voces desde la “primera” realidad?

El arte virtual socava nuestra idea de la realidad. De hecho, puede literalmente quitarnos el suelo bajo nuestros pies, por ejemplo cuando de pronto podemos volar, como en Chalkroom de Laurie Anderson y Hsin-Chien Huang, cuyo mundo virtual puede experimentarse hasta enero de 2019 en la muestra Lust der Täuschung (Placer del engaño) en la Kunsthalle de Múnich. A su vez, en el juego de realidad virtual Richie’s Plank Experience subimos en ascensor a la azotea de un rascacielos y después avanzamos a tientas sobre una plancha de madera que flota en el aire sobre el abismo... Las rodillas empiezan a temblar, el sudor corre sobre nuestras frentes, cabría la posibilidad de precipitarse y de morir virtualmente.
La instalación de RV “Here We Are – A Turing Torture” del Swan Collective puede verse desde septiembre de 2018 en la muestra “Touching from a distance” de medienkunstverein.com La instalación de RV “Here We Are – A Turing Torture” del Swan Collective puede verse desde septiembre de 2018 en la muestra “Touching from a distance” de medienkunstverein.com | Foto © the artist

Crear mundos que hasta ahora no existían

Cada vez son más los y las artistas que usan la RV en su trabajo y que trastocan lo que hasta ahora consideramos real. Los artistas alemanes de los bits y los bytes manejan muy bien el campo de juego que se ha inventado hace poco. “No se trata de poder moverse libremente sino de poder crear mundos que hasta ahora no existían”, dice Tamiko Thiel. “¡Esa es la obra de arte total por excelencia!” La profesora de la Universidad de Linz quisiera “construir mundos virtuales que, desde la perspectiva del usuario, puedan vivirse como obra de arte dramatúrgica total”.

Ella misma fue quien anticipó esta misma experiencia con Transformation, una instalación interactiva que invita a dar un paseo por zonas ocultas de Múnich, por los arroyos urbanos que han desaparecido bajo sus calles, por ejemplo. Si uno mira su tablet en el lugar que indica el GPS, de pronto ve girar una rueda de molino virtual. La Augmented Reality o realidad aumentada, constituye hasta cierto punto el estadio previo a la inmersión total en nuevos mundos. Y no tiene límites, ¿o sí? “Por el momento, la RV ofrece una vivencia visual y auditiva, pero no para los demás sentidos”, opina Thiel. “El olfato y el tacto no se involucran, tampoco se ve afectada la sensación cinestésica del equilibrio.”

Mundos internacionales, la escena de habla alemana

El dúo de comisarias berlinesas Tina Sauerländer y Peggy Schoenegge administra la plataforma peer to space, que reúne a distintos artistas de la realidad virtual. Ellas mantienen que la realidad virtual no es una novedad en el mundo del arte. Al fin y al cabo, las primeras obras (con gafas) aparecieron en los años noventa, por ejemplo las de Charlotte Davies, Monika Fleischmann o Nicole Stenger. Entonces surge una escena específicamente alemana. Peggy Schoenegge menciona al dúo artístico Banz & Bowinkel, que fue galardonado con el Premio a la Escultura Digital de la Escuela Superior de Comunicación y Diseño de Stuttgart/Ulm, a la pionera del arte digital Tamiko Thiel, que recibió el premio del público en el festival VRHAM! de realidad virtual de Hamburgo, y a Manuel Roßner, que creó para la muestra Unreal un anexo virtual del edificio del NRW-Forum de Düsseldorf. Además hay que mencionar los festivales, como el VRHam y el A Maze, y la plataforma online de investigación de realidad virtual, RadianceVR.co, de Philip Hausmeier y Tina Sauerländer. 
 
Schoenegge considera positivo que también las grandes instituciones quieran descubrir la realidad virtual y organicen numerosas exposiciones. Su pronóstico es que, al igual que la fotografía y el cine, también la realidad aumentada y la realidad virtual, o cada una de las formas de realidad mixta, se volverán cada vez más cotidianas y se irán estableciendo. “Con estos nuevos medios entramos en los mundos digitales, al igual que con nuestro ordenador. Y eso lo hacemos desde hace casi treinta años, desde que se empezó a comercializar la World Wide Web. A día de hoy, internet forma parte de nuestra vida diaria.” Por eso, según Schoenegge, en el futuro pasaremos mucho más que sólo cuarenta y ocho horas en la realidad virtual. Un visitante de la obra de realidad virtual THE UNFRAMED WORLD, comisariada por Tina Sauerländer, de “peer to space”, en la House of Electronic Arts de Basilea, Suiza, 2017. Un visitante de la obra de realidad virtual THE UNFRAMED WORLD, comisariada por Tina Sauerländer, de “peer to space”, en la House of Electronic Arts de Basilea, Suiza, 2017. | Foto: © Franz Wamhof

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