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La Abuelita Trude
¡Sin plástico y con ingredientes frescos!

Oma Trude stellt selbst Ginger Ale her
Ilustración (fragmento): © Celine Buldun

El primer consejo de la Abuelita Trude para vivir mejor: cómo hacer ginger ale en casa. Es facilísimo... ¡y una bebida estupenda para la primavera!

De La Abuelita Trude

Querida audiencia, hoy os voy a presentar mi primer consejo para una vida mejor y más sostenible. ¡Acompañadme a mi cocina, pequeña pero refinada! Os mostraré cuantísimo puede dar de sí un tubérculo insignificante. ¿Sabéis a qué me refiero? Sí, justo eso: ¡el jengibre!

Es una raíz que siempre me ha parecido muy sugerente: es sabrosa y aromática y hace que te sientas muy bien. ¡Todas las tardes paladeo un té de jengibre recién hecho, y, cuando me da por hacer cocina exótica, la uso para condimentar mis verduras chinas!

Ingredientes frescos, sin bolsas de plástico

El caso es que, según he oído, ¡el jengibre está justo ahora muy de moda entre la juventud! Lo usan para mezclarlo en las copas cuando salen de noche. Oscuro y tempestuoso, así llaman al combinado de este tipo, o algo que hace referencia a Moscú. Según me explicó mi nieto Micha, existe incluso cerveza de jengibre... Curioso, ¿no es verdad?

Pero lo que quiero enseñaros hoy es la receta de una limonada de jengibre, –o, como diríais vosotros los jóvenes: “ginger ale”–, que no requiere más que mezclar unos pocos ingredientes frescos sin que haga falta ninguna bolsa de plástico. Por lo demás, es una receta totalmente abstemia y deliciosa de verdad, sobre todo en la época de calor que parece que está ya al llegar...
 
Todo lo necesario lo encontraréis seguro en la tienda bio de vuestra confianza:
 
  • Una raíz fresca de jengibre
  • 170 gramos de azúcar (o azúcar moreno)
  • El zumo y la corteza rallada de una lima (¡bio, no hace falta decirlo!)
  • Un cuarto de cucharadita de levadura seca 

Lo primero, rallad el jengibre todo lo fino que se pueda. A continuación, mezclad con el zumo de lima dos cucharadas soperas de la ralladura de jengibre.

Echad mano de un embudo apto para usar en cocina, y verted el azúcar y la levadura en una botella, por cierto ¿qué os parecería una botella de cristal bonita a la que pudierais poner una etiqueta? ¡El regalo perfecto para el novio o novia!

Una vez estén en la botella el azúcar y la levadura, añadid la mezcla de jengibre y lima. Acto seguido, llenad el recipiente con agua hasta la mitad, ¡y mejor si es agua del grifo, que es respetuosa con el medio ambiente y económica!

Limonada 100% casera

¡A continuación toca agitar! Agitad con fuerza la botella, y luego la llenáis otra vez con agua, pero solamente hasta un poco (unos centímetros) por debajo del tapón. Es un detalle muy importante, porque tiene que quedar espacio para los gases que se formarán durante la fermentación. Y ahora ¡tenéis que echarle un poco de paciencia! Cerráis la botella y la dejáis quieta 24 horas, mejor si es en un lugar bastante cálido. Durante ese tiempo, el azúcar y la levadura fermentan. Y la fermentación genera en la botella ácido carbónico y presión. Así que ahora no perdáis tiempo: retirad la botella del calor y ponedla en el frigorífico, ¡si no, veréis cómo estalla vuestra limonada! Esperad con ilusión durante un día, y ya podréis probar esta bebida hecha por vosotros mismos –servida con cubitos de hielo si es verano– y disfrutarla con vuestras amistades.

Y otro consejito: antes de servir, verted el ginger ale en los vasos pasándolo por un cedazo, para quitarle los trocitos sólidos.

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