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Nuevo cine alemán
Mirar a Alemania con otros ojos

Una nueva generación de realizadores marca las pautas del cine alemán: perspectivas interculturales, modos de narrar originales y nuevos abordajes estéticos.

De Andreas Busche

Después de la efusiva ovación que obtuvo Toni Erdmann en el Festival de Cannes de 2016, pasó algo extraordinario. Aunque el cine alemán se ha hecho un nombre a nivel mundial por su historia (sobre todo la época de la República de Weimar) y por directores como Rainer Werner Fassbinder o Wim Wenders, rara vez a despertado pasiones. Sin embargo, la ola de entusiasmo que acompañó a Toni Erdmann desde su estreno en Cannes a los cines alemanes, donde la vieron más de un millón de personas, también llegó a la entrega de los Oscar en Los Angeles. La película de Maren Ade fue un golpe de suerte para el cine alemán en muchos aspectos. Entre otros, refutó la afirmación de que la generación de la Escuela de Berlín, Ade incluida, solo hace cine para cinéfilos.
 
Por muy fortuito que parezca el intento de dividir la historia del cine alemán reciente en un antes y un después de Toni Erdmann, llama la atención la cantidad de óperas primas premiadas en los últimos años. El actual Nuevo Cine Alemán, por procurar un término histórico cinematográfico convincente, es sin duda heterogéneo. En 2018, Eva Trobisch ganó con Alles ist gut (Todo está bien), drama que trata sobre la violación, el premio a la mejor ópera prima del Festival de Locarno. En 2019, Nora Fingscheidt recibió por su drama juvenil Systemsprenger (Destructora del sistema)  un Oso de Plata en el Festival de Berlín de 2019. QueTrobisch y Fingscheidt, ambas de 1983, tardasen tanto en estrenar sus respectivas óperas primas, se debe en parte a las estructuras de la industria cinematográfica alemana pero también a la complicada burocracia que acompaña el patrocinio cinematográfico por parte del gobierno federal, los estados federados y los canales televisivos. En cualquier caso, ambas directoras forman parte de una generación que ha enriquecido al cine alemán con nuevos puntos de vista, modos de narrar y formas estéticas.

Este desarrollo se puede constatar a la perfección incluso en los premios First Steps, queanualmente se entregan a las mejores películas de graduación de las escuelas de cine alemanas. Esta distinción, que se otorga desde 1999, ya significa mucho más que premiar a una futura promesa. En 1999 lo recibió la directora austríaca Sandra Wollner con su drama intimista distópico The Trouble with Being Born, que trata del papel que desempeña la inteligencia artificial a la hora de superar la pérdida de un ser querido. En 2019, Faraz Shariat, por primera vez un director que realiza su debut cinematográfico al margen de las escuelas de cine, fue premiado por Futur Drei, una película queer y posmigrante sobre la mayoría de edad. Ambas películas no podrían ser más diferentes. Mientras Wollner narra su historia con imágenes de tonos fríos y rigurosa composición, Shariat, del año 1994, recurre a la teoría queer-feminista, poscolonial y a la iconografía del videoclip.

  • Eva Trobisch es considerada uno de los nuevos talentos del cine alemán. En 2018 ganó el premio promocional Neues Deutsches Kino con su película <i>Alles ist gut</i>. Foto: © picture alliance/dpa/Felix Hörhage
    Eva Trobisch es considerada uno de los nuevos talentos del cine alemán. En 2018 ganó el premio promocional Neues Deutsches Kino con su película Alles ist gut.
  • Nora Fingscheidt también tuvo la dicha de recibir un galardón: su drama juvenil <i>Systemsprenger</i> (Destructora del sistema) ganó un Oso de Plata. Foto: ©Yunus Roy Imer/Port au Prince Pictures
    Nora Fingscheidt también tuvo la dicha de recibir un galardón: su drama juvenil Systemsprenger (Destructora del sistema) ganó un Oso de Plata.
  • Mirar con otros ojos a Alemania: la ópera prima de Faraz Shariatt, <i>Futur Drei</i>, que narra la relación personal del protagonista con sus padres huidos de Irán, fue galardonada en 2019 con un premio First Steps. Foto: © Verleih Edition Salzgeber
    Mirar con otros ojos a Alemania: la ópera prima de Faraz Shariatt, Futur Drei, que narra la relación personal del protagonista con sus padres huidos de Irán, fue galardonada en 2019 con un premio First Steps.
  • La directora Uisenma Borchu protagoniza su propia película <i>Schwarze Milch</i> (Leche negra). Foto: © Filmverleih Alpenrepublik
    La directora Uisenma Borchu protagoniza su propia película Schwarze Milch (Leche negra).
  • La directora Sandra Wollner ganó en 2020 el First Steps Award con su drama intimista distópico <i>The Trouble with Being Born</i>, que trata del papel que desempeña la inteligencia artificial en la superación de la pérdida de un ser querido. Foto: © 2020 eksystent distribution filmverleih
    La directora Sandra Wollner ganó en 2020 el First Steps Award con su drama intimista distópico The Trouble with Being Born, que trata del papel que desempeña la inteligencia artificial en la superación de la pérdida de un ser querido.

Nuevos temas, nuevos estilos

Gracias a directoras y directores como Faraz Shariat, Uisenma Borchu, Soleen Yusef y Burhan Qurbani, nacido en 1980, también se ve a Alemania de otra forma desde el punto de vista cinematográfico. Mientras que en Futur Drei (Futuro tres) Shariat plantea la relación personal del protagonista, nacido en el estado de Baja Sajonia, con sus padres huidos de Irán, Borchu y Yusef prefieren regresar a las tierras de sus padres para realizar sus películas. En la tragicómica roadmovie Haus ohne Dach (Casa sin techo), de 2016, Yusef cuenta la historia de tres hermanos que, alejados entre sí, cumplen el último deseo de su al padre, ser enterrado en Kurdistán junto a su esposa. Borchu, sin embargo, opta por interpretar en su segundo largometraje a la misma protagonista de la historia (Schwarze Milch | Leche negra, 2020) que, tras muchos años de separación, decide visitar a su hermana por primera vez  en Mongolia y choca con los modelos de conducta tradicionales que imperan. En Berlin Alexanderplatz (2020), Qurbani cuenta la historia de un migrante ilegal africano, que trata de hacer pie en Alemania. Todas estas películas muestran una polifonía de experiencias culturales; al margen de los estereotipos estipulados, estas películas exploran qué significa haber nacido en Alemania para así enriquecer el espectro temático del cine alemán.
 
Este desarrollo también incide en el plano estilístico. Sobre todo el aporte de realizadores como Julian Radlmaier con Selbstkritik eines bürgerlichen Hundes (Autocrítica de un perro burgués) de 2017, Max Linz con Ich will mich nicht künstlich aufregen (No quiero excitarme artificialmente) de 2014, y Susanne Heinrich con su ópera prima Das melancholische Mädchen (La muchacha melancólica) de 2019. Todas ellas recurren a un formalismo estilizado y ensayístico que oscila entre la teoría cultural y la cita pop. Como los pioneros del Nuevo Cine Alemán de los años setenta, adoptan una postura de izquierda mientras presentan con humor lacónico las contradicciones de su crítica capitalista. También el trabajo de Sophie Kluge entronca con el Nuevo Cine Alemán; en su ópera prima Golden Twenties de 2019, encuentra un tono contenido y poético para narrar la historia de una mujer que vaga desorientada entre sus estudios teatrales, los conflictos con sus padres y su temor a los vínculos. En Mein Ende. Dein Anfang (Mi final. Tu comienzo) de 2019, Mariko Minoguchi, otra debutante, hace que sus dos protagonistas, tras una trágica muerte, establezcan un fatal lazo de unión, que más bien parece obedecer a las leyes de la física cuántica.

Minoguchi es autodidacta, igual que Shariat. Su ópera prima estuvo nominada este año al Premio del Cine Alemán. El cine alemán no solo se ha abierto temática y estilísticamente, también se ha vuelto mucho más asequible y ofrece otras vías de acceso menos convencionales además de los estudios.

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