Perspectiva del Cine Alemán La emoción de luchar por cuenta propia

“Lotte” de Julius Schultheiß
“Lotte” de Julius Schultheiß | © Martin Neumeyer | © Martin Neumeyer

Ya es la 15ª vez que la sección Perspectiva presentará cine alemán de la generación joven hecho más allá de los circuitos comerciales.

La sección Perspectiva del Cine Alemán celebra en esta edición sus 15 años de existencia. Raramente veremos aquí las mejores películas del mundo, pero sí esa película alemana que tanto nos gusta. La sección presenta cine reciente, a veces muy estimulante, hecho por jóvenes talentos sin pretensiones comerciales. En cuanto a criterios de exclusión, en la práctica no los hay: encontraremos películas hechas por estudiantes de cine con o sin ayudas económicas, cortometrajes, debuts, pero también la segunda o tercera película de algún director muy prometedor. Y, por supuesto, hace ya tiempo que no todos los participantes son de origen alemán.

Gente joven que hace la guerra por su cuenta

Recapitulando, se puede decir, en cualquier caso, que esta edición cede el primer plano a figuras que luchan en soledad. La película inaugural, Meteorstraße de Aline Fischer, cuenta la historia de un joven palestino refugiado de guerra que aún sigue sin hacer pie tras diez años ya viviendo y trabajando en Alemania. En Valentina de Maximilian Feldmann –otro de los muchos títulos con nombre propio–, una espabilada muchacha gitana nos enseña con mucha sorna su agridulce existencia en Skopje. Toro de Martin Hawie y Liebmann de Jules Herrmann son, por el contrario, películas más bien sombrías con protagonista masculino de muy pocas palabras. A ellas hay que sumarles interesantes documentales, de los cuales el más espectacular es sin duda Wer ist Oda Jaune? (i.e., ¿Quién es Oda Jaune?), sobre la pintora germano-búlgara del mismo nombre.

Predilección por el “German Mumblecore”

Pero Linda Söffker, directora de la sección, no podía dejar de hacer patente su predilección por el German Mumblecore: joyas cinematográficas hechas impulsivamente, llenas de sentimiento e improvisación. Por desgracia, obras que son una referencia para el estilo tales como Ich fühl mich Disco (i.e., Me siento tan disco) de Axel Ranisch o Love Steaks de Jakob Lass no pudieron estar listas para el Festival. En la presente edición, la ausencia se subsana con Lotte de Julius Schultheiß. Lotte, enfermera de profesión, marcha por la vida dando tumbos sin ninguna dirección clara y sin dejar que se le acerquen más que el alcohol y el tabaco, hasta que se encuentra con su hija. Ver en el papel protagonista a la actriz Karin Hanczewski podría convertir la película en favorita del público. Y ello tanto más cuanto que Lotte es también una película sobre Berlín, en la que aparece bien captada la sensación oscilante de embriaguez con la que se vive en la capital (cámara: Martin Neumeyer).
 
Que personas que hacen la guerra por su cuenta resulten especialmente sugerentes para los cineastas jóvenes no es, por supuesto, algo inusual. Sebastian Hilger, sin embargo, ve expresamente en su película Wir sind die Flut (i.e., Somos la marea) un retrato generacional: un relato de misterio sobre desapariciones infantiles y adultos que ponen obstáculos para que no se pueda resolver el misterio; es una película de ciencia-ficción, aunque la acción no necesariamente se desarrolle en el futuro.