Abusos e impunidad en México Hasta que pase la tormenta

Tempestad
"Tempestad" de Tatiana Huezo | © Tatiana Huezo

Truenos de tempestad, los que se escuchan a diario en México. Una vieja tormenta que no cesa: cada año nuevos delitos impunes, nuevos periodistas asesinados, nuevos episodios de barbarie legitimada y de arbitrariedad judicial.

Temas que inspiraron a la directora salvadoreña Tatiana Huezo para filmar Tempestad, un soberbio documental que narra la historia de dos mujeres víctimas de secuestros, abusos e impunidad.
 
Miriam –una amiga de la adolescencia de la directora–  trabajaba en un puesto fronterizo en Cancún hasta que un día fue arrestada sin motivo aparente. Varios días después recibió un mensaje de su abogado. “Ustedes son los pagadores. Sabemos que no son culpables, pero pagan por los que sí lo son. Así funciona esto”. La acusan de tráfico de personas. Es el comienzo del horror.

El poder del cártel

Desde Cancún, Miriam es trasladada a Ciudad de México y de ahí a una cárcel en Matamoros, en el norte. En el penal, controlado por un cártel criminal, vivirá todo tipo de abusos, hasta que un día es liberada con la misma aleatoriedad con la que fue encarcelada.
 
A la protagonista, sin embargo, no la vemos. De ella solo nos llega su voz, una voz bella, sensible, curtida en el infierno. Su rostro se ve reemplazado por otras personas, en su mayoría viajeros con la mirada perdida, transehúntes. La vida en camino. Todo ello mientras la cámara recorre los 2.000 kilómetros de viaje de vuelta al hogar.

Un filme sobre el miedo

Ocultar el rostro de la protagonista subraya la vulnerabilidad del individuo ante la barbarie. “Cualquiera podría ser Miriam", dijo después la directora. Su caso se entrelaza con el de Adela, una mujer cuya hija fue secuestrada años atrás probablemente por una red de tráfico de personas. No la volvió a ver. Vuelven a pagar justos por pecadores.

Huezo expresó los temores que la asaltaron al enfrentarse a un tema tan espinoso. "El miedo te paraliza. Yo sentí en un momento esa parálisis, pero decidí seguir adelante con la película”. La tempestad, sin embargo, aún no cesa en México.