Alone in Berlin, basada en la novela de Hans Fallada Tras las pistas de la resistencia

"Alone in Berlin“, Brendan Gleeson, Emma Thompson
© Vincent Perez

El proyecto internacional con elenco de estrellas fracasa en la tarea de llevar al cine la novela de Hans Fallada “Jeder stirbt für sich allein”

Sumido en delirios febriles, Hans Fallada logró escribir de un tirón su última novela en los últimos meses del año 1946. Habría que esperar mucho tiempo para que se reconociese en Jeder stirbt für sich allein (publicada en castellano con el título Solo en Berlín) la obra maestra que es: un deslumbrante panorama de la sociedad de la época nazi, que se desarrolla en una casa de vecinos berlinesa normal y corriente. Ahora, tras el éxito internacional llega el turno de la versión cinematográfica de la novela, en la que Emma Thompson y Brendan Gleeson dan vida a los Quangel –que existieron en realidad–, un matrimonio que llamaba a la resistencia contra Hitler mediante tarjetas postales que iban dejando por toda la ciudad. En el papel del comisario a cargo de las pesquisas nos encontramos a Daniel Brühl, aunque le oímos hablar en inglés, como a todo el reparto. De antemano estaba claro que este punto se les haría difícil a los oídos alemanes. Pero la nueva versión cinematográfica –quinta ya en la lista– del material original alemán, a cargo esta vez del suizo Vincent Perez, fracasa también por otros motivos muy diferentes.

Postales para luchar contra Hitler

Menos Emma Thompson, a la que se presume capaz de interpretarlo todo, el restante reparto da la impresión de mal elegido en casi todos los casos. La corpulencia de Brendan Gleeson no es la del sencillo obrero alemán que se decidió a rebelarse por vez primera tras toda una vida de sumisión. Las faltas de ortografía cometidas en las postales de Quangel (“Der Führer wird auch deine Sohn ermorden!”) son lo único que podría pasársele por alto. En cuanto a Daniel Brühl, no hay duda de que entiende el prurito policial con el que el comisario sigue sus pistas. Le resulta totalmente ajena, sin embargo, la brutalidad del personaje. Pero, sobre todo, la película no logra nunca captar los épicos crescendos que crean tensión en el libro, ni tampoco la descripción de la opresiva vida cotidiana, marcada por la cortedad de miras y por el miedo. Por supuesto que, como afirma el mismo autor del guión, el alemán Achim von Borries, la novela de Fallada ofrece material para una serie entera. Y en el cine la fidelidad al original no tiene por qué ser siempre una virtud. Las escasas escenas, sin embargo, que no forman parte de la trama –referentes por ejemplo al antiguo juez que esconde a la última judía que vive en la casa–, demuestran que se habría podido hacer más aun en el marco de un largometraje.

Como si fuese una película alemana

Aun tratándose de un proyecto internacional interpretado por estrellas, Alone in Berlin, que oficiosamente vendría a ser algo así como la segunda película alemana en competición, comete sin embargo uno por uno todos los errores que se le suele achacar a las películas históricas alemanas, añadiendo además unos cuantos por cuenta propia. La demasía moral con que termina la película, como si con la ejecución de los Quangel no quedara todo lo bastante claro, es una traición fundamental a todo el libro. Perez, según propias palabras, se había asegurado los derechos de la obra mucho antes de su gran éxito internacional, pero nadie diría que también la haya leído.