“Soy Nero” compite por el Oso de Oro Vidas desgarradas por una 'green card'

Soy Nero
| © Rafi Pitts

Un solitario joven de apariencia mexicana camina errante, con su fusil, en medio del desierto. La imagen perdura en la retina del espectador tras ver ‘Soy Nero’, una coproducción germano-francesa-mexicana y única película en competición en esta edición de la Berlinale con participación de América Latina.

El director iraní Rafi Pitts refleja en esta cinta el drama de los inmigrantes ilegales que se enrolan en el ejército de EEUU para adquirir el permiso de residencia y acaban deportados.

El drama de las deportaciones

“He visto muchas películas de guerra, pero ninguna que aborde la realidad de los que se enrolan en el ejército de EEUU para adquirir la green card”, explicó Johnny Ortiz, el actor que encarna a Nero. Su historia está inspirada en el caso concreto de Daniel Torres, un joven mexicano-estadounidense que sirvió en Irak y luego le fue deportado.
 
El filme se recicla constantemente. Nero consigue cruzar la frontera entre México y Estados Unidos sin ser visto por los agentes. El reencuentro con su hermano, instalado el lujoso Beverly Hills, será su primer choque con la vida real del inmigrante. El joven deberá seguir su camino, esta vez bajo el nombre de hermano, Jesús, que le presta una documentación falsa.

De México a Afganistán

De ahí se produce el salto a un check-point estadounidense de Oriente Medio. La segunda mitad del filme se torna cine bélico: ataques de insurgentes, desafección en las filas estadounidenses, desapego y frialdad bajo el sol abrasador. Nero se enrola en el ejército dispuesto a llegar hasta donde sea para convertirse en ciudadano estadounidense, pero ni siquiera allí se despoja de su etiqueta de inmigrante.

“Ir a la guerra ya es muy duro para un joven. Pero que además te rechace el país por el que has luchado es quizá lo peor que le puede pasar a nadie”, dijo el director iraní Rafi Pitts en encuentro con los medios. Pitts, iraní de nacimiento, de ascendencia británica y actualmente residente en París, encarna el cine que él mismo representa: raíces, migraciones, choques culturales y búsqueda de identidad.