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Choy Ka Fai
El Dr. Dance nos pide un baile

Escena de „Unbearable Darkness“ de Choy Ka Fai
Escena de „Unbearable Darkness“ de Choy Ka Fai | Foto (detalle): © Katja Illner

El artista multimedia Choy Ka Fai trata el movimiento, el arte y la tecnología con un enfoque experimental y, en parte, científico. En sus obras investiga la cultura tradicional y contemporánea de la danza en Asia y levanta acta de ella.

De Eleonore von Bothmer

Choy Ka Fai, que recibió formación en coreografía y videoarte en Berlín y Singapur, intenta con sus performances sondear cuestiones sobre el futuro que atraen su interés. Solamente la danza, piensa, tiene la capacidad de desarrollar un cuerpo del futuro. Y así es como, en este caso, lo vemos reunir en el escenario elementos neurocientíficos –aparece visualizada, por ejemplo, la actividad cerebral de los danzantes–, tecnología y movimiento. Choy Ka Fai, nacido en 1979 en Singapur, se diplomó en 2004 en videoarte en el Lasalle College of the Arts; estudió “Design Interaction” en el Royal College of Art de Londres; de 2007 a 2009 fue ayudante de dirección en los Singapore’s Theatreworks, y hoy muestra proyectos propios en festivales de todo el mundo. Desde 2017 es “Factory Artist” en la Tanzhaus nrw de Düsseldorf.

El Dr. Dance apuesta por la inteligencia artificial

Para Choy Ka Fai, combinar tecnología y movimiento significa también hacer que en su trabajo intervengan robots. Así, para la que quizá sea una de sus performances multimedia de danza más conocidas, Dance Clinic, creó, en su encarnación Dr. Dance, una Inteligencia Artificial prototípica –Ember Jello–, la cual, valiéndose de técnicas de captura del movimiento y el análisis de la actividad eléctrica del cerebro, da a los danzantes indicaciones para que optimicen su ejecución. Dance Clinic alude con mucho humor a la fe en una tecnología que todo lo puede. En la pieza Dance Fiction , del año 2012, se instalan sensores en el cuerpo de los danzantes, para que registren digitalmente los movimientos musculares, y a partir de esa base se pueda coreografiar movimientos corporales artificiales.

Espíritus asiáticos encarnados en avatares

En sus puestas en escena, Choy Ka Fai tematiza de modo recurrente culturas de la danza asiáticas y la visión que se tiene de ellas desde Occidente. En UnBearable Darkness, de 2018, el tema es el estilo de danza japonés Butoh. Le inspiraron la pieza sus experiencias espirituales con el alma de Tatsumi Hijikata, el patriarca del Butoh, que interviene danzando bajo la forma de un avatar. Según lo ve Choy Ka Fai, el Butoh alberga un “potencial de rebeldía que, oponiéndose a la preponderancia de las culturas occidentales de la danza, busca un lenguaje coreográfico para el cuerpo asiático”. Por su parte, SoftMachine, obra concebida en varias partes, es un archivo multimedia y un proyecto de investigación sobre danzantes y coreógrafos originarios de Asia, en el que resuena también una crítica al modo en que Occidente ve las culturas de la danza orientales.

En sus propias palabras

“Cuando colaboran el arte y la ciencia, sucede lo siguiente: si el científico está al mando, el resultado es un trabajo académico de 400 páginas que yo no consigo entender. Si, por el contrario, es el artista quien lleva la voz cantante, se van a perder muchos conocimientos interesantes, porque lo que él busca es solamente poner en escena algo hermoso. Yo intento situarme en algún punto intermedio.” 
(Fuente: realtime)

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