DOCUMENTA 14 Aprender del desencanto

“Pago de la deuda a Alemania con olivas y arte” de Marta Minujín (Argentina). Performance realizada en el Museo Nacional de Arte Contemporáneo (EMS), Atenas, donde pueden verse videos y fotos de la obra
“Pago de la deuda a Alemania con olivas y arte” de Marta Minujín (Argentina). Performance realizada en el Museo Nacional de Arte Contemporáneo (EMS), Atenas, donde pueden verse videos y fotos de la obra | Foto: Mathias Völzke, Documenta 14

A la búsqueda de aspectos políticos en el arte no europeo, la documenta 14 libera pasados traumáticos cuyos ecos resuenan en las crisis del presente.

Al dividir la documenta en dos ciudades –Kassel y Atenas–, su director artístico, el polaco Adam Szymczyk, se instaló en un campo de tensiones previsibles. Con su inestabilidad económica y el flujo de refugiados, Grecia es en la actualidad un síntoma de la crisis europea. A la vez, Alemania es uno de los pilares de la Unión Europea y dicta políticas de austeridad que provocan entre los griegos protestas y reacciones enérgicas. La elección de Atenas está en estrecha relación con este cuadro de situación y hace de la documenta un acontecimiento atravesado por conflictos y oposiciones, es decir, un acontecimiento político.

En Atenas se hizo el esfuerzo de incluir a la ciudad y de ocupar más de cuarenta espacios públicos entre museos, escuelas de arte, bibliotecas, plazas y lugares históricos; los más importantes fueron el Conservatorio de Atenas (Odeion), la Escuela de Bellas Artes, el Museo Benaki y el Museo Nacional de Arte Contemporáneo (EMST). Al llevar las muestras y las acciones a esos lugares, la documenta 14 activó espacios que, con la crisis, están enfrentando dificultades. En consecuencia, surgió el interrogante de qué pasaría luego de la ocupación. Aunque los eventos otorgaron a las instituciones un dinamismo meramente provisorio, es cierto que dejaron algunas mejoras en la infraestructura. Por otro lado, aunque de manera temporaria, se despertó la atención hacia espacios culturales y urbanos en el público que llegó a la ciudad para ver las muestras.

En las calles, la documenta 14 evitó de modo ostensible marcar su presencia. Las numerosas obras, distribuidas por toda Atenas, se integraron al espacio público sin señalizaciones especiales, sólo con placas cercanas al lugar de instalación. Más que ir de una obra a otra, la propuesta pareció ser descubrir la ciudad en su específico caos urbano. Y la mejor manera de hacerlo fue tal vez perderse en las calles llenas de grafitis, edificios abandonados y entre su población multicultural.

Falta de diálogo con grupos independientes

Tanto en los espacios exteriores como en los interiores, cada lugar que albergó la documenta 14 permitió reconocer mucho del pasado y del presente de Atenas y confrontó a los visitantes con la historia gloriosa y la crisis actual. Pero los sitios en los que se desarrolló el evento en la capital griega fueron principalmente institucionales, es decir, oficiales. Faltó un mayor diálogo con los grupos independientes que actúan por fuera de las instituciones, como modo de ofrecer una escucha y voz más amplias a la dinámica del medio local. Tal vez esto explique las manifestaciones desfavorables que hubo contra la documenta por parte de quienes trabajan allí.

Se produjo, sí, la inserción de los comisarios en la revista local South As A State of Mind, que por cuatro ediciones fue una publicación de la documenta, y hubo un programa de radio y otro de televisión. Pero fue más una ocupación que un trabajo conjunto, pues el equipo de la documenta 14 estuvo al frente de la producción de contenidos sin equilibrar esa posición con un contrapeso. En Kassel no hubo revista ni otros canales de comunicación dirigidos por atenienses, pero al menos la muestra en el tradicional museo Friedericianum estuvo a cargo de un comisario griego.
 
  • “Check point Prosfygika”, performance de Ibrahim Mahama (Ghana) en la plaza Syntagma, Atenas, delante del parlamento griego. Foto: Mathias Völzke, Documenta 14
    “Check point Prosfygika”, performance de Ibrahim Mahama (Ghana) en la plaza Syntagma, Atenas, delante del parlamento griego.
  • “Music room” (Espacio musical) de Nevin Aladağ (Turquía). Instalación con muebles e instrumentos musicales en el Conservatorio de Atenas (Odeion). Foto: Mathias Völzke, Documenta 14
    “Music room” (Espacio musical) de Nevin Aladağ (Turquía). Instalación con muebles e instrumentos musicales en el Conservatorio de Atenas (Odeion).
  • “Monday” (Lunes) del colectivo iQhiya, con sede en Sudáfrica. Performance e instalación en el subsuelo de la antigua estación de tren de Kassel (KulturBahnhof). Foto: Mathias Völzke, Documenta 14
    “Monday” (Lunes) del colectivo iQhiya, con sede en Sudáfrica. Performance e instalación en el subsuelo de la antigua estación de tren de Kassel (KulturBahnhof).
  • “Wir (alle) sind das Volk” ((Todos) nosotros somos el pueblo) de Hans Haacke (Alemania). Cartel instalado en la fachada lateral del Museo Nacional de Arte Contemporáneo, Atenas. Foto: Mathias Völzke, Documenta 14
    “Wir (alle) sind das Volk” ((Todos) nosotros somos el pueblo) de Hans Haacke (Alemania). Cartel instalado en la fachada lateral del Museo Nacional de Arte Contemporáneo, Atenas.
  • “La sombra”, video de Regina José Galindo (Guatemala), exhibido en el Palais Bellevue, Kassel. Foto: Mathias Völzke, Documenta 14
    “La sombra”, video de Regina José Galindo (Guatemala), exhibido en el Palais Bellevue, Kassel.
  • “Real nazis” (Nazis auténticos) de Piotr Uklański (Polonia), exhibido en la Neue Galerie, Kassel. Foto: Mathias Völzke, Documenta 14
    “Real nazis” (Nazis auténticos) de Piotr Uklański (Polonia), exhibido en la Neue Galerie, Kassel.
  • “Realism” (Realismo) de Artur Żmijewski (Polonia). Instalación con videos, exhibida en la Neue Neue Galerie (Neue Hauptpost), Kassel. Foto: Mathias Völzke, Documenta 14
    “Realism” (Realismo) de Artur Żmijewski (Polonia). Instalación con videos, exhibida en la Neue Neue Galerie (Neue Hauptpost), Kassel.

Distancia entre discurso y práctica

Por más que el reclamo pueda sonar ingenuo como forma de compensar desigualdades, el gesto es necesario frente a las jerarquías en la voz y el habla. Al fin y al cabo, en las relaciones de alteridad debe reconocerse que hay gran diferencia entre señalar al sujeto-otro y darle voz. Esta cuestión permite problematizar el título del evento –Learning from Athens– por haber mostrado una intención que se reveló menos horizontal de lo que se había sugerido.

Ahora bien, un análisis de la documenta 14 debe tener en cuenta el conjunto de lo que se desarrolló primero en Atenas (6 de abril a 16 de julio) y más tarde en Kassel (10 de junio a 17 de septiembre). Al visitar la segunda fase de la muestra, en Alemania, con sus más de treinta espacios tradicionales y alternativos, se notó el aprendizaje de Grecia. En Atenas, el público no podía encontrar información sobre las obras. Las placas no indicaban el origen de los artistas y omitían así un dato fundamental para aproximarse a trabajos estrechamente relacionados con la realidad de producción. Aunque esa laguna era intencional, significó un obstáculo para el contacto con las obras. En Kassel, sin embargo, las muestras ofrecieron esa información.

No defendemos aquí explicaciones que clausuren el sentido de las obras sino claves que permitan el acceso a ellas, toda vez que muchas movilizan aspectos sociales, históricos y políticos vinculados a los contextos específicos en que los artistas nacieron y trabajan. Más allá de eso, ese dato –antes omitido porque se argumentó que no era fundamental para la experiencia del arte– es el que justamente informa sobre los vínculos de las obras seleccionadas y admitidas con el proyecto de documenta. Además, la corrección fue provechosa no sólo para el público sino también para los artistas.

Geografías no eurocéntricas

Con alrededor de doscientos nombres, entre ellos ciento sesenta artistas vivos, ésta no fue una documenta de estrellas del mundo del arte (con algunas excepciones) y privilegió a artistas históricos y a los que trabajan en los márgenes, muchas veces sin acceso al mercado y la escena internacional. El foco estuvo en geografías artísticas no eurocéntricas, aunque con representación desigual a favor el este europeo, del oriente medio, y de países africanos y asiáticos. El único brasileño entre los de por sí escasos latinoamericanos, David Perlov (1930-2003), vivía desde los años cincuenta en Israel.

Tampoco fue una documenta consagrada a lo espectacular o a proyectos monumentales (con excepción del Partenón de libros de Marta Minujín). Con esto se opuso a una concepción de la obra de arte como algo acabado y sólo perceptible de modo visual, estético. En cambio, se resaltaron los procesos y las investigaciones artísticas que van más allá del ámbito usual del arte, algo que no siempre gusta ni cosecha comprensión. Muchos de los trabajos tienen raíz en archivos, otros exploran lo documental y enfatizan un campo semántico discursivo y narrativo.

Arte y política

Buena parte de las obras articula el binomio arte y política con estrategias más panfletarias hasta elaboraciones menos inmediatas que exigen un espectador dispuesto a sumergirse en ellas. Tanto en Atenas como en Kassel sobresalen los planteos que exhortan a reflexionar sobre los aspectos comunes de los diferentes pasados traumáticos y ponen el dedo en heridas que obstinadamente se resisten a cicatrizar. Muchas obras toman conflictos imperantes en la actualidad y resaltan los neoimperialismos, neocolonialismos y neonacionalismos. Por la selección y la relación de las obras, el esfuerzo de los curadores parece haberse orientado a abordar las consecuencias de las dictaduras, los golpes de estado, la censura, el racismo, los prejuicios, la violencia y la persecución.

Tan ruidosa como caótica, la documenta 14 se configuró como una plataforma de obras dispares en densidad conceptual y poética, pero que desafían por igual de los sistemas políticos, económicos y culturales y señalan los efectos de la modernidad y la globalización. Como saldo, no produjo ni empatía ni cohesión sino que dejó un sentimiento de resignación. Tal vez, en su intento político, el único camino posible era abordar el desencanto con las promesas de la democracia. Justamente, la problematización de la crisis del sistema político fue acentuada a través del regreso a una de las cunas de la experiencia democrática, a la polis griega de Atenas.