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Protección del medio ambiente
Juventud por Finlandia

Cuando Finlandia ocupe este verano la Presidencia del Consejo de la UE, la política climática va a ocupar un puesto muy prioritario del orden del día. ¿Qué pasaría si este país no tuviera esa influencia?
 

Es la gran sorpresa de las Elecciones Europeas de 2019: los temas predominantes no son la migración ni problemas sociales, sino las políticas medioambiental y climática. En el caso de los Verdes, han llegado a declarar las Elecciones una “consulta sobre el clima”. La activista sueca Greta Thunberg y el movimiento “Juventud por el clima” han dejado huella.

Se prevé que, tras las Elecciones, la crisis climática siga muy presente en el orden de día de Bruselas. De ello va a encargarse Finlandia, que el 1 de julio asume la Presidencia semestral de la UE. Está previsto que en 2050 la UE sea climáticamente neutral, y que en 2030 haya reducido en un 55 por ciento sus emisiones en relación a 1990. Helsinki tiene la firme decisión de conseguirlo.

“A los finlandeses se nos considera dignos de crédito, somos gente en quien se confía”, afirma el Ministro de Medio Ambiente Kimmo Tiilikainen. “Podemos ser la fuerza motriz que ponga en marcha cosas en Europa”. En efecto, Finlandia está entre los países europeos pioneros en política medioambiental y climática. En los ránkings ecológicos, el boscoso país del norte suele aparecer en puestos de cabeza.

Ahora bien, ¿qué ocurriría con la influencia de Finlandia en la política medioambiental y climática si no existiera la UE? Iría a peor, seguramente. Desde Bruselas, en la Presidencia del Consejo, Helsinki puede marcar la agenda europea. Sin la UE, Finlandia ciertamente podría seguir señalando el camino con buenos ejemplos, pero con pocos efectos prácticos. Carecería de acceso a los resortes del poder.

Pero esos resortes son importantes, tal como lo muestra el debate de la UE sobre el clima. Dentro del mismo, encontramos dos campos. Por una parte están Francia, Finlandia y otros países nórdicos, resueltos con firmeza en favor de una ambiciosa protección del clima. Enfrente vemos a Alemania y Polonia, que se resisten a fijar nuevos objetivos vinculantes.

A Finlandia, que está en el campo de los bien dispuestos, la Presidencia de la UE le puede servir para reforzar sus puntos de vista. Al mismo tiempo, en Helsinki los partidarios de salvar el clima y proteger el medio ambiente cuentan en Bruselas con el respaldo de la Comisión de la UE, que vigila que se cumplan los estándares ecológicos. Sin la UE, Finlandia no tendría ningún apoyo externo.
 

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