Acceso rápido:

Ir directamente al segundo nivel de navegación (Alt 3)Ir directamente al segundo nivel de navegación (Alt 3)Ir directamente al primer nivel de navegación (Alt 2)

Libertad, igualdad, sororidad
De un feminismo de ideales a un feminismo de hechos

Retrato Marie Beauchesne
Foto: © Victor Cavasino

En 2015, Marie Beauchesne fundó una marca de moda feminista para luchar contra los estándares de belleza dominantes. En un texto muy personal, explica por qué necesitamos más sororidad en nuestra sociedad.
 

Estamos viviendo un momento de concienciación que espero que sea histórico más allá de la cobertura mediática actual. El #metoo me parece un nuevo grito de guerra. Su eco es un poderoso movimiento de sororidad que me da esperanza. También era muy necesario, porque aunque estoy convencida en el fondo de que el cambio es posible, en mi día a día experimento obstáculos y tensión emocional todo el tiempo.

Esta sororidad es, sobre todo, una respuesta colectiva a la agresión, por supuesto, pero también a todas las injusticias: desde la violencia simbólica de la publicidad sexista hasta el acoso físico y sexual, cuya asombrosa frecuencia nos deja sin palabras. Sin embargo, lo más importante es no quedarse callada. Y es más fácil que las mujeres nos expresemos en toda nuestra diversidad si nos unimos, porque así tenemos más fuerza y más peso.

La sororidad también puede ser lo que mantiene unido nuestro movimiento. Porque así como no existe "la mujer", el "feminismo" es en realidad una realidad plural. ¿Por dónde empezamos, hasta dónde llegamos, dónde aceptamos el compromiso o no, dónde son nuestras luchas similares o diferentes, a quiénes incluimos o excluimos, cuáles son nuestras prioridades? Todas estas preguntas nos hacen avanzar al reflexionar y compartir, pero también pueden dividirnos.

LA SORORIDAD COMO ELEMENTO UNIFICADOR DE NUESTROS FEMINISMOS

Todavía tenemos mucho que conseguir, mucho que hacer, aunque siempre hay quien, incluidas las mujeres, considera que hay "cosas más importantes": por ejemplo, el desempleo, el deshielo de los glaciares, el hambre en el mundo. Esta jerarquización de los problemas también aparece en nuestros movimientos. Desde que puse en marcha mi marca Ypsylone en 2015, he tenido que escuchar a la gente decir que la moda feminista es, en el mejor de los casos, insignificante en comparación con temas más graves como la violación, la mutilación genital, el acoso. Pero, ¿de qué estamos hablando realmente?

A nivel individual, me parece obvio que una campaña que trivializa la violencia o glorifica la extrema delgadez no es comparable a la experiencia de una agresión sexual. Pero a nivel social, ambos contribuyen a la cultura de la violación. Por lo general, las modelos y las actrices, las que son consideradas "las mujeres más bellas del mundo", no hablan en absoluto o sólo dicen lo que otros quieren que digan. Que los movimientos #metoo y #timesup hoy en día provengan de estos medios plantea la cuestión: ¿Sólo las mujeres "bellas", ricas y famosas pueden permitirse lanzar una acción de este tipo, o se trata también de un tipo de venganza de mujeres que defienden simbólicamente el "sé bella y cállate"?   

Sea cual sea la respuesta, creo firmemente que la jerarquización de nuestras formas de actuar es un callejón sin salida. La sororidad ofrece una salida positiva: apoyarse mutuamente, empoderarse, dar la bienvenida a todas las energías positivas que quieran marcar la diferencia, sin importar el camino que hayan tomado, sin importar el ámbito en el que se expresen. Necesitamos todos estos feminismos: en la vida cotidiana, en la teoría, en la empresa, en la escuela, en los medios de comunicación, en la política, en las cuestiones dolorosas y en todas las pequeñas diferencias que marcan la gran diferencia.

LA SORORIDAD COMO POSIBILIDAD DE ACCIÓN EN LA VIDA COTIDIANA

La sororidad no sólo nos mantiene unidas, sino que también nos ofrece una oportunidad sencilla de acción que puede aplicarse en la vida cotidiana. Hace un año y medio, en una conferencia TEDx, definí el feminismo de una manera personal que se basa principalmente en la libertad.
La igualdad no me parece inútil; en mi opinión, es un punto de partida indispensable y un pedestal legal, pero no necesariamente un objetivo por el que merezca la pena luchar en todos los ámbitos. No tengo ningún deseo de ser igual a un hombre, porque no veo por qué el estándar deseable debe ser masculino. ¿Todavía tenemos que demostrar cómo estas normas pueden ser perjudiciales? Por cierto, no sólo son perjudiciales para las mujeres, sino también para los hombres, que ciertamente las sufren menos, pero no son inmunes a los estereotipos de género. Los viejos mitos nunca mueren.

Como mujer, ganar tu libertad y liberarte de los estereotipos de género, ser y crear lo que quieras ser, es una tarea de toda la vida. Trabajar para garantizar que cualquier persona y todas las demás puedan también disfrutar de esa libertad, y para liberar a nuestra sociedad de sus grilletes de género, es probablemente la lucha de varias vidas. Lograr la igualdad en todos los ámbitos, en los salarios, el modo de tratar la violencia, la confianza, etc., no es menos difícil. Estos dos conceptos son ideales estructurantes.

La sororidad es tanto una brújula como un objetivo concreto; nos ancla en la acción y en la vida cotidiana. La sororidad significa que construimos redes estables, que nos acostumbramos a compartir cosas agradables entre nosotras, que apoyamos a cada una en sus decisiones y que no dejamos sola a una amiga o a una desconocida en una situación difícil.

Aunque nuestros ideales e ideologías nos dividan, que la sororidad nos una. Cuando a veces mi objetivo parece demasiado lejano, que la sororidad y su miríada de pequeñas acciones en la vida cotidiana me recuerden que ya hemos hecho enormes progresos y que el camino es menos largo cuando lo recorremos juntas. 
 

Top