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Masculinidad
Cuando el hombre es un hombre

Conceptos de masculinidad y el rol de género: ¿qué significa hoy en día ser un hombre?
Conceptos de masculinidad y el rol de género: ¿qué significa hoy en día ser un hombre? | Foto (detalles): © János Erkens / Felix Schmitt

¿Qué significa hoy en día ser un hombre? Preguntamos en Alemania, qué caracteriza a la masculinidad.

De Sonja Eismann

La masculinidad está en crisis o por lo menos eso parece, si se tiene en cuenta las discusiones y los conceptos de masculinidad que proliferan últimamente. Se habla mucho de roles de género anacrónicos, del hombre como el perdedor de la modernidad, de la masculinidad tóxica por violenta y dañina, e incluso de la extinción masculina y del comienzo de una época dorada de matriarcado. Había que salir a calle y preguntar a personas muy dispares en Alemania qué significa la masculinidad para ellos y qué ideales futuros esperan.

Max Kade Foto (detalles): © privat

Max Kade (19) está a punto de terminar un curso preliminar de arte en Leipzig, después de su bachillerato en Bamberg.

Para mí, las diferencias entre masculino y femenino no juegan un papel importante. Me parece un error relacionar el género con ciertas características corporales como la vagina o el pene, porque existen más de dos géneros. Mi percepción de los roles de género seguramente está influenciada por mis padres, que siempre intentaron educarnos a mí y a mi hermana pequeña más allá de las normas de género usuales, aunque, por supuesto, sin que ellos mismos fuesen totalmente libres. Si pienso en un ideal masculino, se me ocurren conceptos más bien negativos, como la masculinidad tóxica. Un punto a favor sería para alguien que respondiese a la imagen de fortaleza masculina y al mismo tiempo fuera capaz de abrirse en el plano emocional. En el futuro, supongo que los roles de género binarios desaparecerán y eso me alegra, pero, y aunque eso es lo que desearía, creo que es imposible abolir el patriarcado dentro del capitalismo.

Anas Mardikhi Foto (detalles): © privat Anas Mardikhi es sirio y hace pocos años llegó a Alemania, trata de convalidar su licencia de farmacéutico.

El hombre ideal es una persona dispuesta a ayudar. Sabe lo que necesitan sus amigos y trata de estar siempre a su lado. Su aspecto, su cuerpo o su ropa no importan. Lo fundamental es su interior, tener un corazón puro. El hombre perfecto siempre piensa positivamente y busca solucionar o reducir los problemas, en lugar de concentrarse en lo negativo. Las diferencias culturales juegan un papel mucho menos importante que la familia y la educación. Si alguna vez tengo un hijo varón, le transmitiré que siempre piense de modo positivo.

Elke Schubert Foto (detalles): © privat Elke Schubert (76) saca adelante una empresa familiar y colabora en la política comunal. Vive con su familia –tres hijos y cinco nietos– en un pueblo del sur de Hessen.

La masculinidad no jugó en mi matrimonio un papel importante. En la educación de mis tres hijos, sin embargo, vivimos situaciones en las que solo la palabra del padre pudo llegó a restaurar el orden necesario. En mi opinión, un padre amoroso que acaricia a sus hijos, se divierte y juega con ellos es más masculino que un padre que castiga y grita. La masculinidad, para mí, por supuesto, está vinculada también con el aspecto exterior; si un hombre tiene tripa, lleva la camiseta por fuera, no colabora en la casa y se apoltrona delante del televisor o del ordenador, cuando llega a casa después del trabajo, y además espera que le sirvan, no me resulta masculino. Un hombre de aspecto atlético, en buena forma, que también le de valor a vestirse de modo moderno es, a mis ojos, alguien masculino. También me parece importante como mujer, aunque mantengamos una relación entre iguales, tener un hombro fuerte en el que apoyarme en momentos de estrés.


János Erkens Foto (detalles): © Felix Schmitt János Erkens (35) vive en Frankfurt, es jefe de prensa y periodista independiente.

En realidad, alguien como yo debería saber muy bien qué es la masculinidad. A diferencia de quien nació hombre, a mí me tocó tener que convencer a mucha gente de que lo era. Aunque, de hecho, no puedo explicar o concretar en qué consiste mi masculinidad, salvo justamente en la certeza de que soy un hombre. Mis amigxs dicen que a través de la operación de sexo solo cambió mi aspecto. Antes parecía sin duda una mujer y ahora un hombre, pero qué expresa la masculinidad es algo que lamentablemente aún no sé.

Raul Krauthausen Foto (detalles): © privat Raul Krauthausen (39) es activista y lucha por la inclusión, además de ser escritor y presentador. Vive en Berlín.

Tengo relativamente poco en común con el cliché masculino o la imagen ideal de hombre. No sólo porque soy discapacitado sino también porque soy bajo. Y porque desde mi silla de ruedas no puedo dar la imagen del protector sino más bien del desvalido. De joven no me sentía masculino. Ya entonces tuve claro que no iba a ser objeto de deseo en las fiestas. Gracias a eso, he tenido la oportunidad de encarar el asunto de otra manera, cuestionar qué era eso de la fuerza, quizá la fortaleza emocional sea más importante todavía. Al respecto, un hombre resulta más débil porque se reprime. Me alejé del modelo clásico de masculinidad y trato de aceptar mi parte femenina, incluso llorar de vez en cuando. Me encantaría que el género masculino reconociera sus privilegios y los usurá para dar cabida a los menos privilegiados.

Tharsana Tharmalingam Foto (detalles): © privat Tharsana Tharmalingam (45) es madre soltera, trabaja y vive en Berlín con su hija de nueve años.

Siempre tuve miedo a los hombres, a su carácter dominante, a su violencia. Pasó mucho tiempo hasta que me metí en una relación. Yo soy una de esas personas que pone en duda todo lo que aún hoy en día la sociedad sigue esperando de una mujer: vivir con un hombre, casarse, educar en conjunto a los hijos. Yo vivo para mí, no para la sociedad. Incluso en el caso hombres  supuestamente progresistas veo que a menudo su feminismo sólo existe en la teoría. Quiero que el género no juegue ningún papel, pero todavía estamos muy lejos de llegar a eso. Por esa razón creo que en realidad son los hombres y no las mujeres los que necesitan empoderarse para que de una vez por todas dejen de tenernos miedo y desaparezca para siempre esa mentalidad de caza de brujas.

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