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Feminicidio
Una mujer es asesinada cada tres días

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Ilustración de Ulrike Müller | Ulrike Müller / Goethe-Institut Barcelona

Alemania es muy peligrosa para las mujeres. España muestra cómo actuar contra la violencia de género y el feminicidio.

De Carmela Negrete y Lotte Laloire

¿Quién puede recordar esta secuencia de números: 08000116016? En Alemania, este es el número de la línea de ayuda para la "Violencia contra las mujeres", desde donde se ofrece asesoramiento anónimo y gratuito en 18 idiomas. España también ha creado una línea telefónica similar, más fácil de recordar: 016. Y lleva funcionando nueve años más que la de Alemania. Se anuncia regularmente en radio y televisión, en carteles y folletos. El asesoramiento está disponible en 52 idiomas, casi tres veces más que en Alemania.

Desde 1999, el "Instituto de la Mujer", dependiente del Estado, documenta las agresiones en España, y desde 2006, la "Oficina de Violencia de Género" documenta, al menos, las agresiones sufridas en pareja o tras la disolución de la misma. El estudio de 2019 contabiliza 55 víctimas mortales. También son menos en relación con la población total de Alemania. Allí, la Oficina Federal de Policía Criminal (BKA) registra las cifras desde 2015: Cada tres días, una (ex)pareja mata a su mujer. En 2019 murieron 117 mujeres en 301 intentos de asesinato. Tan solo en los últimos años los medios de comunicación alemanes han recogido las cifras y es ahora cuando se está produciendo un debate social, incluidas las razones de este largo silencio.

Es difícil dar una explicación concluyente de por qué en Alemania no se avanza tan rápido en la lucha contra la violencia de género, pero hay ciertos factores que probablemente influyen: No es noticia de primer orden cuando una mujer es asesinada, no hay tanta información al respecto del problema, hay menos debate, el lenguaje que se utiliza encubre el problema y la cuestión en sí no se considera de máxima importancia a la hora de tomar decisiones políticas.

Las mujeres en España, sin embargo, hace tiempo que rompieron el silencio. Ya en 1999, la televisión estatal emitió el premiado documental "O mía o de nadie". La película denuncia la invisibilidad del feminicidio. En él, Asunta, una superviviente, explica lo "sola que te sientes porque la sociedad desestima el problema calificándolo de algo íntimo y familiar".

Esta percepción social ha cambiado desde entonces. En 2004, por ejemplo, el Parlamento español aprobó una "Ley contra la Violencia de Género". En diciembre de 2017, la cuestión fue incluso declarada como "objetivo estatal de alta prioridad". El Estado y la sociedad civil acordaron un "Pacto de Estado contra la Violencia de Género". En virtud de este pacto, deberían recibir ayuda estatal incluso las afectadas que no presentaran una denuncia penal, por ejemplo, por miedo a los agresores. Además se logró que el tema entrara en el currículo escolar, que se financiaran más investigaciones al respecto, y que hoy los centros de salud también asesoren a las víctimas. Cada Ayuntamiento debería disponer de un centro de asesoramiento a las afectadas.

Para financiar todo esto, el pacto destinó hasta mil millones de euros para el periodo de 2017 a 2022. Todos los grupos parlamentarios estaban de acuerdo. La pandemia ha paralizado en parte la aplicación de estos planes. Los expertos de todo el mundo también temen un aumento de la violencia de género como consecuencia del confinamiento. Por este motivo, el gobierno español, a diferencia de Alemania, ha organizado refugios en hoteles para las mujeres expuestas a violencia de género.

El hecho de que la violencia contra las mujeres reciba tanta atención en España se debe a las miles de feministas que se manifiestan en las calles de este país, y también a los medios de comunicación: Si una mujer muere a manos de su pareja o ex pareja, suele ser la primera noticia del Telediario de TVE. La televisión estatal ha creado una sección especial, así como un documental en su web, en el que se describe lo que les sucedió a las 1082 mujeres asesinadas desde 1999. Muchos programas televisivos dedicados al debate dedican también sus espacios a hablar de este problema.

En España, la palabra "feminicidio" -el asesinato de una mujer por el hecho de serlo- se utiliza con menos frecuencia; en su lugar, suele usarse "víctima de violencia de género". Esta formulación incluye a las personas trans*. Términos triviales como "violencia doméstica", "acto de pareja" o "drama familiar", que aún se utilizan en Alemania, apenas se emplean en España. Con razón: Minimizan lo que sucede.

El término "víctima de violencia de género" sólo es criticado por el partido de extrema derecha VOX, actualmente la tercera fuerza en el Congreso de los Diputados. Afirma que pone a los hombres en desventaja. Sin embargo, no se trata de una "desventaja", porque los agresores son, de hecho, en su mayoría hombres. Más allá del término, VOX preferiría abolir la ley por completo. En general, este partido promueve una imagen reaccionaria con respecto a la mujer.

El gobierno español está preparando una "Ley de Garantía de la Libertad Sexual", también conocida como la ley del "No es No", que haría que la violencia sexual se penalice con mayor contundencia. La coalición ha creado un Ministerio de Igualdad para reducir la desventaja social general de las mujeres. La organización feminista, la difusión de los medios de comunicación y la acción gubernamental parecen estar funcionando. Para que continúe la tendencia positiva de disminución de las tasas de feminicidio en España, habrá que defender los logros alcanzados hasta ahora contra los ataques de la derecha -como los de VOX-, aplicar plenamente las medidas del Pacto Estatal y poner aún más recursos a disposición de la lucha contra este tipo de violencia.

Este artículo fue publicado el 13/11/2019 en Neues Deutschland.

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