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Mujeres en la pandemia
Teletrabajo: ¿oportunidad o callejón sin salida para las mujeres?

Mamá tiene que trabajar, pero también tiene que cuidar a sus hijos. Con demasiada frecuencia, la división del trabajo en las familias vuelve a los patrones tradicionales y la mujer es la que asume la mayor parte de este trabajo
Foto (Detail): © picture alliance/Jochen Eckel

La crisis del coronavirus representa un punto de inflexión en la cultura del trabajo: muchos trabajos de oficina se hacen ahora desde casa. ¿Significa esto más autonomía y flexibilidad para todos? Una entrevista con la científica social Lena Hipp.

De Petra Schönhöfer

Mientras que algunas personas disfrutan del teletrabajo propiciado por el coronavirus, para otras la separación espacial y temporal del lugar de trabajo de su empresa también puede derivar en un considerable estrés permanente. Esto se observa especialmente en el caso de las mujeres, que siguen teniendo en su mayoría la función de cuidadoras de la familia, además de su trabajo.

Sra. Hipp, usted dirigió un estudio en línea en el Science Center de Berlín para investigar los efectos de la pandemia del coronavirus en la situación laboral de la gente en Alemania. ¿Cómo lo ha hecho?

Justo al comienzo de la pandemia, lanzamos una encuesta en línea en la que preguntábamos: ¿Qué ocurre cuando las madres y los padres están en casa?¿Conduce esto a una distribución diferente del trabajo no remunerado, por ejemplo? Es decir, el tiempo dedicado al cuidado de los niños, del hogar y, posiblemente, de otras personas que necesitan ser atendidas o cuidadas. Hemos entrevistado a personas en 2020 en tres fases. En las tres encuestas participaron 6.397 personas. A mediados de marzo de 2021, realizamos una cuarta encuesta con las mismas personas.

¿Qué le dicen los resultados del estudio hasta ahora?

Nuestros resultados coinciden con los datos de muchos otros estudios. Es cierto que las madres y los padres organizaban el cuidado de los niños de forma más equitativa al principio de la pandemia, pero esta tendencia no se ha consolidado con el tiempo. Cabe destacar que las madres estaban más dispuestas a reducir su jornada laboral que los hombres, y que este efecto incluso se incrementó con el tiempo. Entonces, ¿cabe la posibilidad de que estemos volviendo a los viejos roles de género?
Todavía no podemos decir nada al respecto; sólo el tiempo lo dirá. Pero es importante hablar del hecho de que la pandemia podría llevar a una vuelta a la tradición.

Las ideas sobre New Work y sobre la conciliación de la vida laboral y familiar existen ya desde los años setenta. Dieron esperanzas en cuanto a una mayor autonomía y una mayor flexibilidad en el trabajo de oficinas. ¿Nos ha demostrado la pandemia que esto es ilusorio?

En tiempos "normales", el teletrabajo tiene muchas ventajas: sin desplazamientos, más autonomía para organizar el tiempo y el trabajo, más tranquilidad. Al mismo tiempo, trabajar desde casa también lleva a difuminar los límites entre el trabajo y el ocio. Y puede llevar a que el trabajo que uno hace no sea visto por los demás, tanto por los colegas como por los superiores. Este es probablemente un problema aún mayor para las mujeres que para los hombres. Al fin y al cabo, incluso antes de la pandemia, el teletrabajo era una forma de conciliar familia y trabajo para las mujeres en mucha mayor medida que para los hombres. Así pues, a la hora de decidir quién asciende, mucho trabajo de oficina en casa no es ciertamente ventajoso para las mujeres. En principio, sin embargo, creo que es bueno que, a raíz de las experiencias del año pasado, se haya abandonado la postura de que los empleados deben estar siempre en el lugar de trabajo. Ahora se trata de encontrar una buena normativa que tenga en cuenta los intereses de todos los trabajadores.
 
A la inversa, ¿la experiencia adquirida con la pandemia puede ofrecer también la oportunidad de aumentar la aceptación del teletrabajo, por ejemplo, para las mujeres que cuidan de familiares enfermos?

Creo que muchas empresas se han dado cuenta de que sus empleados hacen un buen trabajo de oficina desde casa e incluso suelen trabajar muchas más horas de las que deberían. Sin duda, esto ha aumentado la aceptación y también la visión de los aspectos positivos del teletrabajo. Al mismo tiempo, también ha quedado claro en muchos lugares lo que se pierde es el no poder quedar para comer juntos o llamar brevemente a la puerta de los compañeros para aclarar una cuestión importante. En mi opinión, es importante ahora, por un lado, que se produzca un amplio debate sobre qué tipo de cultura del trabajo queremos y dónde sigue siendo necesaria la presencia, también para que no se pierda la función de integración social del trabajo. Por otro lado, hay que tener cuidado de que el teletrabajo no se vea principalmente como un medio de conciliación de la vida laboral y familiar para las mujeres. El trabajo de cuidados -cuidar a los niños y a los familiares- no es sólo cosa de mujeres. Los hombres también tienen un papel que desempeñar en estas funciones.

¿Cree que los políticos tienen la responsabilidad de utilizar las lecciones aprendidas de la pandemia para facilitar nuevos modelos de trabajo?

Los instrumentos adicionales introducidos durante la pandemia no apuntan en esta dirección. Los días de bajas por enfermedad adicionales para cuidar a los hijos, por ejemplo, que los padres pueden aprovechar cuando un hijo no está siendo cuidado por terceros, suelen ser reclamados por la persona de la familia que gana menos dinero. Y suelen ser las mujeres. Aquí es donde todos -políticos, empresas, pero también nosotros, individuos, en nuestra vida familiar y laboral cotidiana- debemos ser más innovadores y valientes.
 
 

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