Karakolas Una app para productos ecológicos

Laura del grupo de consumo La Dinamo recogiendo su pedido semanal en el centro cultural madrileño La Tortuga.
Laura del grupo de consumo La Dinamo recogiendo su pedido semanal en el centro cultural madrileño La Tortuga. | Foto (CC BY-SA): Alejandro Panés

Comprar alimentos ecológicos directamente al productor local: la app de Karakolas sirve de ayuda a los consumidores madrileños.
 

Son las 20.30. Como todos los martes el grupo de consumo de productos ecológicos La Dinamo se reúne en el centro cultural La Tortuga de Madrid para recoger el pedido. Las cestas de mimbre esperan llenas de naranjas, acelgas, lechugas, puerros, cebollas, coliflores, limones... todo ecológico, cultivado sin pesticidas por productores pequeños. Los integrantes de La Dinamo no quieren solamente comer sano sino consumir de forma consciente. En el ambiente se palpan conceptos como sostenibilidad, soberanía alimentaria o reducir la huella de carbono de los transportes; con la recogida y todo el trabajo que hay detrás, estos conceptos se ponen en práctica.
 
En una mesa del centro atienden tres integrantes a las que les ha tocado organizar el pedido de hoy y recibir los pagos. “Somos un grupo compuesto por 25 unidades, cada unidad tiene una cesta adjudicada a varias personas y cada martes le toca a dos unidades diferentes abrir y cerrar el pedido, atender al proveedor y organizar la recogida”, comenta Pilar J., la representante de una de las dos unidades que reparten hoy. “Al proveedor le llega el pedido completo y luego somos nosotras las que lo dividimos en unidades”. Cobran de cada unidad lo que tiene que pagar. Luego se encargan de las cuentas y del pedido para la próxima semana.

Mejor organizados gracias a una app

 Para organizar estos intercambios con los productores, los grupos de consumo como la Dinamo cuentan con la aplicación de software libre Karakolas que simplifica la gestión de pedidos, facilita la coordinación entre diversos grupos y hace más eficiente la distribución reduciendo las emisiones de carbono provocadas por el transporte.
 
  • Las cestas del grupo de consumo madrileño La Dinamo, llenas de productos ecológicos y locales. Foto (CC BY-SA): Alejandro Panés
    Las cestas del grupo de consumo madrileño La Dinamo, llenas de productos ecológicos y locales.
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  • Laura del grupo de consumo La Dinamo recogiendo su pedido semanal en el centro cultural madrileño La Tortuga. Foto (CC BY-SA): Alejandro Panés
    Laura del grupo de consumo La Dinamo recogiendo su pedido semanal en el centro cultural madrileño La Tortuga.


La idea se le ocurrió a Pablo A., en 2011 cuando pertenecía al grupo de consumo Karakoleka, en el barrio madrileño de Lavapiés. Su colectivo se organizaba a través de tablas de Excel compartidas en Google docs. Sin embargo, manipular una tabla de Excel entre alrededor de 70 personas provoca muchos fallos que se convertían frecuentemente en errores en los pedidos y dependían de un informático para arreglarlo, lo que les robaba mucho tiempo. Queríamos un sistema que funcionase mejor, más eficiente, no depender de las hojas de cálculo ni del Google docs. Un sistema que pudiésemos desarrollar y corregir para que los errores no se volviesen recurrentes”, afirma Pablo.
 
Cuando el informático del grupo se fue, Pablo se puso manos a la obra y comenzó el desarrollo de la nueva aplicación Karakolas usando lenguaje de programación Python y el framework web2py, ambos de código abierto. “Con los temas de diseño me ayudó Isidro Jiménez de Menosmedia, y a pesar de desarrollar la aplicación prácticamente solo, sí que fue un proceso muy abierto, puesto que pregunté a mucha gente de los grupos e integré muchas de sus sugerencias”.
 
En 2012 comenzaron a usarla en Karakoleka y poco a poco se fueron sumando más grupos. En 2014, durante la primera asamblea, acordaron una estructura de coordinación integrada por un delegado de cada grupo que se encargara de la comunicación con el equipo gestor de la aplicación. En septiembre del mismo año se sumó el intermediario La Ecomarca dando un gran empujón al proyecto al aportar a la red 39 productores y 19 grupos de consumo.
Con el tiempo, Karakolas se ha convertido en una herramienta eficaz no solo para coordinar individuos sino también diferentes grupos de consumo entre sí. Para un productor que vive a cierta distancia de Madrid o para un intermediario es mucho más eficiente poder organizar pedidos y repartir para diferentes grupos de una sola vez que de forma independiente.

Mejorando la app entre todos

 La participación es básica en este proyecto. Cualquier usuario de Karakolas puede proponer a través del delegado de su grupo una mejora en la aplicación o una modificación. Un ejemplo es que al unirse, La Ecomarca propuso y pagó cambios y mejoras en el software que ahora disfruta todo el colectivo.
 
“Es una herramienta que no existía antes, no había nada que se adaptase tan bien a la diversidad de los grupos de consumo, pero sobre todo es un ejemplo muy bonito de colaboración”, afirma Luis Rico, promotor de La Ecomarca. “El problema de este tipo de estructuras es consolidar un modelo de financiación”. Hasta ahora los ingresos de Karakolas provienen de las aportaciones voluntarias de los grupos de consumo y la venta de ‘merchandising’ (bolsos, camisetas...). “La mayor parte del trabajo del equipo gestor es voluntario”, cuenta Pablo, “aunque hemos conseguido remunerar el trabajo de una persona a media jornada.” Sin embargo, a partir de ahora el modelo de financiación será mixto, algunos grupos participarán en la gestión y aportarán una contribución voluntaria, mientras que otros serán socios usuarios aportando una cuota fija. De esta manera en Karakolas esperan que un proyecto tan original e innovador se perpetúe en el tiempo y siga contribuyendo a cambiar, no solo los hábitos de consumo, sino la propia manera de entender la economía.