#reformieren Ana Ruiz

En el año 2017 se celebra el 500 aniversario de la Reforma – motivo por el que invitamos con el proyecto Reformar el presente a pensadores y pioneros internacionales de diversos ámbitos de la sociedad a compartir sus ideas y pronósticos acerca de los conceptos de transformación, cambio e innovación.
¿Dónde hay actualmente una necesidad o un potencial para reformas e innovaciones?

Entiendo la Reforma en un sentido amplio, visible ya en muy diferentes movimientos a partir del siglo XII. La entiendo además como un proceso profundamente europeo del que todos – queramos o no - somos herederos. Más allá del análisis crítico sobre la Reforma, intenso y enriquecedor, me interesan sus protagonistas por el fuerte carácter de innovadores sociales que todos ellos comparten: individuos cultos, esparcidos geográficamente, sedientos de verdad, plurilingües, trabajando en red, retándose a conocer mejor todo lo divino, sí, pero también todo lo humano. Pensando desde su tiempo para su tiempo. Me impresiona detrás de cada uno de sus escritos el ingente trabajo intelectual y esa continua intertextualidad por lo que transpira de diálogo. Potentes innovadores sociales. Por citar sólo un ejemplo: quienes como Wycliff y Lutero traducen el texto bíblico a las lenguas vernáculas inician – sin saberlo - uno de los mayores retos científicos del planeta, que obliga a aprender sobre el otro, dignifica las lenguas del mundo, contribuye al desarrollo de sus hablantes y sus comunidades, democratiza el acceso al conocimiento (de Dios mismo y de todo lo humano) y reformula de paso las nociones de autoridad y poder.

Considerando nuestro tiempo posposmoderno, líquido y postverdadero ¿cómo no sentirse retado por estos activistas?

Con ellos aprendimos también el altísimo precio a pagar si no somos capaces de frenar los procesos de radicalización violenta y el discurso de odio desde sus manifestaciones tempranas. La Reforma nos advierte del inexcusable deber del diálogo y de la búsqueda compartida del bien común. De nuestra inexcusable responsabilidad individual (ante Dios y ante nuestros conciudadanos) de fortalecer la convivencia y regenerar éticamente todas las estructuras de poder y autoridad. Tendencia a marcar: Cosmovisiones opuestas reunidas en una misma mesa de diálogo impelidas sin excusas al entendimiento para transformar los conflictos en procesos de fortalecimiento de sociedades inclusivas capaces de vivir en paz y ofrecer refugio.  En honor a todas las víctimas de tantos siglos y formas de violencia.
 

Biografía

Ana Ruiz es germanista experta en Estudios Interculturales en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Madrid. En la actualidad coordina la iniciativa ciudadana Pacto de Convivencia, plataforma de entidades civiles para la prevención de la radicalización violenta y el fomento de la convivencia y cohesión social