Eric

Eric Huma, 34 años, Barcelona Lili Marsans | CC BY-SA 2.0 ES

Eric Huma, 34 años, Barcelona. Trabaja en un centro de día para personas con diversidad funcional. Nació en la periferia de Barcelona. Hijo de un andaluz y una catalana, algunas personas en Catalunya le llamaron despectivamente “charnego”.

“La sensación que tuve de no ser ni catalán, ni español, en realidad fue muy positiva. No lo viví como una discriminación, aunque para un niño es una experiencia intensa. Aprendí que el racismo es una cosa absurda, y he evitado generar una identidad nacional, para sentirme más libre.

El tema de la identidad es un tema complejo, me cuesta definirlo con pocas palabras, no puedo decir soy esto o aquello. Yo he hecho una transición de género. Puedo explicar que soy una persona transexual, pero eso no quiere decir que yo me sienta una persona transexual. Utilizo esta palabra para que la gente pueda entenderlo más fácilmente. Me siento más cómodo así que con la identidad que me habían impuesto. Mi tránsito no ha sido hacia el otro polo, sino más bien hacia una zona intermedia donde pudiese ser yo, al margen de esa polaridad hombre-mujer. A veces digo que soy marica o trans para posicionarme políticamente, porque sigue haciendo falta reivindicar esas identidades. Pero me genera incomodidad encasillarme, si lo pienso… por ejemplo, nunca digo que soy un hombre.

Hay partes de la identidad que uno construye y otras con las que se nace, como la identidad geopolítica. Nadie puede escoger dónde nace. Me gusta la idea de la identidad híbrida porque deja más espacio para ser uno mismo, independientemente del marco cultural o social.

Es terrible el espíritu ultraderechista que está tomando Europa, da miedo. No creo ni en las fronteras (no son naturales), ni en cómo se expanden los estados. En mi marco el nacionalismo no existe. Yo no veo a los demás diferentes a mí”.