Natalia

Natalia Gima, 43 años, Argentina Foto: Lili Marsans | CC BY-SA 2.0 ES

Natalia Gima, 43 años, Argentina. Hace vídeo ensayo. Lleva en España 17 años. Su padre es de Okinawa, Japón. Su madre es de una familia italiana que emigró a Argentina hace cinco generaciones. Su pareja es de Israel, pero de padres rumanos, búlgaros, húngaros... Sus hijos hablan catalán, castellano y hebreo.

“La lengua es la estructura de la expresión, es un reflejo de la cultura. Creo que si hablas un par de idiomas, si ya tienes al menos un par de códigos culturales integrados, ya sabes que hay distintas formas de ver y entender la vida. Relacionarte con la gente de otros lugares es fácil, sea de donde sea. A Argentina ha llegado gente de todas partes, allí hay una gran mezcla, así que te acostumbras desde pequeño a tener varios referentes culturales y la mezcla es natural. Es algo que suma y lo vivo como algo positivo.

Una amiga psicóloga me decía que tener atrás algo que te identifica, te da un punto de partida, una base fuerte para enfrentar el mundo. Yo no lo siento así. Fue al irme de Argentina que me fui construyendo. Sentía el deseo de ser yo misma pero sin tener que responder a los códigos culturales de ahí. Soy argentina, pero creo que lo que más me quedó de ahí es esa mezcla de todos lados. De cada lugar en el que he estado me he llevado algo. No tengo arraigos. No siento que pertenezca a ningún lugar, ni si quiera aquí que es dónde escogí vivir.

Mi identidad es una identidad de identidades. Me gusta la variedad. Adoro ver como cocina la gente, me interesa muchísimo. Me gusta meterme en las cocinas con gente de otros lugares, y ver cómo cocinan. Creo que es un vehículo estupendo para compartir una cultura. En los sabores puedes apreciar la riqueza, porque te pierdes muchísimo comiendo solo lo que se come en un lugar”.