Phyllis

Phyllis, 30 años, Copenhagu Foto: Gema Segura | CC BY-SA 2.0 ES

Nombre: Phyllis
Edad: 30 años
Lugar de nacimiento y de residencia: Soy de Copenhague, y vivo en Madrid hace cuatro años.
Se dedica a: Soy antropóloga pero mi profesión es bailaora

¿Cómo definirías tu identidad?

Soy un producto del mundo, he crecido en una casa multicultural y he estudiado en un colegio internacional. Mi padre es keniata y mi madre danesa, soy la Vikinga Africana. Soy de Copenhague, pero en Dinamarca no me dejan ser danesa. Cada día me preguntaban de dónde soy, aunque hablo un danés perfecto. Estas situaciones repetidas hacen que me separe un poco de ser sentirme danesa. Cuando voy a Kenia me dicen que tampoco soy keniata.

¿Te sientes perteneciente a un lugar? ¿A varios? ¿Cuál es o cuáles son?

He vivido en cinco países y en siete ciudades. Voy donde el baile me lleve. Vine hace diez años a España por el flamenco, y viajo una vez al año, también al sur de España. Hace tres años y algunos meses que vivo en Madrid. Por ahora siento que tengo que estar en Madrid y aquí me siento como mi casa.

¿Qué factores son importantes para esta identificación? ¿Cómo se compone?

El tiempo de este lugar es estupendo, menos el invierno. jeje! El feeling de Madrid me encanta. Un clima relajado, juntarse con amigos, el ritmo del relajado, no importa el estrés de la vida. Todo va un poco más lento, me gusta mucho. Esto mismo lo he encontrado en América Latina cuando vivía aquí, pero en Europa la ciudad que tiene todo, es Madrid. Tiene un aire latino y africano, que me hace sentir muy libre.

¿El concepto de una identidad híbrida significa algo para ti? ¿O no te dice nada?

Soy internacional, un intercambio de culturas. Soy una persona híbrida en todos los sentidos: mi profesión, mis raíces, mi educación, mi lugar de pertenencia... mis ganas de vivir en muchos lugares.

¿Vives tu situación como algo enriquecedor o más bien como una deficiencia?

El baile es el valor fundamental para mí y es él que me arraiga a España, aunque en el resto del mundo haya muchos círculos de flamenco. Me encanta vivir en grandes ciudades porque hay más libertad de pensamiento. En Dinamarca pensar diferente y sobre todo políticamente no me hace sentir en casa, por eso esta ciudad la siento mi hogar.