Ilustradoras & Ilustradores

La ilustradora Rotraut Susanne Berner © Manu Theobald

Rotraut Susanne Berner

De niña, mis dibujos no eran especiales. Cuando con diez, doce años, vi a Picasso en la sala del ayuntamiento, quise pintar como él. Luego, mis aspiraciones laborales fluctuaron entre ser enfermera, actriz y más tarde escritora.

Yo no soy una de esas dibujantes disciplinadas que se sientan por la mañana y trabajan ocho horas. Para mí, un dibujo es un proceso que se gesta en la cabeza. El miedo al papel en blanco se debe a que con el primer trazo te comprometes, es algo así como establecerse. Antes de eso, delante de ti se desplegaba un abanico de posibilidades. Pero empezar, significa restringirse sí o sí.

Me decidí por el dibujo técnico, no por la pintura, en pro de la legibilidad entre otras cosas. Yo creo un mundo controlado, tiene un contorno. En mis dibujos, el espectador se sienta en la platea y mira hacia el escenario. No existe la perspectiva. La historia acontece en primer plano.

Los libros con los que crecí, aunque a menudo eran cursis, me han marcado. Por ejemplo, los enanitos de Baumgarten. Las historias no tienen nada de espectacular, pero las ilustraciones son adorables.

Walter Trier era mi ilustrador favorito. Fue y sigue siendo para mí un gran artista y todo un ejemplo a seguir.

Es triste que no se aprenda a leer las imágenes en el colegio, debería ser una asignatura. Justamente por vivir rodeados de imágenes, sería importante preguntarse cómo me influyen y qué me quieren decir, vamos, interesarnos por su estética, y eso no te lo enseñan en ningún lado.

Traté de hacer la carrera de periodismo, aunque estudiar en los años 68/69 era inpensable. Sin contar con que yo soy más bien era apolítica, me interesaba más la convivencia con mi pareja. Vivíamos a las afueras de Múnich en una casa con jardín. Hoy me parece extraño lo enajenada que vivía, fuera del mundo. Al final me decidí por la carrera de diseño grafíco.
A los cuarenta años sufrí una crisis creativa. Todo me aburría. En un seminario, sin embargo, conocí a un artista checo que me trastocó por completo y puso en marcha una transformación. Fue muy liberador. Empecé a sentirme como artista, en vez de creativa comercial.

Soy una persona sistemática, para mí la lógica es muy importante.
 
Por suspuesto que tengo un repertorio que siempre me acompaña, en mi caso, a menudo, los gatos, pero también todo tipo de utensilios rojos y, sobre todo, los libros. Aunque he de decir que con cada nuevo texto, con cada nueva historia, surge algo nuevo.
 
La postura de que las ilustraciones en un álbum ilustrado siempre tienen que contar otra historia por sí mismas ha llegado ha convertirse en una moda. No me parece interesante que, para resaltar nuestra autosuficiencia como ilustradores, nos tengamos que alejar del texto.

Al principio trabajo pegada al texto, da igual si es mío o de otra persona. Si tengo una idea me la apunto, es decir, no me hago un storyboard, sino que compongo un guión de pensamientos. El texto es la barandilla sobre la que me apoyo para abrirme camino. Los personajes a veces ejercen una función parecida a la del texto.

Desde la muerte de su marido en 2012, Rotraut Susanne Berner asume la continuación del proyecto editorial Die Tollen Hefte. También colabora estrechamente con la fundación "Stiftung Illustration" de Troisdorf.